Javiera Mena volvió a Lima para un concierto luego de 8 años desde su debut en el Perú. Aquella vez tocó en la discoteca Vocé de Lince presentando Esquemas juveniles (2006), su primer álbum, que este año cumple una década. Dos discos después, Mena (2010) y Otra era (2014), la nueva reina del pop latino volvió a Lima con un show de lujo que incluye una puesta en escena llena de baile y luces.

La chilena fue el gran estelar del Festival L.I.M.A. celebrado el sábado 19 de noviembre junto a otros representantes de la escena independiente de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú. Así que nos juntamos con Javiera Mena para conversar sobre las influencias que la llevaron desarrollar el show de Otra Era, su escándalo en Viña del Mar, su gusto por la chicha peruana y el que será su cuarto disco que comenzará a grabar este verano.

Acá la entrevista por Gerardo Silva.

Desde el 2008 que no vienes para una presentación en vivo. ¿Cómo se logró tu regreso para un concierto y no un DJ sets como en el 2010 y 2015?

Lo que más me gusta es tocar. Me encanta ser dj y lo he hecho en Lima porque se les ha hecho imposible a los organizadores traerme con más gente. No es fácil para la música que hago yo ganarse un espacio. Creo que hada vez hay más pero en el pasado costaba mucho ganarse un espacio. En Perú, al igual que Chile, se está abriendo el mercado a sonidos diferentes y nos están permitiendo hacer este tipo de festivales como L.I.M.A con propuestas Latinoamericanas.

Cuéntame de tu lado DJ.

Me gusta el arte de la mezcla y elegir las canciones. Desde muy niña fui un poco aficionada al DJ poniendo la música en las fiestas. En paralelo a los programas para programar me encontré con los programas para mezclar, como el Traktor. No tenía que tener una CDJ para mezclar ni tampoco tenía que tener miles de sintes para hacer música en una computadora. Lo he llevado paralelamente pero yo sé que mis amigos DJs le dedican toda su vida a ser DJs. Yo le dedico una pequeña parte de mi vida. No me considero una DJ profesional sino una aficionada y me encanta hacerlo.

Hablas de una solemnidad sobre el escenario y mucho respeto al show. ¿Por qué tomarlo con tanta seriedad?

Esa comunión que se produce en el escenario con la gente es algo único. Tiene una cosa muy solemne el salir lejos y encontrarme con gente de Perú, Argentina o Colombia. Yo no voy muy seguido. Poder mostrar mi música en vivo a la gente, que finalmente hace que mi carrera y mi música sea nuestra. No deja de ser menor para mí.

Lo decía porque a la gente que le gusta tu música un concierto tuyo puede ser el mejor de sus vidas. No son simples espectáculos sino pueden llegar a ser momentos que definen tu vida. ¿Has tenido esa experiencia desde el público?

Sí, totalmente, sobre todo de adolescente. Creo que ahora como trabajo en el oficio de la música voy a los conciertos que realmente quiero ver. Pero cuando era chica quería ir a todos. Un concierto que me voló la cabeza fue cuando Björk fue a Chile por primera vez en 1998 a presentar el Homogenic. Yo era muy chica y me metí entre la gente hasta la primera fila. También la pirámide de Daft Punk me marcó un montón. Y los Pet Shop Boys los he visto ya cinco veces y soy súper fan. Me marcó en el sentido del espectáculo. Sus tours Pandemonium y Super han sido mis favoritos.

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Tu música lleva un pie en el indie y otro en el mainstream. Luego de Viña del Mar y los Grammy, ¿cómo es tu relación entre ambos mundos?

Creo que dentro de lo comercial hay cosas que realmente son pensadas desde el comienzo para ser algo comercial. Luego hay bandas como Los Tres, Babasónicos, Café Tacvba o Los Prisioneros, que han estado con disqueras y han hecho cosas súper importantes para todos nosotros. Me encanta que pase eso, cuando realmente se valora desde la industria a una banda así y que la gente piense que hay más que esta música envasada. Hago diferencia, obvio, porque hago un estudio de la música que yo veo y me doy cuenta de cuales han sido pensadas desde un comienzo para vender. Luego hay gente como yo, que me gusta mucho el pop pero hasta el momento no he tenido un contrato discográfico.

También está el ambiente del espectáculo. Con Viña del Mar tuviste tu primer escándalo mediático. Eso es algo que no sucedería en la música underground.

No existiría para ningún mundo. No se prestaría para un concierto en el que alguien se equivoca la letra. Yo creo que me tocó equivocarme en el peor lugar para equivocarse. Era el lugar donde los medios sacan su lado más cruel buscando chismes y noticias ridículas como que alguien se equivocó o se cayó o se peleó o se le vio una chichi. Es el centro de la farándula chilena sacando sus garras y me tocó eso.

¿Es que mientras te haces más popular estás más expuesta a este tipo de prensa?

Chile no es un país donde a los músicos los estén persiguiendo. Fue por el Festival de Viña que se me metió ese lado. Yo me sentía un bicho raro en Viña del Mar. Hasta los más mainstream se sienten bichos raros ahí porque te pueden sacar del escenario. Hay una cosa folclórica de la tradición y otra cosa que no tiene que ver con el festival que son todos los medios que lo rodean, la farándula y los escándalos. Muchas enseñanzas saqué de ahí.

De todos modos defines tu música como pop.

Es música pop alternativa. Me gusta mucho un grupo español que se llaman Las Bistecs, ellas dicen que hacen pop proletario. Es muy “hazlo tú mismo”. Nosotros andamos con nuestro merch, nuestros discos los editamos nosotros. A pesar de que hemos aprendido mucho de gente que trabaja en disqueras, hasta el momento todo es muy “hazlo tú mismo”.

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¿Cómo fue conocer a Ana Torroja?

Ella está en mi top de gente que he conocido. Entre ella y Julieta Venegas. Pero Ana Torroja representa los 80 y encima en mi concierto de Viña la enfocan muchas veces bailando. Para mí eso es impagable. Muy buena onda con ella y cuando pasó lo de Alejandro Sanz ella me decía “a mí me ha pasado esto mil veces”.

¿Y conocer a Grimes?

A Grimes la veo como alguien paralelo a mí. Es de mi generación y cuando comenzó la vi como una chica muy parecida a mí pero a ella le tocó nacer en el primer mundo y a mí en Chile, que es un país, como le dicen, en vías de desarrollo. He visto nuestras carreras aparecer al mismo tiempo. Tenemos muchas ideas en común, como incorporar la danza en nuestros shows y las máquinas. Fue algo que se dio, no es que yo me lo haya tomado de ella.

Vi que recientemente pusiste una imagen sobre Yma Sumac en tu Instagram. ¿Qué otras músicas del Perú te llaman la atención?

Toda la cumbia que tienen. La chicha de Lima y los sonidos de guitarra con mucho delay como “El teléfono” de Pintura Roja. También me gusta mucho Dina Paucar.

¿Cómo llegaste a esta música?

Cuando empezaron a salir estos hits de YouTube yo decía “¿por qué se ríen si esta música es hermosa?”. Es muy altiplánica y su escala pentatónica me encanta. Cuando salió Wendy Sulca me encantó lo que hacía y ahora me gusta lo nuevo que hace. Llegué a esta música por la Amapolita de Arahuay. Tengo un amigo de Arica y con él íbamos a Tacna. Me interesaba mucho esa música y habré comprado unos compilados de Chinita Cordillerana. Fue un poquito antes de que empezara la exposición de Wendy Sulca y me daba rabia que se burlaran de ella porque lo encontraba algo muy auténtico y lindo. Me parecía hasta racista.

Se viene tu cuarto disco y dices que será una continuación de Otra Era. ¿Qué tan terminado está tu nuevo álbum?

Estoy embarazada del disco. Estoy en mi casa componiendo, tirando letras y que me salga la canción. Es un momento de componer en el que voy a trabajar todo el verano igual que Otra Era, que también lo trabajé durante el verano con muchos calores. Ya tengo mucho material recolectado y quiero meterme al estudio a grabar en marzo.

¿A qué te refieres entonces con que es como Otra Era?

Porque sigue esa línea más mid-tempo. También es muy para adentro pero que se pueden bailar.

Esquemas Juveniles ha cumplido 10 años. ¿Cómo explicar que tu disco debut sea considerado una obra maestra del indie latino? ¿Lo consideras tu mejor disco?

Para mí es difícil decir cuál es el mejor y el peor. Pero sí es especial por ser el primero. Es como el primer amor. Antes no había nada y de repente aparece esto. Por eso es más especial y por la época. También esta cosa desinteresada de que nadie me conocía cuando hacía esa música y eso le da esa energía. Es un disco muy femenino, íntimo y pasivo. No sé si será mí mejor porque también hay muchos discos por venir. Además es relativo porque también escucho gente que me dice que nunca escuchan Esquemas juveniles, que son de Otra era para adelante. Gente que les gusta más bailar, quizás. Igual en Esquemas Juveniles quería hacer canciones bailables y discotequeras pero no las sabía hacer muy bien, por ejemplo “Cuando hablamos” o “Yo no te pido la luna”. Estaba experimentando recién.

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