003--OBKDesde Barcelona regresa la banda icono del electro pop en español. Jordi Sánchez volverá a subir a un escenario peruano este lunes 29 de agosto en la discoteca Mangos (Av. Arequipa 1530, Lince) para cantar los temas clásicos de OBK.

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Nacidos a inicios de los 90, OBK se convirtió en el máximo referente del pop con sintetizadores de España. Temas como “Falsa moral”, “Siempre tú”, “El cielo no entiende”, “De qué me sirve llorar” o “Historias de amor” continúan siendo la banda sonora de quienes encuentran en OBK historias que narran sus propias vidas.

Le hicimos una llamada a Jordi para conversar sobre la historia de OBK al propósito de su regreso a Lima luego de cuatro años desde su recordada presentación del 2012.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música electrónica?

Tenía 11 o 12 años cuando empecé a sentir admiración por el cantautor italiano Umberto Tozzi. Pero con la música electrónica fue cuando tenía 14 o 15 años y me llegó un caset de Some Great Reward de Depeche Mode a través de un amigo. Fue un disco que me puse varias veces. No me llegaba a enganchar al principio pero después de escucharlo muchas veces me metí en el mundo de Depeche Mode, era un mundo muy personal. Me fascinaba lo que eran los sintetizadores. La música electrónica me parecía súper original en aquel momento. A partir de ahí se prendió en mí una pasión por hacer canciones. En el instituto había un piano y empecé jugando a hacer canciones, esas piezas musicales que compartí con mi mejor amigo de aquel entonces, Miguel Arjona. A partir de ahí soñamos en hacer un grupo y a ser estrellas en el futuro.

¿Qué año era cuando empezaste en esto?

Entre 1985 y 1986.

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Era la época de la Movida Madrileña. ¿Tuviste referentes españoles que te inspiraron a dedicarte a la música?

Sí, sobre todo Mecano. Nacho Cano me atraía mucho en su manera de componer. Era un grupazo en todo sentido y las canciones que hacía José María Cano también me atraían muchísimo. Tiene mucho que ver con que me gusten tanto las baladas. En cada disco de OBK siempre hay una balada a piano y voz. Hay muchas influencias que van desde cantautores italianos a música de sintetizadores. Todas las bandas inglesas de los ochentas me encantaban, Depeche Mode es la referencia pero también Yazoo, The Human League y un largo etcétera.

¿Recuerdas cuál fue tu primer sintetizador?

Fue un Korg M1. Anteriormente había tenido los pequeños Casio pero que eran un poquitos juguetes.

La música de OBK tiene un lado introspectivo y personal pero también otro lado muy bailable y de discoteca. ¿Cómo es tu relación con la música electrónica para bailar?

Cuando hablamos de Depeche Mode nos olvidamos que en los ochenta había un boom de música venida de productores italianos de grupos dance pero que usaban muchísimos sintetizadores. Yo creo que hay algo que ver por ahí. El spaghetti dance de los ochenta a mí también me ha influido mucho. Ibas a discotecas y había miles de grupos que no pasaron a nada pero que realmente eran productos prefabricados para hacer hits de discotecas. Realmente había melodías súper buenas y muchísimo de donde yo he bebido. No sé si a Latinoamérica llegó pero se me vienen a la cabeza nombres como Ken Laszlo o Gazebo. Eran verdaderos hits de verano.

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Hablando de Barcelona, a partir de los Juegos Olimpicos del 92 vemos una transformación cultural en la ciudad y surge una escena electrónica importante. ¿Qué recuerdos tienes de esas épocas?

Hombre, es que a mí me cambió la vida. Es una pregunta muy grande y simplemente lo que te contaba al principio, era el sueño de cualquier adolescente el tener una banda y por las cosas de la vida nuestro primer disco salió a finales del 91 y en el verano del 92 en toda discoteca de España se escuchaba “Historias de amor”. Piensa que estamos hablando del año 92 y un grupo como Depeche Mode editó el Violator en el 91. A partir de OBK en España se empezó a hablar muchísimo de la música electrónica pero en castellano. Siempre lo he dicho, OBK no es pionero de la música electrónica en España pero sí a nivel masivo hemos sido un grupo importante.

Una ciudad de Perú que es muy amante de la electrónica es La Oroya. ¿Qué recuerdos tienes de su presentación del 2012?

¡Increíble! Ha sido uno de los viajes que nunca olvidaré. La verdad es que pasé miedo yendo a La Oroya porque tuvimos un par de sustos con el coche. Conducía de una manera un poco agresiva comparado a lo que yo estoy acostumbrado en España. Luego el mal de altura nos pasó factura a todos. Fue un día de sensaciones muy raras pero cuando salí al escenario notar el calor y el cariño del público hizo que La Oroya sea un concierto que voy a recordar toda mi vida, por sus cosas buenas y sus cosas malas.

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