Lucrecia Dalt se ha convertido en una de las artistas de referencia dentro de la vanguardia internacional. Nacida en Colombia pero radicada en Berlín, su último álbum Anticlines (2018) la muestra como una artista en constante evolución, que quiere llevar el formato canción hacia nuevos planos de experiencia. Con la ayuda de una gran cantidad de sintetizadores y samplers, Lucrecia construye pasajes de gran densidad emocional y compleja arquitectura sónica que le ha valido un gran reconocimiento de la crítica musical como ser parte de grandes festivales alrededor del mundo.

Lucrecia Dalt llega a Lima por primera vez para ofrecer un único show, como parte del Festival Integraciones. La cita es hoy, jueves 25 de octubre, desde las 7 pm en el Espacio Fundación Telefónica (Av Arequipa 1155), donde compartirá escenario con Valicha (Perú), Aylu (Argentina) y Cara Stacey & Camilo Ángeles (Sudafrica). El ingreso es libre.

Entrevista por Luis Alvarado

Es tu primera vez en Perú. ¿Cuánto conocías sobre la cultura peruana? ¿Algo en particular que te llame la atención?

La verdad, muy poco, digo, aparte de Los Saicos, y de ser fan total de Yma Sumac. Pero hacer este viaje hasta aquí es una oportunidad perfecta para enriquecer mi conocimiento en este sentido y creo que he llegado al lugar indicado Luis, tengo mucha curiosidad por escuchar lo que sacas en tu sello Buh Records.

Tu nuevo álbum Anticlines es quizá el más experimental de todos tus trabajos. Hay exploraciones con la electrónica, más cercanas al ambient y la pura abstracción pero sin abandonar el formato canción ¿Cómo se ha ido dando esta exploración de estirar los límites de la canción pop? ¿Hubo algún detonante en particular que te hiciera sumergirte en ello, algo que impulsara?

Es difícil identificar algo específico, pero tiene que ver con vivir en Berlín definitivamente, la gente, la escena y micro escenas, el contexto que he tenido allí, por ejemplo asistir a conciertos y hacer amistad con músicos como Felix Kubin, Jan Jelinek, Gudrun Gut, Sea Urchin, Rashad Becker, y bueno claro, tener una apertura de mente que me ha permitido abrazar el cambio.

¿Te es fácil poder llevar al directo estas canciones que parecen el resultado de profundas horas de investigación en el estudio?

Fácil no, pero digamos que con el tiempo he aprendido a componer teniendo el directo en mente para poder hacer una traducción más sencilla. Con mi último disco fui muy rigurosa en documentar cada paso, cada combinatoria, para poderla reproducir de nuevo en el futuro. En todo caso para mí el disco y el directo son dos mundos paralelos que comparten una esencia.

¿Qué instrumentos usas en vivo?

Uso dos clavas micromodulares, dos módulos de procesos de eurorack, un op-1, un midi murf, mi voz y secuencio todo con el ordenador.

¿Cuánto de la música colombiana está presente en tu música? ¿Hay artistas en particular de Colombia que hayan sido referentes para ti?

Mucho, yo me veo atravesada por una cantidad de recuerdos musicales de mi infancia en Colombia que enriquece continuamente mi forma de pensar en la música, crecí escuchando boleros, baladas españolas, salsa, bambucos, vallenatos, cumbia. Puede que no sea muy evidente al escuchar mi música, pero en este disco sí que he hecho ejercicios de abstracción o traducción de ritmos que me gustan a mis propias secuencias.

Has vivido en Barcelona y ahora en Berlín, sin duda la experiencia europea debe haber nutrido tu música, Berlín es conocida como la capital del techno. ¿Esa es una escena que te interesa también? ¿Vas mucho a fiestas techno?

Bueno, me interesa, pero no participo demasiado. Hay una Berlín muy compleja después de la superficie del techno.

Algo característico de Anticlines es el uso de la voz hablada, o spoken word, ¿cómo así surge el interés por explorar esos aspectos de la voz? También hay un tema donde usas vocoder, ¿Qué otras cosas más has probado con la voz o te gustaría probar?

Todo fue por una colaboración que hice con Regina de Miguel en la que compuse una música para unas letras/poemas escritos por ella. Una vez decidí probarlas en mi propio set en directo y sentí una especie de empoderamiento que no había sentido cantando. Luego, sobre experimentar con la voz, he iniciado un proceso de estudio y diseño de vocoders con los micromodulares que me gustaría ampliar pero para ello necesito tiempo. ¡Tiempo! Ahora estoy empezando a usar por ejemplo un aparato diseñado por mi gran amigo Tatsuya Takahashi que es un “granular convolver” ahí estoy encontrando una herramienta para trabajar muy muy interesante.

¿Qué artistas actuales te llaman la atención y cuales han sido los shows que has visto en vivo que más te han impresionado?

Hace poco vi a Tomoko Sauvage y me impresionó muchísimo, tiene la capacidad de generar una atmósfera tan específica con su presencia y su control infinito del espacio y el feedback. Me he emocionado mucho también viendo a Valentina Magaletti del dúo Tomaga, la verdad, la batería es un sonido que usualmente repelo pero la forma como Valentina se apropia y transforma este instrumento es brutal, y es una delicia verla hacer todo lo que hace y cómo lo controla. El otro día escuché por primera vez el disco de Powell, 11-14, maravilloso. Me sorprendió mucho ver al dúo padre/hija Yeah You o a Typhonian Highlife o las historias de Dolphins Into The Future. Otros increíbles de Berlín son Jealousy Party, JD Zazie, Sea Urchin. Y tuve el lujo de conocer a Camille Mandoki, otra con una claridad suprema y con quien tengo algo entre manos!

Para terminar, Anticlines cierra con un tema llamado “Antiform”, quizá el más experimental de todo el disco. La percusión que se escucha allí tiene un ritmo que suena latino, aunque no logro identificar pero interactúa con una serie de sonidos electrónicos que van y vienen alrededor. Es muy orgánico. Está la referencia a la geología en tu trabajo también, de alguna forma todo genera relaciones interesantes. ¿Qué puede venir después de Anticlines? ¿Cómo son las canciones del futuro? ¿Qué sientes que se libera al explorar estos límites de la canción pop?

Uy! A ver, aquí hay preguntas para charlar toda una tarde. Después de Anticlines y el futuro, pues, no lo sé de momento. Ahora estoy empezando a estudiar varias ideas que están resonando en mi cabeza relacionadas con la forma de gestionar los afectos: concatenación, conjunción, conexión, convolución. Es posible que algo sonoro salga de este interés. Luego sobre los límites de la canción pop, pues a mí en general me gusta trabajar abrazando contrastes, no me gusta definir mi trabajo por un género específico o producir bajo las reglas implícitas pero casi impuestas de ciertos géneros musicales. Pop es un género muy amplio que se adapta al contexto y a los intereses o conocimiento de cada quien, pero bueno, con mi música no busco resolver alguna encrucijada que resulte de categorizaciones, es lo que es, para unos pop, para otros abstracto para unos música, para otros composición, yo simplemente trabajo a partir de un impulso que me indica por dónde todo va teniendo sentido.

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