Ayer, lunes 2 de julio, The Radio Dept llegó por segunda vez a Lima para un esperadísimo concierto que había captado las expectativas de una gran cantidad de público. A las afueras de Bizarro se podía ver una enorme cola que daba la vuelta a la manzana, mientras uno a uno iba ingresando la gente. Sin duda se venía una noche esperada por muchos.

Su primer concierto en un ya lejano Octubre del 2006 había dejado con ganas de más a muchos. A otros los sorprendía la noticia de que ya habían estado en Lima y ellos ni enterados, pero bueno, no importaba el motivo por el que estabas ahí, para el regreso de los suecos de The Radio Dept el marco de gente seguramente sorprendió a muchos. Un local completamente lleno que esperaba con ansias la reaparición, después de seis años, de la banda sobre un escenario peruano.

La espera se hizo placentera cuando cerca de las 11pm apareció la banda nacional Kinder para envolver a todo el público con tres guitarras que volaban en melodías complementadas con un bajo y una batería como base perfecta. Dieron vueltas por varios de sus temas instrumentales para luego invitar a la voz de Cecimonster Vs. Donka para inirse a la banda en un tema que aparecerá en el próximo disco de Kinder.

Luego de un acto de apertura perfecto, faltaba ver a Resplandor para finalmente tener a The Radio Dept. nuevamente en Perú. El tiempo pasaba y nadie se subía al escenario. Hasta que a las 11.50pm Johan Duncanson, Martin Carlberg, y Daniel Tjader de The Radio Dept bajaron del segundo piso, atravesaron al público y se subieron al escenario entre aplausos. Al parecer Resplandor nunca aparecería, pero el público ya se había olvidado de eso con los suecos nuevamente en escena.

El juego de luces a contraluz dibujando solo las siluetas de la banda creó ese ambiente de ensueño por el que Radio Dept se desplazó como quiso. Solo quedaba contemplar esos ambientes por los que su música nos iba guiando, las bases electrónicas, complementadas con las melodías de la guitarra y fuerte bajo eran perfectas junto a la voz de Johan Duncanson que se escondía entre el sonido de los instrumentos.

Así, el concierto nos fue llevando desde momentos tranquilos en donde solo valía dejarse llevar por las melodías hasta momentos en los que las pistas estallaban iluminando todo el cuerpo. Experiencias que solo la música puede generar de un momento a otro. El concierto fue fugaz pero satisfactorio, aunque no hay que negar que no hubieran estado demás un poco más de temas. Había pasado una hora exacta desde que se subieron al escenario a las 11.50, y el concierto había terminado.

Mientras uno se dejaba llevar por toda la música, de un momento a otro dejaron correr la pista, bajaron del escenario, cruzaron el público y no volvieron a aparecer. La tranquilidad se había apoderado de nuestros cuerpos, su música había fluido entre nosotros nuevamente, pero todo paso muy rápido, era momento de regresar a casa.

* Todas las fotos fueron todamas por Alejandra Morote Peralta.

Te dejamos con un video de la noche: