Wild-Nothing-PeruLa segunda década del nuevo milenio trajo consigo varios cambios en la industria de la música y los conciertos. A nivel sudamericano, lo más trascendente fue el surgimiento de festivales como Lollapalooza, Primavera Fauna y Estereo Picnic, eventos que ofrecen las tendencias indies del momento a la nueva juventud amante del internet y las tecnologías. Y si bien Perú está lejos de tener un festival de este tipo, existen varios intentos de replicar la figura y traernos a bandas frescas en formatos innovadores.

El caso de ayer fue un buen ejemplo. Como un sideshow del concierto de Empire of the Sun y Diiv se anunció la llegada de Wild Nothing junto a otras bandas locales y una brasilera. La idea de que por el precio de una entrada pudieras ver a varias bandas es parecida al concepto de un festival. Sin embargo, las redes sociales dejaron ver que muchos de los fans de Wild Nothing no querían ver a Empire of the Sun.

Era de esperarse pues una banda es la antítesis de la otra. El exagerado glamour de la fantasía retrofuturista de Empire of the Sun contrasta ampliamente con el intimismo arraigado en la cotidianidad de Wild Nothing. Jack Turum dice que su banda favorita de todos los tiempos es The Smiths y qué banda puede ser más opuesta a Empire of the Sun que The Smiths.

Quienes no se quedaron renegando en Facebook y se animaron a ir al concierto se dieron con una buena velada dominguera. El ingreso fue más fluido y acogedor de lo que muchos esperaban. Era prácticamente un concierto gratuito y hubo varios sin entrada que se las agenciaron para ingresar de todas formas. Una vez adentro te encontrabas con una mini versión de festival. Dos zonas: una con los foodtrucks y los djs Neon Dominik y Pyramids; y otra dentro de la discoteca con el escenario principal para Tourista, Inky y Wild Nothing.

Un punto a favor fue el sorprendente acto de Inky, un cuarteto de Sao Paulo desconocido para la mayoría de los asistentes que cerró su presentación entre efusivos aplausos por su impactante show que fusionó electrónica y rock. Sin duda, una banda con amplios argumentos para defenderse en vivo y que recomendamos escuchar si aún no los conoces.

7.40 pm. Sale al escenario Jack Tatum (guitarra y voz), Nathan Goodman (guitarra), Jeff Haley (bajo), Kevin Knight (sintes) y Jeremiah Johnson (batería) para comenzar con un tema desconocido que fue seguido por “Nocturne”, la que da nombre a su segundo disco. Con un estilo sencillo y muy sobrio, la banda nos ofreció un pop melodioso que en sus momentos más introspectivos nos recordaba al The Cure del Disintegration y en sus momentos más bailables a los franceses de Phoenix.

Los picos llegaron cuando Jack anuncia “vamos a tocar una del Geminis” y se mandan con “Confirmation”. El público comenzó a emocionarse y recibió “Shadow” aplaudiendo al ritmo del riff inicial. “Sé que estamos tocando varias nuevas, espero esté bien” dijo Jack para seguir con “The Blue Dress”. A estas alturas ya la euforia estaba a flor de piel con la gente saltando y bailando.

Me disculpo porque un sintetizador se malogró antes de comenzar y estamos tratando de seguir adelante” dijo el pelirrojo antes de comenzar con uno de los últimos hits de la noche: “Paradise”. Tras una corta despedida, la banda regreso para cerrar el encore con “Summer Holiday” y “To know you”. “Gracias y buenas noches” dijo Jack para retirarse a las 8.50 pm.

Un buen concierto a pesar de que muchos se quedaron con las ganas de ir. Los cierto es que las personas nos asentamos mucho en nuestras costumbres y cualquier cambio, sea para bien o para mal, será recibido con disgusto. Pero mientras nos acostumbramos a estos nuevos formatos, sería bueno buscar una alternativa más inclusiva para quienes aún nos sentimos cómodos con las viejas formas.

Ahora los dejamos las fotos por Diego Cendra Woodman