candleboxLos noventas fueron dominados por un estilo musical nacido en la ciudad de Seattle. Un género que surgió de un lugar ignorado hasta entonces pero que se convirtió en el sonido que definiría a la juventud rebelde de los Estados Unidos y el mundo entero. Aquel sonido fue bautizado con el nombre de grunge.

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Si bien el género se remonta a finales de los 80 cuando el sello Sub Pop firmó a Nirvana, Soundgarden y Mudhoney, fue recién en 1991 que se convirtió en el sonido hegemónico de la industria del rock tras el éxito del disco Nevermind y el mega hit “Smells Like Teen Spirit“. Fue entonce que Seattle pasó de ser una deprimente ciudad olvidada al norte del país para convertirse en el epicentro del nuevo rock americano.

Como era de esperase, los sellos se desesperaron por buscar “the next Seattle band”. Fue así como Maverick Records, la casa discográfica que Madonna acababa de fundar, se topó con una banda emergente en la capital del grunge: Candlebox. Y no se equivocaron al contratarlos porque aquellos muchachos se convirtieron en el primer éxito del sello. El álbum debut de Candlebox logró llegar a disco de platino gracias a los sencillos “Change“, “You“, “Far Behind” y “Cover Me“.

Luego de dos discos más, la relación de Candlebox y Maverick terminó en problemas legales que alejaron a la agrupación de los escenario hasta el 2006. Hoy en día solo queda Kevin Martin de la formación original, quien se ha juntado con una nueva banda (que incluye a Dave Krusen, el baterista original de Pearl Jam) con quienes está por lanzar el que será el sexto álbum de Candlebox y con el cual llegarán por primera vez al Perú para presentarse el jueves 17 de marzo en Lince.

Acá la conversación que tuvimos con Kevin Martin:

Háblame de Disappearing in Airports, el disco que están por lanzar.

Es un nuevo paso para la banda y queremos ganar nuevos oyentes. Llevamos más de veinte años en la música y en cada disco hemos tratado de empujarnos un paso adelante para expandir nuestro público y llegar a gente nueva. Este disco es muy distinto para Candlebox. No tiene canciones como “Change” o “Sometimes”. Es un poco más directo. Está más hacia el lado alternativo del rock en vez del estilo que ha sido asociado a la banda gracias a canciones como “You” y “Far behind”. Es mi disco favorito hasta la fecha. Lo escucho a diario, lo que nunca había hecho con un disco de Candlebox. No sé si eso es algo bueno o malo pero me encanta.

En “Vexatious”, el primer sencillo del disco, hablas de la tecnología de estos días. Muchos artistas aprovechan las redes sociales para promocionar su música, lo que en los 90 estaba en manos del sello y los medios tradicionales. ¿Qué tan cómodo te sientes con las redes sociales?

La canción no es tanto sobre el uso de las redes sociales para comunicarse con los amigos o para expresar tu voz. Lo que trata es sobre las incesantes peleas en Twitter entre las estrellas pop o sobre un muchacho que usa las redes sociales para expresarse negativamente sobre sus compañeros. Es sobre el lado negativo de las redes sociales, esa necesidad de estar con tu teléfono las 24 horas al día mientras estás sentado en la cena con tu familia. Cuando estas con tu familia, amigos o mirando el atardecer en la playa, estar conectado al teléfono te aparta del mundo.

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¿Esto es un problema cotidiano entre las personas que te rodean?

El tema surgió un día de playa en Bali. Estaba con mi familia viendo el atardecer y vi una muchacha tomando foto tras foto tras foto. Todo era selfie, selfie, selfie. Se estaba perdiendo el mundo que la rodeaba. Estaba al lado de su familia y no hablaban ni una palabra. Aquello me chocó y me pareció realmente tonto.

Imagino que también habrás visto esto en la evolución de los conciertos de rock. En los 90 nadie llevaba sus teléfonos a los conciertos.

La gente ya no presta atención al show. Solo se dedican a filmarlo en sus teléfonos. A veces es mejor dejar el teléfono y vivir la experiencia en la que estás. Creo que todos hemos visto esa evolución, desde Bruce Springsteen hasta Celine Dion. Hemos creado un monstruo con este aparato y nosotros nos estamos transformando en el monstruo.

Candlebox tuvo un éxito muy rápido. Su primer álbum llegó a ser disco de platino, tal vez gracias al interés de los sellos discográfico de buscar la próxima banda de Seattle. ¿Cómo fue ser una banda de Seattle en los 90?

Fue difícil. Salimos dos o tres años luego de Alice in Chains, Nirvana, Soundgarden y Pearl Jam. Pero también éramos cinco o seis años más jóvenes que ellos. Éramos muy jóvenes para tocar en los bares de Seattle. Éramos la banda que nadie conocía. Conocían nuestras canciones pero no sabían cómo lucíamos. Éramos como el hijastro pelirrojo, es un analogía que solemos usar. La gente amaba lo que hacíamos pero no querían amarnos a nosotros. De todas formas, fuimos agradecidos de tener la oportunidad que tuvimos. Firmar con el sello de Madonna fue una de las mejores cosas que me ha pasado. Pero también fue una de las peores porque nos puso en el centro de la atención muy rápidamente. A pesar de llevar un par de años tocando en bares de Seattle, de repente estábamos en las grandes ligas. Tuvimos nuestras primeras giras viajando ocho personas en una van para tocar en un bar ante tres personas, pero la gente nunca se enteró de eso.

Cuéntame del problema legal que tuvieron con el sello de Madonna.

Tuvimos un contrato en 1999 que nos enganchó con Maverick Records. Disolvimos la banda para tratar de librarnos pero el tiro nos salió por la culata. Estuve enganchado con el contrato hasta el 2006.

Cambiando de tema, con tu disco Into the Sun tuviste varios comentarios políticos sobre George Bush. Estando tan cerca a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, ¿qué opinas del contexto político de tu país?

Tengo muchas opiniones al respecto. Es parte de quién soy, es lo que hago. No voy a esconder mis opiniones. No creo que George Bush fue un buen presidente, ni tampoco Bill Clinton. Definitivamente sé que Donald Trump no será un buen presidente. Espero que no salga elegido. Creo que muchas bandas tienen miedo a decir sus opiniones políticas porque no quieren alienar a sus fans. Si no te gusta mi opinión, está bien. Eso no significa que no puedas escuchar mi música. He tenido muchas discusiones sobre el control de armas en este país, que creo que es un problema importante, y varios fans que me han escrito diciendo que no comparten mi opinión.

Imagino que no estás cómodo con el sistema bipartidista de Estados Unidos.

Creo que es algo desafortunado. Sería muy interesante para los Estados Unidos si le permitieran a los independientes competir al nivel que lo hacen en otros países. Por desgracia, nuestro sistema se basa desde sus inicios en esos dos partidos. Lamentablemente los independientes deben analizar sus oportunidades e involucrarse en el Partido Demócrata, el cual está más abierto a los independientes que el Partido Republicano. Quisiera ver un candidato independiente en el Partido Demócrata. Al ver a Clinton y Sanders, me encantaría encontrar un tercer partido. Alguien como el alcalde Bloomberg de Nueva York o alguien de esa altura.

También vi que Candlebox dio cinco conciertos para el ejército de Estados Unidos en Iraq y Kuwait en el 2010. ¿Cómo fue esa experiencia y qué piensas de la guerra?

La experiencia fue maravillosa. Mi padre fue un veterano de la Segunda Guerra Mundial. Él desembarcó en la playa de Omaha el 6 de junio de 1944, así que crecí sintiendo mucho respeto por los hombres y mujeres de cualquier ejército, sea el ejército de Estados Unidos, el peruano, el chileno, el alemán o cualquiera. Es un gran sacrificio. No soy un fan de la guerra. No creo que ningún país debería involucrarse en la guerra ni que ningún país deba controlar a otra nación. Pero es una triste consecuencia del sistema político del que el planeta entero es parte. Las opiniones, las religiones, los dictadores y gente que cree que tiene la opinión correcta y cree que habla por toda una sociedad, ahí es donde toda esta mierda comienza. Somos humanos y cometemos errores. Algunos pensamos que somos mejores que otros y ahí es donde comienza el problema.

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