003-christina-rosenvingeChristina Rosenvinge, indiscutible punta de lanza del pop español de ayer, hoy y siempre, regresa a Lima en el marco del festival Ciudad Rock. Nuevamente aprovechamos para entrevistarla haciendo un repaso por una carrera estimulante y ejemplar, llena de inflexiones y que no deja de explorar nuevos territorios. Christina Rosenvinge tiene aún muchas historias que contar y muchas más por decir en el panorama de la música en estos tiempos.

Aquí más información sobre el Ciudad Rock. 

Imperdible su presentación hoy a las 4 pm en el Estadio Monumental a manera de viaje por su discografía, desde los hits radiales del eterno Que me parta un rayo, hasta su último y celebrado Lo Nuestro (2015), en clave eléctrica.

Acá la entrevista a Christina Rosenvinge de Álvaro Torres y las fotos de Mireya M. Denegri.

¿Cómo viviste la movida española de los 80? ¿Eras de ir a los conciertos de esa época?

Sí, todo lo que he hecho después ha tenido que ver con esa época. No viví tanto la juerga nocturna que fue épica por lo visto, pero lo que sí hice fue ir a montones conciertos. En esa época, mi hermana mayor andaba con músicos que estaban en bandas y eso fue lo que me abrió las puertas a este mundo. Empecé a ir a todos los shows de grupos españoles y extranjeros que venían y luego comencé a tocar y me propusieron estar en una banda. Empecé muy pronto.

Podrías contarnos sobre el proyecto Magia Blanca que fue una de tus primeras formaciones antes de la gestación de Christina y los Subterráneos.

Magia Blanca fue en realidad el primer proyecto que hicimos Alex de la Nuez y yo, antes de Alex y Christina. Era un proyecto más comandado por sus influencias que por las mías. Hicimos un EP y no continuó. A partir de ahí formamos otro proyecto que fue Alex y Christina, con otras influencias que se basaban mucho en el pop francés y la música latinoamericana de ritmos netamente hispanos. Con Alex y Christina sí que hubo mucho éxito. Era una época de efervescencia en Madrid, y en España en general. Tuvo mucho éxito y súper ventas. Pero tuve la sensación que era un proyecto que se nos iba de las manos porque estaba muy comandado por la compañía de discos así que hice dos discos y luego inicié mi propio proyecto que fue Christina y los Subterráneos, donde yo hacía todo.

Y se gesta Que Me Parta Un Rayo, un suceso aquí y en todos lados.

Lo escribí cuando tenía 24 años. En esa época volví a la que fue mi primera influencia, antes de Magia Blanca, que fue una banda punk que se llamó Ella y los Neumáticos. En Que Me Parta Un Rayo volví a mi raíz más rock, mezclado con mis ambiciones como escritora. A partir de ahí, comencé a escribir estas letras que funcionaban muy bien y llamaron mucho la atención por el hecho de aportar un punto de vista femenino que faltaba en ese momento y lo que tuvo de revolucionario ese disco fue eso, que por primera vez había una chica que escribía en primera persona con las cosas que pensaba, que es muy distinto a las letras que escribían los hombres para mujeres.

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Luego de ese mega éxito, te refugias en Nueva York y compones en inglés. Más allá de conocer el idioma, ¿cómo fue esta experiencia de escribir en un idioma que no era el tuyo?

Todo esto fue por espíritu aventurero. Acabé un contrato con Warner y en vez de continuar por la misma línea, ya que recibía mucha presión de la disquera para hacer música más comercial y yo estaba en un momento de investigar y quería ir hacia otro lado, no renové el contrato, me fui a Estados Unidos y empecé a sacar discos con un sello independiente. Escribir en inglés fue un experimento interesante porque el castellano impone un cierto tipo de melodías y es muy complicado. Entonces, al escribir en inglés podía ser algo mucho más libre y me permitía hacer otro tipo de canciones. Sin embargo, al retornar a España, continuar cantando en inglés me resultaba demasiado artificial porque creo que la música es una forma de comunicación, es fundamental cantarle a la gente en su idioma y volví a escribir en castellano y siento que fue un reencuentro muy bonito, muy feliz.

¿Con quién compartiste cartel en esos años en Estados Unidos?

Con mucha gente increíble. Stereolab, Elliott Smith, Yo la Tengo…todos los grupos que la estaban rompiendo en los 90 en Estados Unidos.

Ese reencuentro a componer en español otra vez, se inicia con Verano Fatal, el disco que compusiste con Nacho Vegas. ¿Cómo surgió este proyecto?

Yo ya estaba componiendo nuevas canciones para Tu Labio Superior y recibí la oferta de la revista RockdeLux que querían que hiciera un fin de semana de conciertos y la propuesta fue que lo hiciera junto con Nacho. Yo puse como condición que no sólo tocaríamos nuestras canciones sino que intentaríamos hacer canciones juntos. Y el experimento se quedó un poco a medias porque no llegamos a hacer un disco entero, hicimos unas cuantas canciones, como un EP o un mini LP, no sé cómo llamarlo en realidad.

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Para mi Verano Fatal es una suerte de disco bisagra, no solo por tu nueva entrada a componer en español, sino por la experiencia de hacer un disco con otro músico, en este caso Nacho Vegas, que para ese 2007 ya se estaba haciendo un nombre en España.

Fue muy divertido el encuentro con Nacho porque me había escrito una carta de fan mucho antes cuando él todavía no estaba haciendo discos en solitario y yo estaba viviendo en Estados Unidos. Un día recibí una carta de fan en la que me decía que le gustaba mucho un disco mío (Mi Pequeño Animal) que había escuchado muchas veces y mencionaba que él también era músico y que quizás algún día podíamos hacer algo. El caso es que cuando regresé a España, me volvió a escribir porque iba a tocar en Madrid, estaba iniciando su carrera en solitario y le estaba yendo muy bien. A partir de ahí, nos hicimos amigos y aunque estábamos en caminos un tanto distintos porque él es mucho más tradicional como compositor que yo, sí que teníamos en común esta afición de contar historias en las letras. Para mí fue muy bonito acabar haciendo un disco con él cuando él me había dicho en esas cartas que yo era una influencia para él, fue una forma de cerrar el círculo muy bonita. Me puso en un sitio muy bueno para empezar a tocar otra vez en vivo, cosa que no había estado haciendo durante unos años porque había estado fuera de España y tenía un hijo pequeño.

¿Cómo conociste a Charlie Bautista, tu guitarrista en esos años de tu álbum de regreso Tu Labio Superior?

Charlie Bautista es un guitarrista estupendo que conocí cuando tenía 19 años y por casualidad, porque es familiar lejano en realidad, lo vi tocar y me pareció sorprendente. Le ofrecí de inmediato tocar en mi banda, sin ser aún un músico profesional. Él estuvo en Tu Labio Superior y La Joven Dolores y fue increíble. Ya luego él se ha convertido en un músico muy importante en España, así que todo ha terminado siendo una linda historia de descubrimiento de un talento fantástico gracias a mi cuñada que me habló de él y que me arrastró hasta un concierto que estaba haciendo con su compañero de colegio.

¿Cómo te llevas con los videoclips?

Los videoclips son un medio para que la gente conozca las canciones. Es muy divertido trabajar con los productores de los videoclips, suelen ser gente que hace publicidad porque tienen una enorme ambición artística y una frustración muy grande por no poder hacer sus ideas, así que cuando hacen videoclips echan a andar sus ideas más locas. En ese momento, me pongo al servicio de otros que se inventan una historia sobre una canción.

Me pongo a pensar en “Anoche”, ese videoclip en el que hacen una coreografía en la calle con tus músicos. Una maravilla.

Ahí estoy con Charlie Bautista que además es un increíble bailarín. Después de los conciertos siempre nos íbamos a bailar y cuando llegó el momento de grabar el videoclip, dijimos: “Vamos y hagamos una coreografía, que somos capaces”. (risas)

Siempre me he preguntado, leyendo las letras de La Joven Dolores, si pensabas en lanzar un libro algún día.

Si, está en marcha. Lo que ocurre es que gran parte de lo que escribo termina siendo la letra de una canción. Yo misma fusilo los textos y los voy despedazando para convertirlos en letras. Tengo un par de proyectos en los que estoy trabajando pero nunca los llego a acabar porque en este momento está funcionando la banda, las presentaciones y ponerte a escribir un libro requiere paralizarlo todo y no me apetece hacerlo ahora mismo.

¿Cómo entra a tallar Raúl Fernandez “Refree” en tu carrera?

Con Refree la historia es muy parecida a la de Nacho Vegas. Yo estaba tocando en un concierto, él estaba con su banda y se acercó muy curioso por lo que estaba haciendo y hablamos de que en algún momento haríamos algo juntos. Cuando estoy elaborando una canción, un disco, es fundamental que los músicos que elijas que van a participar en esa etapa sea gente que sea afín, que sepa entender y que estén en el mismo camino que uno y a veces eso es difícil. Y cuando los encuentras dura un tiempo y luego deja de funcionar. Ahora la banda que tengo la componen tres chicos increíbles y estamos desarrollando un sonido muy interesante.

¿Cómo ves a Lima en estos años, ahora que la estás visitando más seguido?

Estoy viniendo cada dos, tres años, a excepción del período entre 1995 y el 2006 que no pude venir. Creo que la ciudad está mejorando mucho y al mismo tiempo mantiene su esencia.

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Estuve presente en esa experiencia kamikaze en la que promovías el uso de la bicicleta recorriendo Miraflores. Te vi partir y alejarte con ese grupo de chicos en bicicleta en esta ciudad muy caótica a nivel de tráfico y me preguntaba cómo la habías pasado.

(Risas) Bueno, los ciclistas aquí son increíblemente valientes y este grupo de activistas despertaron toda mi admiración, desde aquí les mando un saludo. Me pareció que lo que hacen es admirable. Lima es una ciudad estupenda para andar en bicicleta: es una ciudad llana y sin viento, esos son los dos requisitos que hacen que transportarse en ella sea mucho más fácil. Pero falta mucha infraestructura y conciencia para concretar su uso en las calles.

Música y política, ¿cómo lo llevas?

Depende en qué medida te quieras involucrar y cuánta confianza tengas en los políticos. Personalmente, creo que el mejor sitio para un músico es ejercer la crítica desde afuera. Cuesta mucho escribir canciones sobre este tema porque es muy desagradecido a la hora de acoplarlo junto con melodías. Pero si te sale y eres capaz de hacerlo, en mi opinión, creo que hay que tener mucho cuidado a la hora de casarse públicamente con un partido o con cierto político que te cae bien, porque suelen ser una decepción. Por lo tanto, creo que uno debe mantenerse al margen.

Conversaba con Nacho Vegas sobre este tema y me decía que muchos amigos músicos le decían “no te metas en esto”. Creo que entre ellos estabas tú.

Él y yo discutimos muchísimo sobre este tema. Él piensa que hay que estar en la trinchera. Yo tengo más recorrido que él y no soy tan ingenua. Es verdad que hay que estar pero no involucrado directamente con las siglas de un partido porque todavía no conocemos, ni aquí ni en ningún sitio, un partido que no se ensucie. Entonces como la política parece ser un juego de poder tan increíblemente sucio, complicado y donde hay tantos intereses, inocentemente no puedes apoyar a un partido porque sabes una parte muy pequeña de lo que pasa ahí dentro. Y hay que tener muchísimo cuidado con que no te utilicen. Por eso a Nacho siempre le estoy avisando que tenga mucho cuidado. Pero bueno, creo que él peca a veces un poco de ingenuillo. (risas)

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