Desde Cali llega por primera vez al Perú la banda de rock latino Superlitio para mostrarnos su música tropical filtrada por el espíritu del rock alternativo. El cuarteto colombiano se presentará este jueves 16 de febrero en el Sargento Pimienta junto a Kanaku y el Tigre.

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Formados en la segunda mitad de los 90, Superlitio se nutrió de la salsa de su Cali natal para combinarlo con el rock de Blur, Beastie Boys y RHCP. Así lograron desarrollar un estilo característico que los llevó a ser parte del nuevo sonido latino de bandas como Aterciopelados y Los Amigos Invisibles.

Luego de abrirse paso en la escena underground colombiana, Superlitio da su salto a los grandes medios con su tercer álbum Tripping Tropicana (2003). El disco incluyó su primer éxito “Que vo’ hacer”, el cual les abrió las puertas a las radios colombianas y los nominó al Grammy Latino.

Hoy en día Superlitio cuenta con siete álbumes de estudio y una carrera de 20 años que los ha llevado por escenarios de la talla del Rock al Parque, SXSW o Estéreo Picnic. Su próxima parada es el Sargento Pimienta de Barranco en el que será su debut en Lima.

Acá la entrevista que tuvimos con Pedro Rovetto, bajista fundador de Superlitio.

superlitio entrevista peru

Llegan para compartir escenario con Kanaku y el Tigre. Cuéntanos de su relación con esta banda nacional.

Los chicos de Kanaku ya habían ido a Colombia e hicimos una versión con Nico que quedó súper bien. Así empezó nuestra relación de trabajo con ellos. Su manager había pasado varias veces por Bogotá y habíamos pensado varias veces en hacer algo con ellos y Superlitio. De esta nueva ola de bandas peruanas, Kanaku y el Tigre es la que más presencia ha hecho en Colombia: estuvieron en Estéreo Picnic, sonaron en la radio y tienen un intercambio muy bonito con artistas colombianos.

¿Cómo fueron los inicios de Superlitio en Cali?

En esas épocas no había Internet (jajaja). Cali es una ciudad con mucha salsa y música tropical pero nosotros crecimos un poco rockeros dentro de ese ambiente. Eso influyó en nuestro sonido y mezcla musical. Ya en el 2000 empezamos a entrar a Estados Unidos con esta ola de música latina junto a Los Amigos Invisibles, Aterciopelados y otras bandas. Fue ahí que firmamos con una disquera de Los Ángeles e hicimos Tripping Tropicana, que es el disco que nos puso en el mapa en Colombia y Latinoamérica; lo nominaron al Grammy Latino.

Hablando de la fusión entre el rock y el sonido tropical de Cali. ¿Qué bandas escuchaban entonces?

Nosotros crecimos en Cali y teníamos mucha influencia del rock alternativo gringo como Beastie Boys, RHCP y por el lado inglés con Blur. Pero a la vez en Cali estábamos escuchando Rubén Blades, Willie Colón, Los Hermanos Lebrón, El Gran Combo, Richie Ray y Bobbie Cruz, Grupo Niche. En Cali esa es la música que escucha todo el mundo. Eso se mezcló con nuestra parte rockera y así bandas de Colombia como Aterciopelados o Sidestepper fuimos de las primeras en romper la idea de que para hacer rock colombiano uno tenía que hacer rock aglo. “Perro come perro” es salsa con drum & bass, “Que vo’ hacer” es cumbia con electrónica y rock, “Viernes otra vez” es bolero con electrónica.

superlitio y atercioleados

Desde Café Tacvba en México hasta Los Fabulosos Cadillacs en Argentina, en toda Latinoamérica surgían bandas que querían buscar un sonido propio. ¿Cómo explicas el desarrollo de ese sonido latino en la década de los 90?

En los 90 todavía había discográficas en Latinoamérica, estaba Sony y Warner muy bien establecidas. Después empezó un circuito muy bonito de festivales en Latinoamérica que trabajó con artistas latinos. Ese fue el caso de Rock al Parque y así vino a Colombia Café Tacvba, Molotov, Illya Kuryaki, Todos Tus Muertos, La Maldita Vecindad. Eso, sumado a que había MTV, hizo que todo el mundo conociera a estos artistas. Ahora los festivales que tenemos en Latinoamérica son internacionales como Lollapalooza o Estéreo Picnic y está buenísimo también. Así las bandas americanas o inglesas recorren toda Latinoamérica. Yo fui a ver a Pearl Jam a Lima. Hoy en día todo es más global y eso hace que nuestra música cada vez tenga que ser más local y más latina para que tenga un diferenciador.

Comparando la escena colombiana con la peruana, cuando ustedes comenzaban en 1997 ya tenían artistas como Aterciopelados o Shakira que lograban ser estrellas internacionales. ¿Cómo era para unos colombianos querer dedicarse a la música? ¿Existía una industria sostenible?

Nosotros recién ahora estamos entendiendo que hay una industria que puede ser sostenible. Nosotros siempre hemos dicho que antes había una gran escena de gente que le gustaba la música pero hace muy poco las disqueras como Sony en Colombia han apostado por proyectos nacionales. Lo que está pasando con Colombia es que los artistas tienen carreras más cortas en el circuito underground y rápidamente pasan a sonar en la radio y tener una audiencia más grande. Eso da una sensación de que en Colombia hay un mercado grande pero es una cosa muy de los últimos 6 a 8 años.

¿Cuál es la historia del tema “Te lastimé”? ¿Ese fue su primer gran éxito?

Antes de eso habíamos tenido “Que vo’ hacer” pero a nivel nacional y radial fue “Te lastimé” la que nos sacó del circuito underground. Así empezó a llegar a nuestros shows gente que no necesariamente eran rockeros o alternativos sino que habían escuchado la canción en la radio.

Ahora están grabando un nuevo disco.

Pasamos todo el 2016 componiendo el álbum nuevo que esperamos que salga a mediados o finales de este año. Lo estamos produciendo con Richard Blair, un inglés que lleva mucho tiempo viviendo acá en Bogotá y ha trabajo con Toto La Momposina y su proyecto principal es Sidstepper.

La figura de Donald Trump ha dado mucho que hablar en la región. ¿Crees que Donald Trump influirá en la música latina?

Lo hemos hablando mucho entre nosotros y entre la gente de la escena colombiana. La conclusión es muy sencilla: nosotros los latinos tenemos que empezar a valernos por nosotros mismos y no depender tanto de quién es presidente en Estados Unidos. Tenemos un gran continente que hablamos el mismo idioma y tenemos una cultura muy fraternal entre todos. Hay una gran oportunidad para mirar más hacia Latinoamérica y dejar de preocuparnos si Donald Trump le gustan los amigos mexicanos o si el tratado de libre comercio con Colombia o lo que pasé con cualquier otro país.