Glen-Hughes-Peru

Hablar de Glenn Hughes es volver a la cúspide del rock. El inglés nació en una familia de amantes de la música. Sus padres eran fans del jazz, del swing y de Frank Sinatra. Tanto así que Glenn lleva su nombre por el trombonita Glenn Miller. Desde su nacimiento parecía que su destino estaba ya escrito.

Más información sobre el concierto de Glenn Hughes en Lima aquí.

En la segunda mitad de los sesentas forma Finders Keepers y luego Trapeze, pero su paso a las ligas mayores se daría en 1973 cuando se une a Deep Purple como bajista y cantante. De esta época son joyas como el Burn (1974). Desde entonces la historia de Glenn como “la voz del rock” ha tenido una muy extensa discografía en un sinfín de bandas junto a luminarias como Tony Iommi y Ronnie James Dio.

Luego de sus últimos trabajos con los super grupos Black Country Communion y California Breed, Gleen Hughes quiere volver a las bases de los 60s con un trío formado por el guitarrista Doug Aldrich y el baterista Pontus Engborg. Con ellos regresa a nuestro país para presentarse este jueves 14 de agosto en la discoteca Céntrica del Real Plaza.

Acá les dejamos una pequeña conversación que tuvimos con Glenn el día de ayer en Miraflores:

Lars Urlrich de Metallica comentó sobre tu libro del 2011 que Deep Purple personificó el glamour y los excesos de los 70s. ¿Qué opinas de esto?

¿Eso dijo Lars Urlrich?

Sí.

Conocí a Lars cuando tenía diez años, así que lo conozco de toda su vida. Muchos artistas de la generación de Metallica, de veinte años atrás, obviamente fueron grandes fans de Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath. Así que el momento más grande, antes que tú nacieras, el periodo más grande en venta de discos y de conciertos, fue los 70s. Quiero decir, nunca volverá a ser así otra vez. Es una lástima porque la industria musical no es lo que solía ser. Me siento agradecido de haber crecido en aquel periodo. Los 60s y 70s, para mí, fue el más grande periodo de rock. Si le preguntas a un adolescente qué escucha hoy, no será ese tipo de música pero será alguien que suena como eso; sus padres tal vez gusten de Deep Purple. Pero creo que las palabras de Lars fueron muy bonitas sobre mi trabajo.

Se dice que hoy en día la carrera del músico ya no es más ese estilo de vida del rock star, ahora es un trabajo común y corriente como en de cualquiera.

Esto es importante. Cuatro décadas atrás, no había drum risers ni lasers. Eran camisetas, pantalones acampanados y zapatillas, nada más. Solo canciones, jammin, luces bacanes y un poco de acción en el backstage. Ahora las voces son Auto-Tune, grandes shows, tocar con pistas. Ya no es orgánico. Lo que quiero hacer con este resurgimiento de Glenn Hughes es traer de vuelta lo orgánico de los 70s. No quiero traer 1974 de vuelta, pero yo soy 1974, ¡maldita sea! La gente piensa en el Glenn de pelo largo y California Jam. Fue un gran periodo pero sigo siendo ese mismo Glenn por dentro. Puedo verme distinto pero sigo siendo el mismo que disfruta la espontaneidad de tocar música en vivo. Cada show que hacemos es un poco distinto aunque la música sea la misma. No tocamos tratando de sonar igual que el día anterior. Tocamos para tocar.

De todas maneras, has trabajado con Chat y John de los Red Hot Chili Peppers y te he escuchado hablar de los Black Crowes y Kings of Leon. ¿Qué hay del rock de estos días?

Para ser muy honesto contigo, no escucho mucha música rock nueva porque no me atrapa, no me dice nada. Pongo la radio y no escucho nada que me mueva. Estoy seguro que deben haber bandas bacanes que no haya escuchado, porque las radios en Estados Unidos no son buenas; hay que buscar. Solo quiero decirles a los músicos, a todos los músicos en el Perú que estén viendo esto, que realmente tienes que querer hacer música, realmente tienes que entender el hecho que estás dando un regalo y ese regalo es en forma de arte. Tienes que serlo, olerlo y creerlo. Es un regalo muy especial.

Finalmente, sobre tu relación con Sudamérica, sabemos que has tocado con Rata Blanca pero ¿qué otra relación tienes con esta parte del mundo?

Comencé a venir a Sudamérica veinte años atrás y he estado en todos lados, vuelvo cada par de años. Siento que la base de fans más grandiosa para el rock clásico, el metal, el hard rock, el groove rock y todo lo que tenga que ver con rock, está en Sudamérica. Siento que es una audiencia muy bulliciosa, vocal, excitante, agresiva y sensitiva. No hablo de otros géneros musicales, pero para el rock, es un gran mercado. Los fanáticos de acá son muy emocionantes y cuando nos dan esa emoción, nosotros la devolvemos.

Eso en cuanto al público, ¿qué hay de la música?

Cada país tiene su propio sonido cultural. Pasé un poco de tiempo aquí en Perú hace quince años… Tommy Bolin le encantó la música peruana, hace cuarenta años ya me estaba mostrando música peruana. Así que cuando camino las calles de Lima puedo escuchar un poco cómo la cultura es distinta que en Argentina o Brasil, es un sonido distinto. Puede que no sepa quién es pero sé qué es y creo que es muy interesante.