001-EchoEcho and the Bunnymen ofreció anoche un concierto de primer nivel que dejó satisfecho a la mayoría de los asistentes, donde no faltaron sus clásicos, temas nuevos y homenajes a Jim Morrison, Lou Reed, David Bowie y The Beatles.

El Centro de Convenciones Barranco estaba repleto, con alrededor de 1500 personas. Tras algunos minutos de espera, el grupo hizo su aparición por el pasadizo izquierdo del local, tomando por sorpresa a los asistentes. Cerca de las 10:30pm y sin más preámbulos empezó el recital de la segunda banda más grande de Liverpool (después de “ya saben quien”). Ian McCulloch en escena, con el peinado alborotado new wave y los lentes negros infaltables junto a Will Sergeant, artífice del sonido guitarrero de la banda.

003-EchoContinuando con los setlists de sus recientes presentaciones, Echo and the Bunnymen abrió con Meteorites, tema de su último disco que no movió mucho al público. Pero fue recién con el punteo inicial de Rescue que la gente se animó más. “It’s great to be here in Lima”, dijo Ian. El mismo ánimo se mantuvo con Do It Clean, Never Stop y su versión de People Are Strange de The Doors.

Se escucharon temas de grandes discos como Ocean Rain, Porcupine o Heaven Up Here, además de temas nuevos como Holy Moses y Constantinople, que si bien eran buenos, difícilmente podrían superar la calidad de sus más grandes clásicos. Con Bring on the Dancing Horses, cuando McCulloch pidió al público cantar el coro, comenzó el momento más emotivo del concierto (o como dicen algunos, “filin”). A esta le siguieron The Killing Moon y The Cutter, tres clásicos para cerrar la noche.

002-EchoLa banda se retiró brevemente para luego volver entre aplausos. Ian McCulloch se mostraba muy animado y agradeció a sus fans limeños. Siguió Nothing Lasts Forever y la gran sorpresa llegó cuando empalmaron con Take a Walk on the Wild Side de Lou Reed, donde mencionó a Lima en algunas oportunidades: “Hey Lima, take a walk on the wild side». Igualmente, nos hicieron recordar a The Beatles al mandarse con un pedazo, muy a su estilo, de Dont Let Me Down. Y luego siguió la tan solicitada Lips Like Sugar. Terminada la canción, Echo and the Bunnymen se retiró, las luces se encendieron y el público empezó a retirarse.

Sorpresivamente la banda reapareció para un segundo encore. A McCulloch se le notó contento y anunció que tocarían una canción que no habían interpretado en Brasil. Esta fue Villiers Terrace, de su primer disco. La sorpresa fue cuando inmediatamente empalmó con Roadhouse Blues de The Doors, rememorando nuevamente a su tan admirado Jim Morrison, y luego con Jean Genie de David Bowie. Y ya para terminar –ahora si– se mandaron con Ocean Rain, dejando satisfechos a todos.004-EChoLejos de su imagen de divo sobrado, Ian McCulloch tuvo una muy buena disposición con el público limeño. En más de una ocasión dijo estar muy contento con su estadía y bromeó con los presentes. Incluso se animó a lanzar un par de conejos de peluche. Por momentos daba la impresión de que los años no pasaban por él, pues su voz –salvo en un par de ocasiones– se mantuvo impecable. Will Sergeant estuvo genial igualmente, con ese guitarreo característico que marcó el estilo de Echo desde hace más de 30 años. Y el resto de la banda acompañó muy bien a este dúo.

Tras su última canción, el grupo se retiró por el mismo pasadizo lateral por donde habían ingresado y recibieron el saludo de sus fans. McCulloch se animó a dar la mano a sus seguidores y saludarlos con el rostro sonriente. Mención aparte el público, que salvo contadas ocasiones –y lamentablemente una vez más– se mostró algo parco y apagado. Dejando ese detalle de lado, el concierto de Echo and the Bunnymen fue una deuda saldada con los fans peruanos que siguen una carrera brillante que tuvo sus puntos más soberbios en los años 80 y que sigue terca en su estilo a pesar de las modas.

ECHO

Ahora los dejamos con este video de Cocteaulab.

*Todas las fotos por David Hermoza para Conciertos Perú, excepto la última extraída del facebook de Echo & The Bunnymen.

** Crónica escrita por Fernando Pinzás.