006-Mariana-MontenegroMariana Montenegro de Dënver volvió a Lima por tercera vez. Pero esta ocasión no vino con su banda indie pop, sino que regresó para mostrarnos su lado más electrónico en solitario. La chilena nos ofreció un dj set con una bailable selección de música disco y house qué desató la fiesta en Miraflores.

Su nueva apuesta por las máquinas y el baile no sorprende tras la salida de Sangre Cita, el cuarto álbum de Dënver en el que rompen con el sonido de sus dos antecesores para adentrarse en el pop electrónico y las programaciones. No solo eso, Mariana Montenegro está comenzando a componer sus propias canciones para lo que será su nuevo proyecto solista.

Acá la conversación que tuvimos con ella:

¿Mai Lov es el mejor videoclip de Dënver?

No me atrevería a decir eso porque todos los videos son distintos. Mai Lov tiene una estética totalmente distinta a la de los otros videos: es muy pop. Me gusta mucho pero no podría decir que es el mejor de los videos.

Es un videoclip que te involucró mucho como protagonista.

Es el primer videoclip que se trata de mí y hubo mucha preparación.

Bernardo Quesney dirigió Mai Lov y también el videoclip de Los Adolescentes, que es el videoclip de Dënver con más reproducciones en YouTube. ¿Cómo han evolucionado ambos en estos cinco años que separan a Mai Love de Los Adolescentes?

Creo que evoluciona en la medida de poder experimentar diferentes lenguajes. También tiene que ver con lo que uno tiene al alcance. Por ejemplo, el video de Los Adolescentes nos costó muy barato. Todo lo logramos gracias a amigos: la amiga que hacia ropa, la que tenía el auto del papá, la que tenía una piscina idílica y así. Fue cero presupuesto y más que nada las ganas de gente que creía en nuestra música y quería ayudar.

Café Tacvba pone la canción Los Adolescentes luego de todos sus conciertos. ¿Cómo se dio eso?

Nos enteramos una vez que Café Tacvba tocó en Chile y nosotros tocamos antes que ellos. Ahí nos dijeron que siempre la ponen. A ellos se les ocurrió.

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Vi que recientemente aprendiste a usar el Ableton y con Sangre Cita han tenido un cambio hacia las programaciones. ¿Cómo es tu relación con las computadoras?

Al principio intenté trabajar con Fruity Loops pero al final nunca lo hice. Después nunca me involucré en las programaciones de Dënver. De hecho, nunca me he involucrado. En ese sentido, me he involucrado más en inventar teclados o arreglos con sintetizadores. Con Dënver no lo he hecho. Ahora las programaciones las he estado haciendo con un proyecto solista que tengo y también con canciones que eventualmente podrían ser de Dënver. Para mí ha significado un mundo porque siempre he compuesto con piano y guitarra, entonces componer desde un software es algo totalmente distinto. Tienes muchas más herramientas y puedes abordar la música desde otro punto de vista.

Tú y Milton firman ambos los créditos de las canciones de Dënver y no queda muy claro quién hace qué. En una entrevista pasada, Milton nos contó que él compone la primera parte de las canciones y luego las trabajan juntos.

Sí, él llega con la composición y conmigo trabajamos la producción y los arreglos.

¿Producción también?

Los arreglos y la producción porque producción también son las decisiones, la onda o referencias. Pero en cuanto a composición, es él. La única canción que es totalmente mía de Dënver es Estilo de vida que salió en Totoral.

Sorprende esto sabiendo que tú tienes más conocimientos académicos de la música y del piano. ¿Por qué no te involucraste más en este aspecto de Dënver?

Quizás porque así fluyó nomás. Pero, por ejemplo, en el disco Fuera de Campo me ayudó mucho ese manejo. Ahí compuse para cuerdas, para arpa y para bronces. Un trabajo de partitura que, si bien es técnico, también tiene de creación.

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Me comentas que tienes canciones para un proyecto solista. ¿Cómo así te animas a componer canciones que no serán de Dënver?

Me nació nomás. También tiene que ver con las ganas de tener algo totalmente propio. No sé por qué antes no llevaba tanto a cabo el ejercicio de componer.

En tu dj set pones house y música disco. ¿Cómo llegaste a esta música?

Investigando.

En Tototal no había estos estilos y en los dos discos siguientes tampoco.

Yo creo que fue así: en Fuera de Campo estábamos obsesionados con la música de los setenta y la instrumentación, entonces empecé a escuchar mucha de esa música, como Al Green, Barry White y Electric Light Orchestra. Después empecé a avanzar en el tiempo y encontré otras cosas con sonidos más electrónicos, como Chaz Jankel o el italo disco.

La experiencia de escuchar música electrónica es muy distinta a la del rock/pop y está dirigida al baile. ¿Eres de ir a fiestas de música electrónica?

En Chile hay un boom de música electrónica. También me mudé a una casa muy cerca al barrio de la bohemia, entonces voy harto a fiestas. Tiene que ver con que el año pasado me metí a clases de baile, principalmente de house y hip hop. Bailando house empecé a comprender y sentir la música a través del baile. Entonces me hice súper adicta a ir a fiestas solamente a bailar. Con eso se me afinó el oído. Antes escuchaba canciones de música electrónica y me aburría, me cargaba, la odiaba.

¿La escuchabas en casa o en discotecas?

En casa. Antes yo escuchaba canciones. Ahora sé apreciar la música electrónica. De hecho, en mis composiciones se ve mucho de esa influencia.

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¿Qué fiestas o djs cambiaron tu perspectiva de la música electrónica?

Mi primer acercamiento fue Matías Aguayo. Antes nosotros teníamos un lugar que se llamó Cellar donde hacíamos fiestas y un Año Nuevo lo invitamos a tocar. Me bajé un disco que él sacó y dije “oh, la wea es buena”. Ahí empecé a entender la música electrónica. Después está Atom Heart, que es chileno y siempre va a Chile. También el sello Discos Pegaos donde está Vaskular, Valesuchi, Motivado, Janaki. También Discos Pato Carlos donde está Guarjol y Alejandro Paz.

El house es una música muy relacionada al MDMA. ¿Viviste la experiencia del éxtasis y el baile?

Yo no tengo relación con las drogas. Una vez probé ácidos cuando tenía veinte y no me gustó, quedé traumada y hasta me dio depresión. Marihuana dos veces al año… bueno, cuatro, cinco o seis, no sé (jajaja). Sé pasarlo bien sin drogas. Cuando voy a una fiesta sé que todos están drogados y yo no, pero no por eso voy a sentir menos.

*Fotos por Mireya M. Denegri