Hola ¿cómo estás?” contesta Jack Johnson en un fluido castellano. Se encuentra en su casa de Hawaii haciendo cosas de la vida normal: surfeando y trabajando en el jardín de su casa antes de salir de gira nuevamente. Esta vez se irá al sur en su próxima gira por Latinoamérica que iniciará con su fecha en Lima.

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Jack Johnson llegará para presentarnos All the Light Above It Too (2017), su álbum número once luego de cuatro años lejos de los estudios. Compuesto durante sus viajes por los océanos del mundo y en paralelo a la realización del documental The Smog of the Sea, el nuevo disco del surfista hawaiano aborda temas que van desde la crisis medioambiental hasta el gobierno de Donald Trump.

Acá la conversación que tuvimos con el surfista hawaiano a pocos días de su regreso al Perú para la presentación que nos dará este jueves 2 de noviembre en el Jockey Club del Perú.

jACK-JOHNSON

¿Qué tanto te gusta salir de gira?

Me gusta bastante. Es divertido pero necesito encontrar un balance. Me gusta viajar, ver lugares nuevos y tocar en vivo pero a veces tocar tanto, hacer entrevistas y estar frente a la cámara me termina abrumando. Es necesaria una pausa de eso. Me gusta salir de gira siempre en cuando no sea demasiado.

¿Cómo es tu itinerario para esta gira por Sudamérica? ¿Cuántos días estarás en Perú?

Vamos a llegar antes para hace un viaje por el Perú antes del show. Tenemos un amigo allá con quien nos vamos a encontrar. No quiero sonar muy reservado pero prefiero no dar muchos detalles sobre este viaje familiar. Vamos a ir como cinco días antes para pasar en Perú antes de comenzar la gira por Sudamérica.

¿Conociste algo sobre Lima o el Perú en cuando viniste en 2014?

Sí conocí algo. Tengo un amigo allá de una organización de surfistas y distintas ONGs que trabajan por el medio ambiente. La última vez que fuimos a Perú estuvimos surfeando por la costa en nuestro día libre. Fue bueno conocer el mar peruano pero esta vez iremos a las montañas.

¿Recuerdas dónde surfeaste aquella vez?

Manejamos un par de horas hacia el sur de Lima. Si mal no recuerdo, fuimos a un lugar llamado Punta Rocas.

¿Qué tal fueron las olas peruanas?

Muy buenas. Tuve suerte ese día y cogí un buen oleaje con buenas condiciones. Además la gente fue muy buena conmigo, me prestaron tablas de surf y weatsuits.

¿La gente te reconoció en el mar?

Algunos sí. A veces antes del show te cruzas con la gente que te pide autógrafos y fotos y se empieza a crear un tumulto de gente. En esos momentos tienes que saber cuándo escapar antes que se ponga demasiado loco. En cambio, en el océano es más cómodo para mí y puedo conversar con las personas y conocerlas un poco. Muchas veces cuando toco en mis shows veo gente entre el público con los que estuve surfeando horas antes.

¿Es verdad que el lanzamiento del nuevo álbum se retrasó porque te fuiste a surfear con Kelly Slater?

Sí, un poco. No puedo echarle toda la culpa a él pero sí pasó en medio del proceso de grabación. No sé si lo retrasó o me ayudó a terminarlo antes. Muchas veces me bloqueo cuando estoy en el estudio grabando. Así que el viaje me ayudó a tomarme un descanso. Suelo culpar a Kelly para no asumir la responsabilidad yo mismo (jajaja).

Volvamos un poco atrás en tu historia. ¿Cómo fue ser un muchacho universitario en California durante los 90?

Fue muy divertido. Viví en una pequeña ciudad cerca de la Universidad de California con buen transporte público y todo lo que necesitabas estaba muy cerca de casa. Podías montar skate o bicicleta a todos lados. Tenía muchos amigos que usaban sus garajes como salas de ensayo y habían muchos lugares para ir los fines de semana y encontrar amigos tocando música. Fue unos cuatro años muy bonitos de mi vida.

¿Cuál era la música que sonaba en esos años? ¿Qué era lo que más te llamaba la atención?

Recuerdo que Green Day estaba saliendo y mi compañero de cuarto escuchaba mucho Green Day. También recuerdo que Sublime era muy grande y su disco 40 Oz. To Freedom fue el disco más grande que había en mis años de universitario. También estaban los Pixies y toda la escena alternativa.

Antes de despedirnos, tengo que preguntarte por tus canciones sobre Donald Trump.

La canción sucedió rápidamente: desperté temprano, tomé una taza de café y salió una canción estilo folk. Luego fui al estudio y empecé a agregar más y más instrumentos hasta que se volvió una canción más pegajosa. Fue interesante porque fue de las canciones más pegajosas del disco y que recibió más atención por su letra. Me preguntaba cómo la recibiría el público en vivo y hasta ahora ha ido muy bien, incluso en estados donde la gente votó por Donald Trump. A veces es una forma de recordarme que hay todo tipo de gente en mis conciertos y no es bueno juzgar a los demás. No trato de ser negativo sino simplemente es una reacción a cuando el presidente de mi país dice cosas sobre odio, racismo y división. No me gusta la mentalidad de creernos mejor que el resto del mundo.

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