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Por Luis Alvarado

Manongo Mujica casi no ha tenido descanso. Tras la publicación de su monumental “Huaca Sonora” (una retrospectiva de casi 20 años de trabajo) y la reedición de su clásico álbum con Douglas Tarnawiecki “Paisajes Sonoros” (1984), siguió un nuevo álbum casi inmediatamente, titulado “Maya Sonora” que motivó una serie de conciertos. En simultáneo llegó también un nuevo álbum con Perujazz (la banda que fundó con Jean Pierre Magnet) y el anuncio de la reedición de su inhallable LP de 1987, además una próxima gira por Estados Unidos.

Y es que han sido meses de imparable actividad para el percusionista Manongo Mujica, demasiada quizá pues todo ello terminó por afectar su salud. Tras un merecido descanso, y ya recuperado y con ganas de subirse a un escenario, alista ahora un nuevo concierto para este viernes 22 de julio en El Dragón de Barranco, a las 8.30 pm.

Allí tocará junto al guitarrista argentino Alan Courtis, el bajista Teté Leguía y el baterista Miguel Flores, en una fecha especial de De-Generado, Festival de Improvisación Libre que organiza Buh Records. Por si fuera poco, Manongo se alista también para dictar un taller de experimentación sonora e improvisación, junto al mismo Courtis, este miércoles y jueves en su estudio de Chorrillos.

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Estás siempre muy activo. Publicaste una monumental Huaca Sonora, y hace poco publicaste un nuevo álbum llamado Maya Sonora y ahora preparas una colaboración con el músico argentino Alan Courtis. Cuéntanos un poco en qué momento creativo te toma este nuevo proyecto, qué búsquedas actualmente te inquietan, que has estado descubriendo últimamente.

Estoy en esta etapa de mi proceso creativo haciendo una rigurosa selección de toda mi obra pictórica, que me va a servir como materia prima para una nueva película acerca del Origen del Sonido. Este proyecto nació como resultado de escuchar en profundidad mi último disco “Maya Sonora” en donde básicamente descubro que existe una sonoridad Manifestada y otra No manifestada, es decir el Silencio que subyace detrás de todo. También es cierto que en los últimos tres meses he estado en una terapia de rehabilitación, porque me vino una tendinitis en ambos brazos, y esto me impidió tocar, lo cual me sirvió mucho para escribir, estoy trabajando en un libro para niños con imágenes y un cuento que espero publicar antes de fin de año.

Cuéntanos un poco del taller que van a dictar Alan Courtis y tú, dedicado al experimentación sonora. Recuerdo que hace muchos años dictaste un taller de percusión con Chocolate Algendones, llamado “El Jardín de los sonidos amarillos”. ¿Cómo te has sentido cuando enseñas? ¿Cómo se enseña un tipo de música que de por sí es tan inasible?

En relación al taller de música experimental que voy a compartir con el guitarrista argentino Alain Courtis, es un gran reto, porque se trata justamente de acercarnos a ese misterio que es el sonido como materia prima, y estar abiertos a transmitir el proceso creativo que implica aprender a escuchar sonidos sin juicios de ningún tipo, lo cual implica una actitud de apertura total. ¿Cómo me siento cuando enseño? Uno aprende enseñando. En un taller de carácter experimental no puede haber dogmas o conceptos preestablecidos, porque justamente de lo que se trata es de abrirte a lo desconocido.

¿Qué sería lo más importante a la hora de improvisar y experimentar con el sonido?

Lo más importante a la hora de improvisar es no tener ningún apego al resultado, sino más bien una gran confianza en el proceso creativo, de acercarnos al sonido con mucho respeto, y al mismo tiempo con la decisión de ir más allá de tus propios límites, que casi siempre son condicionamientos o miedos. Entonces un taller de este tipo es un espacio único para descubrir algo de ti mismo que no sabías que existía.

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Además del taller vas a tocar también con Alan en un concierto este viernes. ¿Qué es lo que más te ha llamado del trabajo de Alan Courtis? Recuerdo que había una química muy fuerte cuando improvisaron aquella vez en noviembre del 2013, ya que al parecer comparten una misma pasión por la improvisación y una forma bastante libre de entender la psicodelia, el sonido que resultaba era como de una ebullición permanente.

La impresión que me quedó después de tocar con Alan Courtis, es que es un músico con mucha experiencia en el arte del sonido. Su guitarra es como una gran orquestación épica, en donde transmite una especie de ritual sonoro donde el ruido, los silencios y la fuerza del rock más radical se hacen presentes, acaso nuestra conexión viene por el lado de lo mágico shamánico y por la psicodelia. Estoy muy contento con su venida al Perú, porque no solamente son los talleres que vamos a dar, el concierto en el Dragón de Barranco, sino que además vamos a grabar un disco, para que quede un testimonio, de nuestra relación musical que va a servir para todos los músicos y oyentes de la Música EXPERIMENTAL con Mayúsculas.

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