Molly-NilssonMolly Nilsson se presentará por primera vez en Lima este sábado 23 de enero junto a más de una docena de actos locales en lo que promete ser una de las mejores fiestas del verano en la escena under de la ciudad. Nuevamente los encargados son Plastilina Records, quienes están organizando este encuentro titulado Paraísos Vacíos.

Más información sobre el concierto de Molly Nilsson aquí. 

Molly Nilsson es natural de Suecia pero lleva ya varios años viviendo en Berlin desde donde ha desarrollado una carrera al mejor estilo DIY. Ella canta, toca, compone, graba y produce sus propias canciones. No solo eso, también armó su propio sello discográfico llamado Dark Skies Association a través del cual publica al menos un disco al año. Por si fuera poco, también dirige sus videoclips, diseña el arte de sus discos y programa sus giras.

Esta heroína del synth pop europeo llegará para presentarnos Zenith, su sexto álbum de estudio publicado en noviembre del 2015. Acá la conversación que tuvimos con ella:

Recuerdo que a mediados de los 2000 salió mucho indie pop de Suecia. Acá en Perú, el sello Labrador Records publicó un recopilatorio titulado Vacaciones en Suecia (2005) que incluía a The Radio Dept y Acid House Kings, entre otros. ¿Qué escuchabas tú en estas épocas?

Sí, hubo un gran boom en la música sueca. Salieron muchas bandas indie y eran realmente buenas. Pero realmente no recuerdo lo que yo escuchaba entonces, aún estaba en el colegio. Sucede que siempre escucho mucha música y cambio bastante. Tengo épocas que escucho mucho algo y luego cambio. Pero no recuerdo lo que escuchaba en esas épocas cuando tenía 17 años. Probablemente todavía escuchaba mucho punk.

¿No necesariamente escuchabas lo que estaba sucediendo en tu escena?

Es que en esas épocas en Estocolmo no había muchos conciertos. Había muchas bandas pero era difícil verlas en vivo porque no existían locales alternativos. Fue recién cuando cumplí 17 o 18 años que empezaron a abrir más discotecas. Creo que se debía a que era difícil conseguir permisos y esas cosas. Era una época en que había muchas bandas pero no podían tocar en vivo. Por eso tuvieron que salir a tocar por Europa y se volvió algo de exportación.

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¿Crees que esto influyó en tu interés por el trabajo en el estudio?

Probablemente, porque yo nunca tuve una banda en mi adolescencia mientras que todo el mundo sí estaba en una banda, especialmente los hombres. Tuve una banda a los 18 años junto a dos amigas pero en realidad nunca hacíamos música, simplemente pasábamos el rato en la sala de ensayo.

¿Qué tocabas?

Tocaba guitarra pero realmente no sé tocar la guitarra.

¿Eran un power trio punk rock?

Sí, exactamente. Probablemente las personas que crecieron en bandas tienen un acercamiento distinto al momento de compartir la música. Pero cuando comencé a hacer música solamente trabajaba conmigo misma en el estudio.

Fuiste parte de una generación que tuvo acceso a las tecnologías digitales de los home studios. ¿Cuándo fue la primera vez que te diste cuenta que podías hacer música como tus ídolos pero desde tu dormitorio?

Creo que tenía 20 o 21 años cuando comencé a hacer música, lo que me hacía sentir que empecé tarde porque todos ya venían haciendo música desde mucho antes. Nunca tuve una computadora ni aparatos de grabación. Fue recién cuando un amigo se compró una laptop con GarageBand que comenzamos a jugar. Fue gracias a eso que comencé a hacer música.

Muchos se refieren a tu música como synth pop ¿Sientes un cariño especial por el sintetizador como instrumento?

En realidad, no. Muchas personas me preguntan qué sintetizador uso y yo les respondo que realmente no es importante para mí. Los que tengo son simplemente porque los encontré o los tomé prestados de algún amigo. Simplemente llegan a mí, así que no le pongo mucha atención a encontrar el instrumento adecuado. Pienso que la canción es lo más importante y si hubiera comenzado tocando guitarra entonces tendría un sonido distinto pero las canciones serían las mismas.

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Algo que resalta de tu carrera es que eres cantante, compositora y productora. ¿Tuviste como referentes a artistas que hagan estas tres cosas a la vez?

No que recuerde ahora. Estoy segura que debe haber muchos ejemplos que tal vez me inspiraron subconscientemente pero no es que tuviera un ejemplo a seguir. En cuanto al lado de la producción, fue algo en lo que me fui metiendo con los años. Al inicio decía “al carajo, solo quiero escribir una canción” y la grababa. Pero ahora estoy más interesada en las posibilidades de producción. Es algo que me gustaría hacer más y más con los años porque es un desafío divertido.

También pensaba preguntarte por referentes femeninos y no simplemente referentes. ¿Qué opinas de que hablen de ti como una artista femenina y no simplemente una artista?

Ya me acostumbré a eso. En muchos sentidos no eres tomada con la seriedad que se les toma a los músicos masculinos. Te encuentras con gente que es condescendiente con las mujeres en la música. Esto está cambiando lentamente con mujeres que, además de ser cantantes y compositoras, también son productoras. Siempre hemos tenido mujeres componiendo canciones pero la parte de la producción ha estado dominada por los hombres. Espero que eso mejore mientras esté viva.

Hablemos de Sudamérica. Viviste en Argentina por dos meses para grabar tu EP Sólo Paraíso (2014). ¿Fue este tu primer encuentro con Latinoamérica?

Fui antes a Colombia para tocar en Medellín. Fue en el 2012, si mal no recuerdo. Fue una visita muy corta de tres días. Esa fue mi primera visita a Latinoamérica y me volví más curiosa por ver más. Luego noté que mucha gente de Argentina me escribía y me pedían que fuera a tocar. Me pareció interesante que mi música llegase a Argentina pues parecía tan lejano. Así que fui con la intención de hacer un disco y me sorprende que lo haya logrado porque pasaron tantas cosas y conocí a tantas personas. No sé cómo encontré tiempo para escribir canciones. Me gustaría hacerlo otra vez.

¿En Argentina?

No necesariamente. Me gustaría ir a México y hacer un disco en español.

¿Conociste el rock/pop argentino?

Sabía de Soda Stereo, Charly García y cosas de los ochentas. El underground y la subcultura son muy grandes allá. Tanto que ya no parece ser una subcultura cuando vas a una farmacia y está sonando The Ramones. Eso nunca pasaría en Europa. The Ramones serían considerados algo muy raro.

Me contaron que te gusta la cumbia.

Sí.

¿Cómo llegaste a la cumbia?

Creo que fue en Colombia. Recuerdo que el productor del concierto decía que odiaba la cumbia y a mí me sorprendía que no le guste. Me llama la atención el formato y el ritmo. La otra noche estábamos en este local llamado Ayahuasca y ponían remixes en cumbia de canciones conocidas. Por ejemplo, cuando entramos estaba sonando “Sand storm” con un ritmo cumbia. Fue algo totalmente diferente.

Háblanos el videoclip de “Mountain Time” en el que vemos un quinceañero peruano.

La gente que hizo el video me contactó y me mandó un ejemplo de lo que sería. Yo tenía esta canción que no estaba segura si iba a publicar pero por alguna razón iba muy bien con las imágenes de celebración pero también de melancolía. El quinceañero es casi como una boda y casarse. Hay algo de tristeza en eso porque eres joven pero ya sabes cómo será tu vida. Sabes que tienes que casarte y tener una familia, que ese es tu destino final. Pero también porque estaba en México en aquel entonces y pude ver lo que eran las fiestas de quinceañeras. Es fascinante porque no hay algo así de dónde vengo. Hay funciones parecidas pero no este tipo de fiestas.