No tengo palabras que puedan describir exactamente lo que fue el concierto de ayer. Una mezcla de sencillez, perfección y una buena onda que se contagio en todo el público fueron los ingredientes que hicieron del viernes 10 de octubre una noche inolvidable para todos los presentes. El gran Fito Páez nos dio EL concierto.

9.15 de la noche. Se apagan las luces del Jockey Club del Perú, los reflectores apuntan hacia un lado y aparece el gran Fito repartiendo alegría a todos los asistentes que enloquecían.

Sentado en su piano de cola, Fito dio inicio al concierto con un solo de piano llamado Waltz For Marguie. Este fue empalmado con sus temas nuevos Si es amor, Eso que llevas ahí y Sophie. Después de esta pequeña introducción, un sorprendido Fito se paró de su asiento para felicitar al público peruano que en menos de 15 minutos de haber empezado el concierto ya estaba totalmente entregado. Además, mencionó que era la primera ciudad de su gira en la que el público coreó completas sus canciones nuevas.

Si la intención del “Rodolfo Tour” era hacer un concierto más íntimo, pues les salió a la perfección esta idea. Con luces muy tenues, una pantalla gigante en el escenario, Fito con su piano y un auditorio lleno sin ser masivo (2 800 personas), el concierto presentó un ambiente que no pudo ser mejor.

Decir que hubo un momento cumbre en el concierto sería imposible. Todas las canciones eran cantadas al máximo y aplaudidas con un entusiasmo indescriptible. El concierto continuó con canciones nuevas y clásicas como Un vestido y un amor, 11y 6, Al lado del camino, El cuarto de al lado, Ciudad de pobres corazones, entre otras. Luego, Fito hacía mención al músico peruano Lucho Gonzales quien lo ayudó a terminar de componer Detrás del muro de los lamentos, canción que tocó acompañado de aplausos al ritmo de vals peruano.

10.30 Llegó el final de la primera parte. A rodar mi vida y Fito se despedía del público peruano que seguía enloquecido y que coreaba “noo, Fito no se vaa, no se vaa, no se vaa, Fito no se vaa…”.

Fito regresó y cantó Yo vengo a ofrecer mi corazón, unas canciones más y dar final concierto. Dar es dar, Mariposa Tecknicolor y una improvisación de la última canción con frases como “vuela mariposa, vuela sobre Lima” mientras las luces se apagaban y Fito se paraba para despedir a un público que ya no podía dar más.

La gente salía con una satisfacción total, la alegría se notaba en la cara de todos. Sin embargo, después de unos 15 minutos, cuando ya la mayoría de gente se había ido ya que el concierto realmente había acabado (prendieron las luces y pusieron música para que la gente salga), se escuchan unos gritos dentro del recinto, la gente que estaba afuera empieza a correr y un gesto de agradecimiento único fue mostrado. Fito estaba nuevamente en el escenario. “Qué garra le pusieron”, comentaba.

11.15 Se venían tres canciones más para aquellos que se quedaron (casi la mitad). Todos parados sobre los asientos observando una de las muestras de agradecimiento más sincera que un músico haya podido dar a un público que realmente lo merecía. Y dale alegría a mi corazón, Cable a Tierra y Tema de Piluso fueron los grandes regalos del gran Fito a todos aquellos insaciables seguidores de este grande. Así, con las expectativas completamente satisfechas y sin nada más que pedir, el concierto de Fito Páez dio por terminado.

Fito Páez – Si es amor (Lima, 2008)