003-CocoRosieCocoRosie son Bianca (Coco) y Sierra (Rosie) Casady, un dúo de hermanas etéreas y excéntricas, cuya música, difícil de encasillar por su extraña belleza, ha sido etiquetada como parte de las movidas freak folk y dream pop. En el jardín del MAC, en Barranco, rindieron honor a todo lo que de ellas se esperaba: deleitaron a un público mayoritariamente hipster con una performance freaky y experimental. La premisa de este tour era ofrecer un show íntimo, compuesto por instrumentos rotos y poesía destrozada, y fue precisamente esto lo que Sierra y Bianca nos brindaron ayer.

Escuchar a CocoRosie te remite a lo victoriano, a lo queer, a un espíritu repleto de street cred, donde las vibraciones intensas de Sierra, acompañada por su arpa, y de Bianca, entonando unos beats de naturaleza abstracta, llegan como un sonido, si bien ominoso, hermosamente orgánico. La infancia y la inocencia corrompida se sienten no solo en sus letras, muchas veces desgarradoras e intrigantes, sino en el gran espectro de registros que recorren sus voces: la combinación del falsete de Bianca y la intensa ópera de Sierra remiten a las ilustraciones de Henry Darger, quien es coincidentemente reconocido por Sierra como su artista visual favorito.

001-CocoRosieLa noche empieza con Pauchi Sasaki a las 7 y 40 p.m., quien nos sorprende con una voz melodiosa, acompañada de un violín, y unos efectos acuáticos locos. Luego, a las 8 y 30 p.m., toca el dúo de dream pop, indie psicodélico y folk espacial de corte electrónico: Laikamorí.

Y, por fin, CocoRosie: el ansiado momento llega y las reinas del acid folk suben al escenario. Las hermanas, famosas por sus eclécticas caracterizaciones en escena, esta vez llevan puestos enterizos de colores y lentes de sol: Bianca va de naranja con símbolos de espadas en las rodillas y la inscripción Forget Me Not en la espalda; Sierra, de blanco, con tréboles estampados y un gorrito que dice PRIDE.

Bellas y radiantes, Sierra se sienta al piano y Bianca coge el micrófono para empezar a entonar el hit del nuevo disco -que, además, le da nombre-: Heartache City. El público empieza a hacer movimientos ondulantes al ritmo de los sonidos hechizados que invaden el MAC. Acompañadas por dos músicos capazos, Takuya, quien toca la trompeta y los teclados, y Tez, el beatboxer humano, nos regalan la segunda canción de la noche, Un beso, cuyo nombre en español dice mucho acerca de su fuerte conexión con los sonidos latinoamericanos, que se agitan, en este tema, a punta de percusión y ruidos metalizados. La efervescencia del dúo deja boquiabierto a más de uno de los asistentes, quienes reciben encantados el repertorio bastante hiphopero que Bianca y Sierra les tienen preparado. La que sigue, Tim and Tina, deja en claro que son unas maestras del arte de la narración: la canción nos cuenta, entre samplings sónicos y enredados, la historia tragicómica de dos amantes cruzados por el destino.

002-CocoRosieLa fiesta ha comenzado: las chicas se quitan los lentes de sol; Sierra se mueve de un lado a otro y se acerca a Takuya para encender el corbatín que lleva puesto, y baila detrás de Bianca al estilo dancehall. En los minutos que siguen, entonan Child Bride, una de las canciones más pajas de Tales of a GrassWidow– su disco anterior-, esta vez bajo el protagonismo del arpa y magnífico soprano de Sierra. Luego, viene Lucky Clover, que destaca por los vocales de oro de ambas mujeres. El público quiere más canciones antiguas y CocoRosie les da el gusto: tocan Lemonade, de Grey Oceans; Tears for Animals, de Tales of a GrassWidow, que mezcla elementos folkys con pop electrónico; y la esperada God has a voice, she speaks through.

Sierra, Bianca y Takuya dejan el escenario, y entra el solo de beatbox de Tez, quien hace todos los sonidos imaginables del mundo con su boca. A su vuelta, tocan Forget Me Not, el cual es, de todas maneras, uno de los temas más cantados; comienza con los chirridos de los juguetes vintage, y, poco a poco, el falsete de Bianca le va dando coherencia a los lyrics: “If only i could remember you…”. Luego, el público se va en filin con Big and Black, acompañada por la trompeta de Takuya en un primer plano, y con Lost girls, canción que da nombre a la gira.

004-CocoRosieCerca de las 11 de la noche, el final está próximo: Bianca y Sierra, eternamente agradecidas con su público y emanando amor, anuncian que van a tocar Werewolf, de su disco The Adventures of Ghosthorse and Stillborn, para cerrar el espectáculo. Esta vez, Takuya toma el piano, mientras ellas se abrazan y cantan al unísono con sus voces mágicas. Felizmente, vuelven para un encore: tocan Teen Angel, una de sus canciones más hermosas, que, además, encaja perfecto con la estética teen angst que las caracteriza; Sierra se saca el mantel que lleva como peluca bajo el gorro y enloquece dándole vueltas en el cielo. Las chicas de CocoRosie dejan el escenario, dejando también a un público feliz y emocionado por una noche casi perfecta; casi, porque faltó Terrible angels -que aparecía en el setlist-, de La maison de mon rêve, su primer disco. Lamentablemente, este álbum de acústica lo-fi parisina, caracterizado en su momento como puro esplendor bohemio y, quizás, el más esperado por este público barranquino, se mantuvo ausente durante la velada.

*Crónica por Andrea Aramburú.