001-Title-FightTitle Fight nació en un pueblo pequeño del estado de Pensilvania donde cuatro adolescentes se sentían alienados y fuera de lugar hasta que encontraron su identidad en el punk rock. Formaron una banda y gracias al DIY comenzaron con sus primeros demos. Pero no fue hasta el 2009 y su compilatorio The Last Thing You Forget que la banda sale de su escena local para enrumbarse en extensas giras por todo Estados Unidos con las que logran ver el inmenso horizonte que tenían por delante.

Más info sobre el concierto de Title Fight en Lima aquí

Shed (2011), su álbum debut, los consolidó como los nuevos defensores del post hardcore en los pasos de Jawbreaker, Fugazi y Hot Water Music. Floral Green (2012) reafirmó su estilo entre lo melódico y lo agresivo. Pero con su tercer álbum llegó un gran cambio a nivel sónico. Title Fight tomó un enorme riesgo al bajar las revoluciones y adentrarse en otros sonidos entre Slowdive y Dinosaur Jr.

El resultado de esto es Hyperview (2015), un disco en el que los ritmos para el mosh pit son dejados de lado para darle paso a la introspección que siempre han llevado en su temática emo. Si bien han habido opiniones encontradas entre su público, lo cierto es que este nuevo LP ha dejado a los Title Fight satisfechos con el resultado.

Así que le hicimos una llamada a Ned Russin, voz y bajo de Title Fight, aprovechando que lleva ya varios días en su casa de Nueva York tras una extensa gira que los mantuvo lejos durante marzo, abril, mayo, junio y julio. Esta semana comienza su gira por Latinoamérica que tendrá su primer concierto en Perú este jueves 17 de setiembre.

Acá la conversación que tuvimos el pasado 3 de septiembre:

002-Title-Fight¿Cómo fueron aquellas primeras giras cuando aún eran muy jóvenes y salían a recorrer su país?

La primera vez que giramos fue muy emocionante y algo nuevo para nosotros. Es interesante estar en una banda, tocar en un lugar distinto cada noche y conocer gente. Es muy estimulante, sabes. Honestamente teníamos shows muy buenos cuando recién comenzamos. No me puedo quejar. Hicimos mucho en esa gira, queríamos estar en la ruta lo más posible. Vivimos como beatniks por un par de años y fue divertido. Fue un capitulo anterior en mi vida.

A pesar de que ustedes hablan de sentimientos y experiencias universales, siento que su mensaje está fuertemente enraizado en la cultura americana.

Sí, quiero decir, no es algo que hagamos a propósito pero somos creaciones de la maquinaria en la que vivimos y eso es justamente la cultura americana. Nuestras referencias, nuestros ideales y las cosas contra las que nos rebelamos están ahí por la cultura americana. Definitivamente es algo no intencional. Me gustaría pensar que la cultura americana es similar a la cultura sudamericana o la europea o asiática pero sé que no lo es. No es idéntica, sabes. Siempre habrá cosas que son distintas y otras similares. Pero hay cosas que nosotros hemos pasado y experiencias que son particularmente americanas. Definitivamente es una aspiración nuestra el ir más allá, no quiero limitarlos a pensar que somos una cosa o la otra. Quiero que gente de lugares diferentes pueda disfrutar nuestra música.

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¿Qué significó el punk rock para ti mientras crecías en Kingston, Pensilvania?

Crecer en Kingston fue una vida muy simple y humilde. Es difícil de explicar pero yo pensaba que era lo único que existía. Cuando eres joven no puedes imaginar cómo sería vivir de otra manera. Crecer ahí fue incluso algo aburrido. No hay mucho qué hacer. No tenemos ninguna industria o cultura que exportar. Es simplemente un lugar donde conoces gente y sigues con tu vida. Es simplemente un lugar y creo que por eso el punk rock fue algo importante para nosotros porque nos definió, nos dio un propósito y nos mostró que había algo deseable más allá de nuestro pueblo. La verdad es que desde siempre me sentí un poco fuera de lugar. Nunca me sentí realmente en casa, ni en la escuela ni con el equipo deportivo ni nada de eso. No fue hasta que encontré el punk rock que realmente me metí en esa cultura construida bajo la idea de estar fuera de la cultura mainstream. Eso fue importante para mí. Lo único que tenemos en un pueblo pequeño es la cultura americana mainstream. No había contracultura ni subcultura a la cual tener acceso. Se sintió como si estuviéramos construyendo nuestra propia cultura. Fue sentirte parte de algo que no teníamos fácilmente disponible, lo que lo hizo excitante, como un secreto. Lo hizo muy intrigante para una persona como yo que estaba buscando un lugar donde sentir que pertenezco.

Imagino que los chicos que van a tu concierto también comparten esa experiencia. He visto en videos que se vuelven locos, se tiran del escenario y poguean. ¿Cómo explican esta relación con su audiencia?

Creo que la relación con la audiencia es la relación más complicada que puede haber. Para mí el sentido de la música underground, sea el punk, el hardcore o cualquiera, es que el público y la banda son uno solo. No hay separación. La única diferencia es que nosotros somos quienes escribimos las canciones pero hay muchas bandas de las que nosotros somos fans. Podría viajar seis horas tan solo para ver una banda. Dicho esto, hay una reacción tanto para cuando tocas como cuando escuchas la música que corresponde a la cultura en la que estás. Eso evolucionó en el stage diving y el mosh pit. Es interesante a la vez que raro y difícil de explicar. Me gusta que la gente pueda expresarse y la música que tocamos tiene momentos agresivos, tiene una rabia catártica. Cuando sientes esa conexión con la música va más allá de quedarte parado moviendo la cabeza. Pero también queremos que todo esté seguro, queremos que regresen a sus casas sanos y salvos.

Siguiendo con esta conexión con el público, ¿cómo fue para ustedes ir más allá del hardcore y recoger de otros géneros para su disco Hyperview?

Es algo difícil de hacer. He sido fan del hardcore punk desde niño. Hemos crecido alabando a estas bandas que son la clásica y tradicional representación del género y las bandas que no encajan en esto no reciben el mismo crédito. Lo raro es que al mismo tiempo que conocía a las bandas clásicas mi hermano me mostraba otros géneros y yo no encontraba la diferencia. Por ejemplo, me daba un cd de Gorilla Biscuits a la vez que uno de The Get Up Kids. Para mi eran simplemente dos bandas que tocaban música. Era muy joven para entender las clasificaciones y las diferencias. Cuando crecí puede entender los límites que separan esas fronteras. Somos conscientes de ello pero cuando comenzamos a escribir más y más música quisimos desdibujar aquellas fronteras. Fue una declaración al decir que puedes ser una cosa y otra distinta al mismo tiempo. Tenemos la suerte de ser populares y habernos ganado la atención de la gente, y nos da miedo perder su interés si probamos algo distinto. Nos da miedo perder su lealtad o su voluntad para apreciarnos. Pero fue un riesgo que sentimos que valía la pena tomar. Lo hicimos y estoy muy contento con los resultados.

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