Iggy Pop fue el gran estelar en la segunda edición del festival Ciudad Rock. La voz de The Stooges destacó en el escenario del Estadio Monumental con su cruda y genuina descarga de rock & roll que terminó invitado a varios de los asistentes a subirse a la pasarela en su histórica primera presentación en el Perú.

Esta vez Kandavu entendió que el que mucho abarca, poco aprieta. Con un cartel y una asistencia más pequeña que en su primera edición, Ciudad Rock pudo subsanar los errores cometidos el año pasado y ofrecerle a sus cerca de 10 mil asistentes un espectáculo de calidad que se dio abasto con los servicios higiénicos, los alimentos y las bebidas durante más de 12 horas de duración.

El día también ayudó bastante en hacer del 8 de octubre una fecha especial. El clima de Ate nos regaló una cálida y soleada tarde para recibir a Dolores Delirio, Miki González y La Beriso. Nosotros llegamos a las 4 pm para la presentación de Christina Rosevinge, quien le tocó salir ante un estadio recién despertando que respondió con poco entusiasmo a su nuevo sonido. Tal vez la historia hubiera sido distinta si hubiera salido de noche.

Quien se encargó de animar el estadio fue Quique Neira y sus clásicos de reggae. El chileno invitó al escenario a su hijo, de madre peruana, para recordar la hermandad entre ambos países. “No hay fronteras”, dijo el ex Gondwana haciendo al estadio rugir de emoción. La fiesta ya había comenzado y seguía el turno de La Mala Rodríguez.

La rapera salió con actitud de campeona dispuesta a vencer por KO. Con un potente sonido que fusionó hip hop y electrónica, la andaluza se ganó el respeto del Monumental con su agresiva presentación de la que destacaron “33”, “Por la noche”, “La Niña” y “Quién manda”. En lo personal, La Mala resultó siendo una de las grandes sorpresas del festival con sus potentes bases y su estilo desafiante.

No podría decir lo mismo de Orishas. A los cubanos les tocó justificar su regreso a la música desde su última producción del 2008 con su nueva apuesta que se acerca al latin pop en “Cuba isla bella”, su nuevo sencillo. A diferencia de La Mala, quien ha sabido renovarse con el nuevo sonido del hip hop, la propuesta de Orishas suena menos interesante en el contexto de la música urbana actual. O tal vez mi juicio se vio manchado por el comentario facilista de la banda sobre si el pisco es peruano o chileno, el cual se tiró abajo el discurso de hermandad que hizo Quique Neira poco tiempo atrás.

Uno de los platos fuertes del festival, al menos para los asistentes más jóvenes, fue la banda de reggae pop Magic! Su cantante Nasri Atweh se encargó de enamorar a las chicas y hacerlas cantar con su hit “Rude”. Era el turno del lado más pop del Ciudad Rock, por eso luego de Magic!, los siguientes en el escenario fueron Capital Cities.

“Lima, our home” dijo el dúo californiano para agradecernos a los peruanos que fue aquí donde despegó su carrera en el 2011 tras ocupar el puesto #1 de radio Doble Nueve con su tema “Safe and sound”. Cinco años después, Capital Cities se pasea por los festivales más importantes del mundo sin olvidar que todo comenzó acá. “You made our dreams come true”, fueron sus sinceras palabras de agradecimiento.

Pero nada, absolutamente nada, nos tenía preparados para el show de Iggy Pop. Ante un joven público que seguramente lo conoció como el papá de Nona en la serie Pete & Pete o por la película Trainspotting, la Iguana salió al escenario para subir el volumen a la noche y demostrar el salvaje sonido del rock & roll.

“I wanna be your dog” y “The passenger” fueron los bombazos encargados de iniciar el show del ex The Stooges. Con el torso desnudo y contorsionándose, Iggy Pop se baja del escenario y camina por la canaleta para saludar a las primeras filas. “Turn on the lights, asshole!” pide para ver las caras descontroladas de quienes saltaban y cantaban en éxtasis. Entre tanta locura, los más avezados se animan a subir al escenario a saltar y gritar como su ídolo.

Iggy Pop es un verdadero salvaje. Su presentación fue un bólido con el pie a fondo pilotado por alguien con codicia por la vida. “Real wild child (wild one)”, “Nightclubbing”, “No fun” y otros clásicos aceleraron el corazón de quienes esperaron décadas para ver a una de las figuras más influyentes en la historia del rock.

Pero lo que más destacó de ver a Iggy Pop en vivo fue su cercanía con el público, especialmente cuando defendió a uno de sus fans que estaba siendo sacado por uno de los agentes de seguridad. “Stop! Don’t hurt him!” gritó desde el escenario para salvar a un muchacho que estaba siendo violentamente retirado del concierto (porque si hay alguien que pone en riesgo la paz en los conciertos son los matones que contratan de “agentes de la seguridad”). Casi entre lágrimas, el joven subió para cantar junto a la Iguana.

Luego de Iggy Pop varios optaron por retirarse. De ahí el desafío que le tocó a Andrés Calamaro en seguir luego de la leyenda. “Voy a cambiar de guitarra mientras beso el escenario que pisó Iggy Pop” dijo el Salmón iniciando su presentación con un volumen y actitud que no pudo seguirle el paso al americano.

Lo de Calamaro fue otro ritmo. Andrés no armó el pogo pero hizo cantar al estadio entero con “Flaca”, “Loco”, “Sin documento” y otros temas inmortales del rock en español, además de un cover de “Walk on the wild side” de Lou Reed. La pasión por el argentino vino acompañada de un aire futbolero que se mostró con bengalas desde la tribuna y cantos a todo pulmón de la hinchada.

Finalmente fue Molotov quien cerró la noche en el Estadio Monumental. El cuarteto mexicano desató el último pogo del Ciudad Rock, festival que se perfila a convertirse en una interesante propuesta gracias a su variado cartel que se aventura con artistas de diversos géneros en un mismo escenario. Esperamos que el próximo año tengamos su tercera edición con una sorpresa que esté a la altura de un mito como Iggy Pop.

Crónica por Gerardo Silva. Fotos por Mireya M. Denegri: