El Estadio Nacional recibió a más de 50 mil personas en la séptima edición del Vivo X El Rock. El festival de rock más grande del país lució el estadio lleno durante las casi 20 horas ininterrumpidas de música en vivo. Esta vez la producción brilló por la buena organización, la puntualidad y los servicios que se dieron a basto para dar la mejor experiencia al público presente.

La verdad es que no podía esperarse menos. Tras el fracaso de la ambiciosa sexta edición en el Estadio de San Marcos que fue noticia por las terribles colas y la falta de seguridad, Vivo X El Rock tenía una deuda pendiente con el público nacional de ofrecernos un organización que esté a la altura del festival de rock más importante del Perú; y lo logró.

Como es de imaginar en una jornada tan extensa como esta, no todos tienen la energía suficiente para estar desde las primeras horas y durar hasta el final. Así que decidí sacrificar a las primeras bandas y seguir el concierto desde mi casa a través de las imágenes que se posteaban en las redes sociales en las que se mostraba ya cerca de 20 mil personas disfrutando de los nacionales Difonía, Cuchillazo, 6 Voltios, Tremolo, Daniel F, Zen, TK, Raúl RomeroRio y Libido.

Salí después de almuerzo y listo para la maratón de música. Al llegar al Estadio Nacional me doy con una feliz sorpresa: no habían colas. Tampoco había mucha gente en los alrededores. Vender cerveza al amigable precio de 7 soles elimina cualquier excusa para los clásicos previos antes de entrar; aunque habría que mejorar la oferta culinaria (ya basta de choripan).

Ya con cerveza en mano me ubico para escuchar a Attaque 77 ante un estadio que mostraba cerca de 30 mil personas dispuestas a cantar «Beatle«, «Arrancacorazones» y «No me arrepiento de este amor«. La banda argentina de punk rock celebró ante tremenda multitud los 20 años desde su primer concierto en Perú.

Luego siguió Mago de Oz, quienes repiten por tercera vez su participación en el festival y reafirmaron la inmensa pegada de su folk metal entre los oyentes peruanos. La novedad llegó desde Finlandia con el debut de The Rasmus en nuestro país. Como era de esperarse, fue «In the Shadows» el tema que causó mayor reacción del estadio.

Uno de los actos que causaba más curiosidad era el de Vanilla Ice. En un festival como este las bandas deben salir a darlo todo y sacar su arsenal de éxitos para tener al público siempre a full. ¿Qué haría entonces Vanilla Ice luego de cantar «Ice Ice Baby» y «la canción de las tortugas ninjas«? La apuesta del MC fue darlo todo con actitud y la potencia de su sonido con bajos subsónicos en su regreso a Lima desde presentación de 1992.

Luego de La Ley y Duncan Dhu le tocó el turno a Limp Bizkit. Tras su debut en Lima del 2013, a la banda de rap metal le tocó enfrentarse a un estadio repleto que se animó a poguear con «Break Stuff«, «My Generation» y «Nookie«. Fred Durst supo balancear su actitud desafiante con un cauteloso respeto hacia un estadio lleno que estalló en risas cuando Wes Borland pidió un par de cervezas que sorprendentemente llegaron a sus manos en pocos segundos. «Siñor, dos cervezas por favor» dijo el guitarrista en un chistoso castellano.

Sin duda alguna, una de las bandas con más éxitos bajo la manga fue Vilma Palma e Vampiros. Los argentinos pusieron el toque fiestero a la noche con «Déjame«, «Auto rojo» y «La pachanga«. Los Enanitos Verdes dieron la dosis romántica a la noche y luego volvió la fiesta con Los Auténticos Decadentes. A estas alturas de la noche la cerveza seguía fluyendo y dejando varias victimas durmiendo en el suelo.

Rata Blanca fue de los últimos en salir al escenario en la que sería su cuarta participación en Vivo X El Rock. Luego de ellos, poco a poco la gente se fue retirando exhaustos de tantas horas de música en vivo. Chabelos, Amen y Mar de Copas fueron los encargados cerrar la jornada que acabó casi a las 5 am con unos pocos que resistieron hasta el fina.

Vivo X El Rock 7 fue un éxito en cuanto a la organización. Los servicios para atender a 50 mil personas fueron de los mejores que hemos tenido en el Estadio Nacional y marcaron un estandar que no debe caer. Esperemos que el festival siga mejorando en el cartel y apostando por nuevas bandas. Lo que sí está claro es que Perú por fin tiene un gran festival de rock que promete seguir creciendo año a año. Ahora solo queda esperar la octava edición que se celebrará este año.

Ahora los dejamos con las fotos de Diego García Cadenillas.