Festival-Post-Ilusiones-2015Montes & Manrique son dos amigos que, como todos, solo quieren ver  a las bandas que les gustan y que hace un par de años se organizaron para traerlas a Lima. Traerlas para que sus otros amigos y la gente que no puede simplemente salir del país solo para verlas las vean. Y para conocerlos y pasarla con ellos también, por qué no. Total, nunca hace daño conocer a las bandas que te gustan. No planeaban ganar plata organizando conciertos, es más, no estaba mucho dentro de las posibilidades. Por esto Montes & Manrique, con el poco tiempo que tiene, ya se ha posicionado como la productora de conciertos más buena onda de la ciudad.

El evento que vienen perfilando como buque insignia es el Festival Post-Ilusiones, que va por su segunda edición. La idea es presentar a un grupo de bandas indie limeñas que están dando la hora en plan de teloneros para un estelar de afuera. Hasta ahora han venido dos bandas del sello Laptra de Argentina, el año pasado 107 Faunos y este Bestia Bebé. Las locales invitadas fueron Los Cunches, Jimmy Dorothy, Los Lagartos, Submarino y Fútbol en la Escuela.

De estas quiero resaltar a las dos últimas. Existe desde casi siempre entre varias bandas nacionales un descuido en el proceso de escribir y sacarle brillo a las letras de las canciones. Demasiado punk y conciertos en lugares donde el sonido es tan malo que todo es cacofonía “tatumpatumpatum” y eso es lo último que importa, supongo. Eso es lo que hace resaltar a Submarino. Canciones melódicas pero que se atreven a jugar con las palabras y, de paso, a proponer estructuras diferentes.

Igual pasa con Fútbol en La Escuela, una banda fuera de la escena indie barranquina y de la que muchas de ahí pueden aprender algunas cosas. Un caso muy curioso, también, pues aprovechó el concierto para presentar su primer disco y a la vez debutar en escenarios. Para una banda que toca en vivo por primera vez sorprendía lo cuadrados que estaban y lo limpio y maduro de su sonido. Esperamos seguir viéndolos.

Y después siguió el plato principal, Bestia Bebé, que sacó a la gente que estaba en los cómodos sofás del Embassy hacia el escenario para moverse y saltar con su sonido indie rock “ramonizado” a lo Superchunk, su inclinación por la repetición krautrockesca a lo Neu!, y sus versos pegajosos y diseñados para ser cantados en masa saltando a lo barra de futbol argentina.

Bestia Bebé es una banda especial. Sus canciones hablan sobre cosas, situaciones y sentimientos cotidianos. Como casi todo el indie, podrás pensar, pero algo tiene la mirada sincera y de aire inocentón-pero-en-verdad-no con la que se cantan y escriben estas canciones que dice más. Eso está bien, pero por lo que son especiales, lo que los diferencia más claramente de la ondita La Plata es esta propensión a hacer una suerte de cantares de gesta sobre personajes algo mundanos. Por esta debilidad por los “héroes cotidianos” y la contagiosa admiración con la que cantan sus hazañas.

Héroes cotidianos como el amigo de la banda que nunca sale a verlos tocar, como el boxeador ídolo de su barrio, como el mejor pateador de tiros libres de Racing de fines de los 80s. Y héroes cotidianos como Daniel Johnston, de quien hicieron un hermoso y muy bien traducido cover de “True Love Will Find You In The End”, o el patita que se subió a tocar y cantar a todo pulmón Patrullas del Terror, emocionadísimo.

Más que “no importarles ver perder” (título de su suerte de ‘canción manifiesto’), los amigos de Bestia Bebé celebran las derrotas de sus héroes cotidianos. La dignidad y la, se podría decir, “victoria poética” de ellas, la humanidad y el corazón que en ellas se evidencian. Eso es lo que importa. Y de eso es de lo que Tom (el líder de la banda) parece que quiere cantar. Y por eso es por lo que estas canciones, tan ajenas tal vez a la realidad de un chico limeño, son tan entrañables y universales a pesar de tocar un tema tan específico.

Tal vez lo único no tan bueno de la noche fue relativamente poco público que se apareció para un evento tan bonito, cosa que fue se realzó por lo amplio del Embassy (un lugar bastante raro para tocar, que por lo grande y por la decoración que brindaban unos cuadros de diablos, payasos macabros y mujeres tetonas que le daban un tono un poco surreal a todo el tema). Pero, pensándolo bien, también esta sensación de intimidad que esto daba es coherente con lo que esta banda busca, siente y apela con sus canciones. Esperemos, igual que con cada año más gente se una al a fiesta del Post-Ilusiones.

*Crónica por Nayo Aragón.

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