Meses atrás un amigo, al enterarse de la llegada de Morrissey a nuestra ciudad, me preguntó si era un concierto que debía ir. No supe qué responder, solo le dije “si no te sabes las letras te vas a telear”. Pues la música que nos ofrece Morrissey solo cobra sentido cuando uno logra relacionar las experiencias narradas en sus canciones con nuestras propias vivencias. Solo él puede poner en palabras, a veces de forma sencilla y otras más poéticas, las alegrías y tristezas del corazón.

Cabe también resaltar el impacto en las redes sociales que este evento iba cobrando con el pasar de los días. Muchos artistas reconocidos, headliners en festivales importantes, músicos consagrados han pasado por nuestro país pero pocos logran reproducir su importancia entre la gente, y principalmente en la asistencia del público.

Sin embargo, Morrissey ha sido uno de los pocos artista en los últimos años que logró congregar una inmensa cantidad de fanáticos a su concierto, especialmente en nuestro mercado donde nos estamos acostumbrando a ver conciertos con locales a medio llenar. El inglés entra entre los artistas que más público ha metido al Jockey Club del Perú, al menos que yo recuerde.

Yendo al concierto, como se había anunciado, Kristeen Young se encargó de abrir la noche. La nativa de Mossuri apareció en el escenario con un sensual vestido blanco, armada de un teclado, sus pistas sampleadas y unos visuales, pocas veces vistos en el acto de apertura de un concierto. Rápidamente la cantante logró conectar con la gente, ya sea por su estilo oscuro y emotivo, que recuerda elementos en Morrissey, así como su carisma y sensuales comentarios, como haber dicho que los peruanos tenemos la gente mejor apariencia del planeta o su anécdota de cuando el limpiador de ventanas la sorprendió desnuda en su habitación del hotel en Miraflores.

8.45 pm. El acto de Kristeen, quien colabora en el disco más reciente de Morrissey, acabó de forma abrupta para dar paso a una serie de videoclips de “oldies” que iban desde Brigitte Bardot hasta los New York Dolls. Un puente entre actos nunca antes visto en nuestro país.

9.00 pm. Puntual como se esperaba, se cae el telón para dar paso a la banda. Los formidos músicos aparecen casi desnudos, vestidos solo con un calzoncillo amarillo, a excepción de Boz Boorer quien juega con el travestismo apareciendo con un traje turquesa de lentejuelas. Así encontrábamos la dualidad de la elegancia de “uno de los artistas más cultos que puede haber en Europa”, como menciona Leo García, con lo “flamboyant” de su propuesta abiertamente homosexual.

In the City of Kings, i want to sing” dijo Morrissey y comenzó con First of the gang to die, tema con el que la gente se apresuró hacia adelante entre saltos y alegría. Así éramos recibidos por primera vez al oscuro, pesado y hasta por momentos cochino sonido de Morrissey. La alegría causada por la emoción era solo el inició pues la noche era larga y habían muchas cosas que cantar.

How lucky i am to be in Perú?” decía antes de seguir con You have killed me. Así éramos inmersos en las primeras plegarias de desamor de la noche. Todo acompañado por su banda, conformada por Jesse Tobias en la guitarra, el responsable del sonido más reciente de Morrissey; Gustavo Manzur en los teclados, trompeta, acordeón y más; Solomon Walker en el bajo; Boz Boorer en la guitarra; y Matt Walker en la imponente batería, que tenía la bandera nacional puesta en el bombo.

Con Black Cloud el público se mandó el primer “Morrissey, Morrissey, Morrissey” de la noche. Pero fue con Every day is like sunday que los peruanos manifestaron su poderoso cariño con el artista. Sin embargo, en lo personal, debo reconocer que a estas alturas de la noche aún no lograba conectar como había imaginado años atrás. Pero eso cambiaría unas canciones más adelante.

Como era de esperarse, un artista tan sensible como Morrissey no solo llegó para cantar sobre el amor, pues es su capacidad para empatizar y sus bastos conocimientos que los temas sociales y existenciales también estarían presentes. Aprovechó el momento antes de I will see you if far-off places para preguntarnos “Do you belive in the United Nations?”, haciendo referencia a un conflicto que no logré escuchar. Pero bueno, la canción nos hacía otras preguntas incluso más importantes. “Nobody knows what human life is. Why we come, why we go” cantaba el inglés.

Era el momento denso de la noche, de cuestionarnos nuestras creencias y valores. Así llego Meat is murder con unas impactantes imágenes de animales siendo muertos para servir como alimento. Algunas mujeres a mi alrededor bajaban la mirada, mientras la mayoría de las personas sintió la incomodidad del mensaje. Sin duda, el ambiente cambió en el local. Y ahora, ¿Qué tema podía seguir luego de este?

Sería Ouija board, ouija board el puente de transición luego del intenso momento. “I waited many year to come over and i dont regret it” dijo Morrissey para dar paso al momento mas desgarrador de la noche. No es necesario explicar lo vivido cuando llegó I know its over. Ni aplaudir, ni cantar, ni bailar. Solo cruzarme de brazos y ser testigo de una de las letras más tristes que alguna vez haya escuchado. El soportar la soledad de vivir sin el amor sonaba heroico, una tristeza que solo los fuertes pueden resistir.

Pues las canciones de Morrissey son como cartas de desamor, poemas que narran la tristeza de alguien que siente el amor con tanta intensidad que el único fruto que cosecha es la decepción de no encontrar alguien que pueda responder con reciprocidad. Por eso, la tanda de temas que siguieron, Let me kiss you, There is a light that never goes out, I’m throwing my arms around Paris y Please, please, please let me get what i want, hicieron que los miles de fanáticos cayeran rendidos a los pies de Morrissey.

Finalmente la última canción del segmento sería How soon is now? Tema que dejaba relucir la melodía y capas de la música. Pero nuevamente recalco, la música de las canciones de Morrissey solo cobran sentido con las letras. Si uno fue para apreciar las melodías y la composición, lo más probable es que no entienda el mensaje de la noche.

La banda se retiró y al regreso Morrissey nos dice “How can i tell you i love you?”. Finalmente llegó One day goodbye will be farewell. Así Morrissey se despidió, luego de haber levantado la bandera nacional, haberse cambiado de camisas e incluso arrojar una al público y habernos manifestado su emoción por haber tocado aquí. Es que ver a Morrissey fue algo que debía suceder y fue justo lo que esperaba.

Por último, tuve que retirarme rápidamente antes que el palco Brahma me arruine la experiencia vivida con otro tema como “la vaina loca”. Debo mencionar que la salida del concierto fue la más accidentada que he tenido, desde el aglutinamiento por las angostas puertas de salida hasta la experiencia de cruzar el hipódromo por el puente subterráneo. Sin duda, el tema de la salida del Jockey Club del Perú debe ser revisado.

*Todas las fotos por Diego Toledo para Peru.com

Set List:
1. First Of The Gang To Die
2. You Have Killed Me
3. Black Cloud
4. When Last I Spoke To Carol
5. Alma Matters
6. Sheila Take a Bow
7. Everyday Is Like Sunday
8. Speedway
9. You’re The One For Me, Fatty
10. I Will See You In Far-Off Places
11. Meat Is Murder
12. Ouija Board, Ouija Board
13. I Know It’s Over
14. Let Me Kiss You
15. There Is A Light That Never Goes Out
16. I’m Throwing My Arms Around Paris
17. Please, Please, Please Let Me Get What I Want
18. How Soon Is Now?

Encore:
19. One Day Goodbye Will Be Farewell

  • The Miserable

    De todos los artistas q durante este año han venido, para mi este era el único imperdible… por eso fui… estuvo muy bueno… faltaron muchas canciones, eso se sabe… pero diganme q artista toca todos sus hits en un solo concierto… nadie.
    Empezo con esa fuerza q sólo puede bridar el First of the gang to die(con el cual inicia casi todos sus conciertos), exelente inicio… nos deliro con sus siguientes canciones(a unos más q a otros), hasta q toco Everyday is like sunday, y en ese instante el tumulto q estaba al frente al escenario saltaron, corearon y disfrutaron los poco más de 4 mimutos q duro… pocas veces la multitud se enchufa con una canción (lo único malo es q en Lima hay demasiado pecho frio q prefiere sacar su celular, cámara para grabar el concierto) y no disfrutan de la emoción q vives en ese instante… luego llegaron los temas lentos Let me kiss you… te extrañe mucho Carmelita, siempre seras el amor de mi vida… (si hasta ese momento no te enchufabas al concierto es porq a ti te gusta el wachitongo), seguidamente There Is A Light That Never Goes Out… estabamos en el climax del concierto… lo q vino después sólo era ya lo inevitable… sabiamos q el concierto casi estaba llegando al final, llego How Soon Is Now? me salieron lagrimas, no de tristesa sino de emoción… esa emoción q sólo te embarga cuando estas extaciado, exitado, feliz de haber vivido y presenciado un concierto de esa magnitud… qeriendo más (Mozz tienes q volver), hasta q llego la despedida con One Day Goodbye Will Be Farewell… al salir casi a empellones, pude conseguir uno de los polos bhrama q estaban regalando… me compre un poster, la flaka con la q fui qeria JODER, pero no dejaba de pensar en el concierto y en cuanto te extraño Carmelita… así es q la mande en combi y me fui recordando muchas cosas…

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