andrea-bocelli-en-limaDespués del trágico episodio del tráfico y que el taxista me tenga que dejar en medio camino porque no podía seguir avanzando, me enrumbe al Jockey Club caminando. Mientras me acercaba, me di cuenta que era una de las mejores opciones y que varios se habían sumado. Señores y señoras en terno y vestido caminado a paso ligero para llegar lo antes posible al paraíso que prometía el concierto de ayer, martes 28 de abril, con nada menos que Andrea Bocelli. Finalmente, llegué y no exagero que la conversación de todos era el tráfico. Pero bueno, ese no es el tema acá.

9.10 Por los parlantes se escuchaba el anuncio de que el concierto ya iba a comenzar. Se presentó a los músicos, directores, y demás personal detrás del concierto para terminar mencionando las normas de la noche: no pararse durante las canciones, no filmar ni tomar fotos (ni con celular), y que habría un intermedio.

9.26 La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Eugene Khon, hacía su aparición para dar inicio al concierto con el tema de Rossini “El barbero de Sevilla”. 9.33 y Andrea Bocelli se presentaba en el escenario ovacionado por el público para seguir con una de las más famosas arias de la lírica, “La donna e mobile“. Luego de demostrar que se venía una noche encantadora, el barítono Gianfranco Montressor hizo su aparición junto al Coro Nacional. Después era el turno de la soprano Olivia Gorra. Finalmente, después de que Montressor y Gorra intercambiaran escenario para compartirlo con Bocelli, seguía el turno del conocido “Brindisi” de la primer acto de la opera La Traviata de Verdi. La belleza empezaba a fluir y con esto llegaba el fin de la primera parte del concierto.

El público extasiado al máximo aplaudía a más no poder, Bocelli había dado un muy buen final a la primera parte, pero aún faltaba más. Se acerba la parte con la que logró la fama máxima, esa llena de sus canciones más famosas. La parte esperada por muchos como también criticada por otros por su contenido popular.

Después de que por los parlantes se anunciara en inglés (no sé si se olvidaron que estábamos en Perú o fue una huachafería de la producción) que la segunda parte del concierto ya iba a empezar, el flautista Andrea Griminelli, armado con su flauta traversa, salió acompañado de la Orquesta Sinfónica y Coro Nacional a hacer fluir como nadie su instrumento. Empezó con “Czardas” de Monti para luego dar pie al virtuosismo y tocar el conocido y veloz “Vuelo del moscardón” de Korsakov.

Luego de esto, Andrea Bocelli volvió al escenario para trasportarnos en el tiempo. Con imágenes en blanco y negro de los años 50’s o 60’s y la alegre y movida “Voglio vivere cosi” el concierto había tomado otro rumbo. El escenario era suyo, la gira no podía tener un mejor nombre, el encanto expulsado de Bocelli era único. Con cada sonrisa y venia Andrea mostraba esa sencillez y agradecimiento al público peruano. Así, el concierto continuó hasta que llegó el turno de la sinfónica de manera intrumental para que luego la soprano Gorra vuelva al escenario.

andreaContinuaban los temas en español. Así llegó la melancólica “Aranjuez” donde el toque español convertía la noche. Después, continuó la conocida “Granada” y, finalmente, “Funiculí Funiculá” junto a la soprano y el flautista. Flores para los músicos y estos ser retiraban.

Sin embargo, era indiscutible que Andrea Bocelli regresaría, y así fue. Mientras una cantidad grande de gente salía del concierto, este continuó (suerte que Bocelli es ciego y no pudo ver tal falta de respeto). Pero bueno, así llegaba la recta final con sus canciones más famosas. Andrea estaba dispuesto a dar la estocada final y dejar rendidos a todos. Así fue como llegó “Amapola”, para que después la guitarra española indicara que se venía su súper mega hit, “Bésame Mucho“. Personalmente, no me pareció para nada la mejor canción de la noche, pero la gente estaba enloquecida y sin duda fue el mejor momento de la noche para muchos.

La noche iba llegando a su fin, la gente ya no sabía qué hacer, los aplausos eran interminables. Así llegó “Con te partiró” los escalofríos en el cuerpo eran inevitables (hasta ahora los siento mientras hago esta crónica), realmente Andrea Bocelli había convertido el Jockey Club en un paraíso. Sin embargo, esto aún no terminaba. Para finalizar, llegaba “Nessu Dorma” lo único que podía pensar en ese momento era “qué final tan increíble”. La gente de pie estaba más que rendida ante Bocelli, los aplausos eran infinitos.

El concierto había llegado a su fin; sin embargo, después de unos segundos, el director de la orquesta volvía al escenario y anunciaba que el maestro quería seguir cantando pero el repertorio se había acabado por lo que repetiría “Funiculí Funiculá”. Así, el tema fue repetido y al compás de las palmas el gran Andrea Bocelli se despidió. Finalmente, me enrumbé a mi casa rodeado de un mar de gente, al parecer la paz había llegado a su fin.

El concierto fue muy bueno. La producción estuvo bien aunque el local dejó mucho que desear y este no fue un concierto de lujo (sin nos enfocamos en la producción) como muchos se esperaron. Sin embargo, fue la única opción para un concierto de esta magnitud de público con la escases de locales que tenemos.