El rock es la música del diablo. Su conexión con el infierno se puede remontar a la década del 30 cuando se decía que Robert Johnson, el abuelo del rock & roll, vendió su alma al demonio a cambio de ser el mejor guitarrista de blues. Ese coqueteo con el maligno quedó en el discurso de muchos artistas de las décadas siguientes, mas no en la práctica.

Tuvo que ser un grupo de adolescentes escandinavos quienes llevaran su mensaje más allá de las canciones y las convirtieran en acción. Alienados de su sociedad, Euronymous, Necrobutcher y Kjetil Manheim fundan Mayhem en 1984 tomando el nombre de la canción “Mayhem with mercy” de Venom. Lo que vino después es historia conocida de suicidio, asesinato y quema de iglesias que hicieron de Mayhem una leyenda dentro y fuera de la escena metalera.

De ahí que el regreso de Mayhem a Lima fuese uno de los conciertos más esperados del año. El ritual de perversión y blasfemia tomó la cuadra 14 de Alfonso Ugarte con una legión vestida de negro en busca de una noche de velocidad. “Jesucristo hace milagros aquí” decía en rojo la iglesia evangélica del costado, que simbólicamente era usada como urinario por decenas de metaleros que hacían las previas mientras buscaban una rebaja para entrar.

10 pm. La puerta se cierra dejando a varios afuera. Se han vendido todas las entradas y ya no entra nadie más en el Festiva. Adentro el ambiente parece una mazmorra. La presentación de Psicorragia ha subido la temperatura del local en el que se respira humo. El público fuma, bebe e inhala cocaína por montones esperando una noche de libertad absoluta. Este no es un rebaño de ovejas siguiendo al pastor sino gente dispuesta a besar a la muerte por una noche.

Encapuchados y de negro salen al escenario los guitarristas Ghul y Teloch, Attila en el micrófono, Hellhammer en la batería y Necrobutcher en el bajo para comenzar con el caos y la destrucción. Como una ametralladora, el doble bombo del baterista desencadena el brutal pogo mientras el vocalista le grita al cráneo que lleva en las manos. El volumen es extremo y las guitarras crujen con agudos ensordecedores.

Mayhem llegó como parte de su gira sudamericana para celebrar su primer disco largo, el histórico y controversial De Mysteriis Dom Sathanas (1994). Ya se imaginarán la salvaje respuesta del público al escuchar “Funeral Fog”, “Freezing Moon” o la misma que da título al álbum en el que la banda profundiza en sus raíces escandinavas previas a la conquista del cristianismo en la Edad Media; una historia semejante a la evangelización de los indios en América con la extirpación de idolatrías.

Los otros bombazos de la noche fueron temas de sus inicios. “Deathcrush”, “Carnage” y “Pure Fucking Armageddon” fueron las encargadas de cerrar esta sesión extrema. El concierto de Mayhem en Lima fue un momento de absoluto descontrol de quienes no le temen a nada. La leyenda del black metal noruego nos ofreció un ritual macabro que los reafirma como verdaderos guerreros del metal. Quienes buscaban emociones intensas, las encontraron la noche del 20 de octubre.

Crónica por Gerardo Silva. Fotos por Diego Cendra Woodman.

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