El verano siempre nos trae conciertos de reggae, y casi como cierre se presentó el Reggae Fest 2012, un concierto con nombre de festival que reunió a Dj Funk Dealer, Los Filipz, Gondwana y Los Cafres. Tres bandas y 1 dj que prometían un concierto sin pierdes para los amantes del género y que traería de vuelta dos bandas muy queridas por estas latitudes. Todo esto estaba programado para ayer, viernes 13 de abril, en el C.C. Barranco (local que se inauguraba con este concierto).

Llegué unos minutos pasada las 11pm, hora en que indicaron a la prensa llegar al local (lo cual me generó un poco de suspicacia porque en la entrada salía que arrancaba a las 9pm, pero había que hacer caso). El concierto desde afuera (a lo lejos) se veía un éxito rotundo: entradas agotadas, una enorme cola, gente loca por conseguir entradas, vendedores a los alrededores y demás características de un concierto exitoso. Sin embargo, todo eso que se veía desde fuera no era más que la imagen de una de las peores organizaciones realizadas en los últimos años en nuestra ciudad.

La capacidad del local se había colmado por una clara sobreventa de entradas que evidenció de arranque la irresponsabilidad de la empresa encargada del concierto: Life Music Productions. Afuera del local todo era un caos, y para colmo, el personal de seguridad más que ayudar confundía al público. Incluso, una chica le quería hacer una consulta a uno de ellos y este le respondió que por qué le preguntaba a él si había tres encargados de seguridad más que la podían ayudar. La chica molesta por la estúpida respuesta le dice “porque tú eres el que se ve más desocupado” (estaba parado en la puerta fumando sin hacer nada) y este prepotentemente le respondió “estoy ocupado” (y le mostró su cigarro).

Mientras esto ocurría, afuera había una cola interminable de gente que quería comprar entradas (a nadie se le ocurrió salir a decirles que ya se habían agotado), había otro gran grupo de gente invitada que preguntaba por las listas sin respuesta, otro de sapos que querían escuchar (que estaban incluso obstaculizando la pista) y otro grupo, que ya era el colmo, que a pesar de tener la entrada en la mano no los dejaban entrar “porque tenían que esperar que salga gente” . Y bueno, el caos adentro también era tal que habían gente que se iba. Para todo esto, Gondwana ya había empezado a tocar (y ni que decir de Los Filipz y DJ Funk Dealer) mientras yo seguía afuera.

Gondwana terminó y afuera todavía había gente con entrada en mano pidiendo por favor (como si no fuera su derecho) poder ingresar. La indignación de ellos se acentuaba cuando empezaron a dejar entrar a los que estaban en “la lista de Los Cafres”, dejando a fuera a gente que había pagado por su entrada. Todo por la culpa de Life Music Productions, productora improvisada que demostró saber poco o nada de lo que es organizar un concierto (o si lo sabe, no le importó aplicarlo responsablemente).

Finalmente, recién a la 1.10am pude ingresar casi por milagro. Dentro del local no entraba un alfiler más, por suerte había un patio bastante grande (fuera de la parte techada donde estaba el escenario) en donde la gente podía salir a respirar (incluso había una proyección desde donde se podía ver el escenario). Mucha gente prefirió ver el concierto desde ahí que entrar al horno que se vivía en la parte techada donde estaba el escenario. Y como si esto fuera poco, la cerveza se vendía (aparte de cara) en botellas de vidrio (no en vasos de plástico) haciendo que todo el piso esté lleno de vidrios rotos.

Era la 1.30am y la gente ya empezaba a pifear, la banda no salía a pesar de que en el escenario ya estaba todo listo. Los de la zona vip eran movidos porque “se iba a rajar el piso”, según quejas en el evento en Facebook, (aunque en verdad era porque se estaba filtrando agua) e incluso había tanta gente en esta zona (en el balcón del segundo piso) que muchos preferían sentarse en las escaleras ya que desde el balcón ya no se veía nada. Así, luego de esperar más, recién a la 1.47am llegó al local Guillermo Bonetto, vocalista de Los Cafres,  ingresó por una puerta que daba al público, y subió al segundo piso escoltado por la seguridad.

La desesperación del público se acentuaba. Pero finalmente la banda apareció en escena y a las 2.00am Guillermo bajó del segundo piso cruzando a todo el público hasta llegar al escenario entre gente desesperada por tomarse una foto y los de seguridad que los empujaban para que lo dejen pasar. Así finalmente el concierto arrancó dándole prioridad a los temas del último disco “El Paso Gigante”, la gente se emocionaba al principio pero esto no duró mucho. La falta de los clásicos empezó a apagar al público que quedó adormecido poco a poco.

Los Cafres seguían con una impecable presentación, a pesar de un repertorio que no gustaba a la mayoría. Recordaban que ese día cumplía años el guitarrista, y que desde el 2001 que no tocaban con Gondwana. Mientras intentaban empilar un poco a la gente, Guillermo preguntó si les gustaba el nuevo disco a lo que la mayoría respondió que sí, a excepción de un grupo que exigía los clásicos a vista de Guillermo que les respondió que pronto llegarían pero que también tenía que presentar lo nuevo. “¿Quieren más de El Paso Gigante?”, preguntó, recibiendo gritos divididos de aprobación y desaprobación.

Así el concierto siguió sin lograr empilar más a la gente y cerca de la hora de tocar se mandaron Dreadlocks para dejar el escenario con un “muchas gracias” y la gente levemente más empilada. El público se puso a pedir más canciones mientras otros preferían irse a dormir. El local quedó un poco más libre para la gente y así Los Cafres regresaron al escenario. Mencionaron a las bandas que los acompañaron en este “festival” e incluso saludaron a El Burrito de Shiva Shanti que reconocieron en el público ya que habían compartido escenario en Trujillo.

Luego del encore regresaron con un poco más de las canciones que la gente estaba esperando, así llegaron Casi que me pierdo, Si el amor se cae, Aire empalmada con Tus Ojos (uno de los pocos momentos en que el público se rindió a la banda), entre otras. Así finalmente el concierto acabó a las 4am con una buena parte del público satisfecha pero con otra que se dio cuenta que pudo ser mejor.

El público para el reggae sigue creciendo más y más, y por eso las productoras (como en varios casos) deben saber dar el servicio y atención que este público se merece y demanda cada vez más. Así, ojalá que esta empresa tome todo esto en cuenta para sus próximos conciertos y también cualquier otra que quiera iniciarse en este negocio.

Te dejamos con uno de los momentos pico del concierto (por cierto, plagado de camaritas):