Argentina tiene una tradición de rock histórica, capaz de competir con escenas de nivel mundial, pero siempre inmersa en su contexto Sudamericano. Ritmos como el rock, reggae, ska y el punk son reinterpretados por corazones que palpitan tango, cumbia, murga y más. Esto se ve reflejado en el carnaval de Los Cadillacs, quienes regresaron al Perú para ofrecernos tres fechas: Arequipa, Cusco y Lima. Acá les contaremos lo sucedido el sábado 17 de agosto en el Estadio Nacional de Lima.

La fecha en Lima se perfilaba casi como un pequeño festival. Tres bandas internacionales y hasta siete actos locales serían los encargados de armar la fiesta desde las 5 pm. Sin embargo, al llegar al Estadio Nacional a las 6 pm nos encontramos con que aún no se abrían las puertas del recinto y que había gente haciendo cola desde las 4.30 pm, hora que se anunció como la apertura de puertas.

Algo escuché que la prueba de sonido de Los Cadillacs se había retrasado por la lluvia. La cosa es que a las 6.15 pm se abrieron las puertas del estadio. Rápidamente, cosa de 5 minutos, salió La Mente al escenario. “Solidaridad con Los Mostos Verdes y Los Chapillacs por no poder estar acá por motivos ajenos” dijo Nicolás Duarte y arrancó la dupla de maestros de ceremonia junto a Ricardo Wiesse. Los electropicales demostraron su comodidad en un escenario de esta magnitud y capacidad para sacarle todo el peso del tropical bass al estadio. Cualquiera que haya visto a La Mente en un concierto de este tamaño sabe de lo que son capaces.

7.00 pm. A pesar de la pena de tener que mochar los dos actos iniciales, el retraso del ingreso no afectó los horarios y luego de 40 minutos acabó el show de La Mente. Los equipos sobre el escenario actuaron con mucho orden y puntualidad para acomodar los instrumentos de cada banda con la eficiencia de unas hormigas. Cosa que para las 7.20 pm ya estaba todo listo para No Te Va Gustar.

Hola, somos No Te Va Gustar. Venimos desde Uruguay. Buenas Noches Lima” dijo Emiliano Brancciari, quien fue recibido con miles de gritos del público, seguramente varios de ahí conocían a la banda e incluso ya los habían visto tocando en Lima. La banda presentó una alineación parecía a la de Los Cadillacs (bajo, batería, guitarra, teclado, percusiones y tres vientos) para ofrecernos su fusión de ska, rock, reggae y una base candombe para despertar lo africano en el público peruano. Pues si algo quedó claro esta noche fue la influencia de la música afroamericana en Perú como en Argentina, Uruguay y Jamaica.

7.50 pm. NTVG se fue con un show cortó pero suficiente para despertar la curiosidad en los que aún no conocían a la banda. Ahora seguía el turno de Pauchi Sasaki en el violín y Rodrigo Ráez en el cajón para continuar con la tradición rítmica pero fusionada como solo ella puede lograrlo. Sin embargo, para estas horas de la noche ya comenzaba uno de los dolores ya bastante comunes en los conciertos: la cola para la cerveza. Un centenar de personas en fila esperando durante media hora para refrescar la garganta. Sin duda un error que hace que la magia del concierto se encuentre con la incomodidad de no poder escuchar a tu banda prefería con una cerveza en mano. Si uno está pagando 300 soles por vivir una experiencia, lo mínimo es que los servicios de bebidas, comidas y baños estén habilitados para recibir a los miles de peruanos que queremos vivir una noche para el recuerdo.

8.15 pm. The Wailers se suben para revivir los éxitos del reggae music. En escenario teníamos al histórico Aston “Family Man” Barret, responsable de dejar su firma en la cadencia del bajo reggae, una herencia de más de cuatro décadas en esta tradición musical. Himnos del reggae e historias bíblicas fueron revividas por la banda en un tributo a Bob Marley, además de una versión del clásico de Tina Turner, What’s love got to do with. Para Exodus el Family Man pasó del bajo a los teclados, tema que empalmaron con Punky, reggae party.

Al rato llegó el turno Miki Gonzáles junto al fiel Eduardo Freyre en el bajo, Alex Marambio en la guitarra y Guillermo Vallejos en la batería. Lamentablemente el sonido le jugó una mala pasada a la banda que demoró varias canciones en cuajar la mezcla y rompió el estándar que llevaban las bandas durante la noche. Pero bueno, aparte de eso Miki Gonzáles revivió éxitos de su época new wave romántica como con Tantas veces, tema con el que lo vimos arrodillado frente a su ampli soleando en éxtasis.

También hizo una invitación a “Boina y Vilches”, los líderes de La Mente, a subir al escenario (aunque hace bastante rato que vi a Nicolas Duarte retirándose del local, justo antes de que salieran The Wailers). “Bueno, acá nos meten goles pero también cantamos por el mismo precio” dijo antes de seguir con Lola, y finalmente llegó el turno de Akundún para reafirmar la moraleja de esta noche: todo vuelve a África.

9.50 pm. En el intermedio sale Ramon Perez-Prieto de Novalima a poner música como Coba Soundsystem. Para estas horas ya estaba repleto el estadio, la gente que compró en boletería y los que pulseaban la reventa afuera ya estaban todos dentro del local que se mostraba colmado, tanto así que hasta nos preguntábamos la posibilidad de haber habilitado todo como lo hicieron en el 2008.

10.10 pm. La Sarita arranca con Guachimán empalmado con los últimos beat de Coba Soundsystem. La verdad es que La Sarita es una banda que siempre es bien recibida por la gente, su fusión musical y su temática popular los hace capaces de manejar públicos de miles de personas que se dejan llevar por estos ritmos locales. Julio Perez y Martín Choy con su nueva SG hicieron de las suyas, tuvieron sus invitados de siempre y hasta Julio terminó tirando tres pelotazos al público. Su show acabó a las 10.40 pm.

11.10 pm. El intro de 007 nos avisa que la cosa se va a poner seria. La banda sale como la conocemos, vestida de lujo para demostrar tres décadas de historia. Así los vientos ascendentes fueron los encargados de abrir el show con Manuel Santillán, el León, tema compuesto por Flavio que demostraba desde la primera canción todo el peso de su Jazz Bass, que más allá de resaltar por su precisión, lo hace por su cadencia.

La fiesta había arrancado demostrando su estilo que recoge mucha influencia del ska inglés a lo The Special o Madness pero con el swing latino presenten en la interpretación. Ese sabor latino presente en temas como Demasiada Presión, un clásico que seguramente cada noche suena en alguna cantina con un grupo de amigos cantando “pasa, pasa, pásame un vaso más”. Ese calor que hacía a Vicentico sacarse la casaca para quedarse en camisa.

Los que han visto a Los Fabulosos Cadillacs en vivo saben que sus shows se basan principalmente en las canciones, una seguía tras otra sin hacerla larga. En vez de expresarse con palabras hacia el público prefieren hacerlo con música, como el intro de bajo de Flavio antes de El genio del dub que lo consagra como uno de los mejores bajista que puede darle vida a este pedazo de madera. Lo mismo Vicentico quien coquetea con sus cualidades de MC durante este tema dando rienda suelta a su voz.

Así las raíces musicales de Los Cadillacs pueden remontarse a distintas tradiciones. Calaveras y diablitos, un tributo a The Skatalites, fue tocada a un ritmo ligeramente más lento para llevarlo a lugares en común con el bolero. “La vida es para gozarla, la vida es para vivirla mejor” cantamos reconciliándonos con ritmos que seguramente alguna vez pensamos solo de nuestros padres o abuelos.

Es que Los Cadillacs, quienes alguna vez fueron unos muchachos rebeldes tocando ska revolucionario ahora son unos pesos pesados de la música en español, transcendiendo el rock juvenil y dejando himnos de la música hispanohablante. Así que para recordar su espíritu adolescente llegó el turno de invitar a las nuevas generaciones a tocar la guitarra y la batería para los temas Nosotros egoístas y Guns of Brixton.

La canción que siguió fue Padre Nuestro para reafirmar que la cumbia es uno de los géneros más importantes de América. Sin embargo, acá hubo un incidente que espero alguien nos pueda comentar lo sucedido. En esta canción Flavio señala a alguien de delante de su lado del escenario y hace una seña para que lo saquen. Al rato vemos a los encargados de la seguridad sacando a un muchacho ¿Alguien sabe qué fue?

Volviendo al concierto, siguieron éxitos como Vos Sabes y el reggae de Siguiendo la Luna, tema de Sergio Rotman donde podíamos apreciar al trompetista Daniel Lozano prendiéndose otro cigarro para inspirarse con la canción. De ahí en adelante fue una ronda de éxitos tras éxitos. Carnaval toda la vida, Carmela, Mal Bicho, Matador y El satánico Dr. Cadillac fue el combo para despedirse del escenario. De hecho muchos recordarán cuando Vicentico pidió 10 segundos de silencio en Mal Bicho antes de mandarse con el “Digo no, digo no” pero la gente no le concedió el tiempo que pidió.

Al regresar para el encore llegó un tema que describe la historia de la región con el quinto centenario de la conquista de América. Siguió Vasos Vacios donde se recordó a “La diosa del Caribe” Celia Cruz. Finalmente llegó el momento que la gente venía pidiendo con el corito de clásico. Yo no me sentaría en tu mesa fue la encargada de despedir a Los Fabuloso Cadillacs de Estadio Nacional.

Sin duda, quedó nuevamente claro la importancia de esta banda más allá de géneros como el rock, el ska o el reggae, sino que ha trascendido con himnos de toda América latina. Pues en este contexto de conciertos en Perú con tantas cancelaciones de artistas angloparlantes, siempre sabremos que para la fiesta y el baile latino siempre habrá un espacio en este país.

Set list Los Fabulosos Cadillacs:

1. Manuel Santillán, el León
2. La luz del ritmo
3. Mi novia se cayó en un pozo ciego
4. El aguijón
5. Demasiada presión
6. Gallo rojo
7. El genio del dub
8. Contrabando de amor
9. Calaveras y diablitos
10. Nosotros egoístas
11. The Guns of Brixton
12. Padre nuestro
13. Vos sabés
14. Saco azul
15. Siguiendo la luna
16. Carnaval toda la vida
17. Carmela
18. Mal bicho
19. Matador
20. El satánico Dr. Cadillac
Encore:
21. V Centenario
22. Vasos vacíos
23. Yo no me sentaría en tu mesa