En Lima solo hemos visto dos bandas que han demostrado ser los verdaderos representantes de la psicodelia en el siglo XXI. La primera fue MGMT con el delirante concierto que nos ofrecieron en el 2014. La segunda ha sido Tame Impala, la lisérgica banda australiana que nos mostró un viaje sónico que se supo apoyar de las tecnologías actuales pero manteniendo un fuerte arraigo en la estética del rock de la segunda mitad de los sesenta.

Repitiendo una dinámica parecida a cuando The Drums le abrió a MGMT, esta vez fue Alvvays quien inició la noche. La joven banda canadiense tocó las canciones de su álbum debut en el que combinan la inocencia jangle pop de su música con letras melancólicas que incluso llegan a coquetear con el pesimismo. La imagen naif de los muchachos nos hacía recordar que el año pasado tuvimos a Belle & Sebastian en el Parque de la Exposición, aunque una referencia más cercana a Alvvays sería Camera Obscura.

Adult diversion”, “Next of kin” y “Archie, marry me” fueron los temas que más respuesta tuvieron del público. Sabiendo que tocaban de visitantes, Alvvays nos ofreció un show corto y directo con el que se ganaron el agrado de la audiencia. Incluso los más ajenos al grupo meneaba la cabeza con las pegajosas melodías guitarreras, mientras que otros sonreían ante la cándida actitud de Molly Rankin, quien intercalaba inglés y castellano para dirigirse hacia nosotros.

Alvvays puso la cuota de pop a la noche con sus letras de amor y melodiosa voz, aunque indie pop sea una categoría más acertada para reconocer la autenticidad y honestidad de su propuesta. Pero ahora llegaba el turno de subir el volumen y escuchar a una banda de rock. Es importante hacer énfasis en el tema del volumen en el rock, porque sonar fuerte y sonar bien es algo que pocos pueden lograr.

La instrumentación de Tame Impala remite al rock de los sesenta con la guitarra Rickenbacker y el amplificador Vox de Kevin Parker, los mismos que usó The Beatles para definir el sonido de la “invasión británica”. Pero igual que la evolución tecnológica permitió a The Beatles y The Beach Boys inventar la psicodelia en 1966 con sus Rubber Soul y Pet Sounds, Tame Impala ha sabido aprovechar los avances de la era digital.

Los potentes bajos de temas como “Eventually” de su último disco demuestran que su sonido recoge de los sesenta pero lo lleva al mundo subsónico de los sound systems y la música electrónica. Incluso el piso tembló con los potentes graves, pues bajo nuestros pies teníamos un estacionamiento, lo que daba una acústica especial al concierto haciendo vibrar el aire, nuestros cuerpos e incluso el mismísimo suelo.

En cuanto a lo visual, este fue un clásico concierto psicodélico. Las ácidas imágenes nos transportaban a la ciudad de San Francisco con sus acid tests y su verano del amor. Comparando con los visuales que trajo MGMT, los que eran elaboradas animaciones más cercanas a los raves y sus pantallas led, la propuesta visual de Tame Impala fue exclusivamente inspirada en el arte psicodélico de los sesenta y la estética hippie.

Kevin Parker guió la ceremonia de la mano de su guitarra eléctrica y su aguda voz. Agradeció a Alvvays y se mostró contento al ver que cerca de 4 mil personas se hicieron presentes para su primer concierto en Perú. “People like you are the reason we travel around the world” fueron sus palabras de agradecimiento con los limeños, quienes respondieron enérgicamente a los hits como “Feels like we only go backwards” y “Elephant”, como también las más recientes “Let it happen” y “The less i know the better”.

El concierto incluyó una improvisación en guitarra de parte de Kevin y un pequeño tributo a Beck cuando Jay «Gumby» Watson se puso a jugar con “Where It’s At” en su guitarra al volver para el encore. El concierto acabó pocos minutos pasando la medianoche, dejando en claro que Tame Impala son los legítimos herederos de rock psicodélico.

Finalmente, vale mencionar que la producción estuvo a todo dar. Además de la importante apuesta por hacer un concierto sin zonas en el que todo el público esté unido bajo un mismo sentimiento, también es de destacar la variada oferta de comidas y bebidas más allá de los típicos choripanes y cerveza. Hoy se dará el “side show” en Barranco con Alvvays y El mató un policía motorizado, así que la fiesta continua.

1. Let It Happen
2. Mind Mischief/Sestri Levante
3. Why Won’t They Talk To Me?
4. It’s Not Mean To Be
5. The Moment
6. Elephant
7. Yes I’m Changing
8. The Less I Know The Better
9. Eventually
10. Alter Ego
11. Why Won’t You Make Up Your Mind?
12. Apocalypse Dreams
Encore:
13. Feels Like We Only Go Backwards
14. New Person, Same Old Mistakes

Crónica por Gerardo Silva. Fotos de Diego García Cadenillas.