jorge-drexler-en-limaLo que ayer, viernes 15 de mayo, se pudo ver y escuchar en el Polideportivo de la PUCP fue simplemente genial. Una guitarra, efectos regados por el escenario, una voz, y una que otra sorpresa fueron los ingredientes que bastaron para poder introducir en un mundo de ensueño a las miles de personas reunidas la noche de ayer frente a Jorge Drexler. Todo empezó a las 9 cuando Mabela Martínez, productora del concierto, se aproximó al escenario para agradecer e introducir el concierto. Para esto, Mabela había preparado un comienzo con el gran cantante folclórico William Luna que junto a su guitarra y un charango dieron inicio a la noche acompañado de un buen recibimiento del público.

9.15 Mabela volvía al escenario, después de la corta presentación de William, y anunciaba lo esperado por todos. Una singular pista anunciaba de manera muy sutil que apaguen sus celulares mientras se escuchaba un latir de un corazón y el fluir del viento como para ir preparando la atmósfera para el viaje que se venía. 9.18 y Jorge Drexler aparecía envuelto de aplausos para empezar todo con Un país con el nombre de un río. Drexler mencionaba la alegría que sentía de volver a Lima para seguir con Polvo de estrellas en donde los pedales de efectos empezaban a fluir creando una atmósfera increíble. Sin embargo, antes de esto, su singular carisma se empezaba a notar cuando le pedía cantando al sonidista que mejore el sonido.  El público ya estaba totalmente inmerso en el concierto pero esto recién había empezado.

Seguía una de las primeras canciones en las que el vínculo Drexler-público se sentía como si todos tuvieran el mismo pensamiento. Así llegaba La vida es más compleja de lo que parece y el coro era cantado entre todos para finalmente volver a explotar el polideportivo en aplausos.  Una de las cosas que más sorprendió durante todo el concierto fue la espontaneidad y carisma de Jorge. Para esto una chica del escenario gritaba que lo quería para que luego Drexler le diga que podía pedir la canción que desee. Así llegó Horas, que realmente no estaba en el repertorio, en la cual su espontaneidad se lució cuando se equivoco en medio de la canción para seguirla con total naturalidad mientras cantaba que se la había olvidado. Seguía Inoportuna compañada por los chasquidos del público.

Continuaba el concierto y tocaba mostrar las genialidades que se pueden hacer con una guitarra y muchos efectos. Drexler empezaba a grabar diferentes sonidos para luego mezclarlos y empezar Guitarra y vos para luego pasar a Milongas de un moro judío. Drexler presentaba a sus geniales sonidistas y también productores de su nuevo disco los cuales desde el público jugaban con algunos efectos. Luego contaba que habían estado grabando diferentes sonidos por todo el mundo y Lima en los que se podía escuchar un pito de policía, la bienvenida en el aeropuerto Jorge Chávez, los pregoneros de revolución caliente o timbres de bicicletas. Con esos sonidos mezclados en el momento, se daba paso a Deseo en donde estas grabaciones hacían un genial fondo.

jorge-drexler-en-lima-2A esto seguía la presentación en el escenario de sus mencionados sonidistas y productores. Así acompañados de un Theremin y una caja de ritmos el concierto continuó y llegó Raquel. Después de que el público se divida entre los que pedían canciones y los que pedían silencio, Drexler se aproximó para decir que ahora tocaban los temas que él quería tocar. Así llegó un homenaje a Chabuca Granda con el tema La pomeña para luego pasar a cantar Dance me to the end of  love de Leonard Cohen.

Después de esto siguió un momento muy singular. Colgados en las paredes laterales del polideportivo aparecieron los sonidistas mencionados, nuevamente, para ponerle un genial toque a la noche acompañando con un Ukelele y un “serrucho tocado con un arco de violín” que realmente sorprendió bastante con el sonido que sacaba muy parecido al Theremin. Luego continuó Hermana duda para dar paso a uno de los momentos que personalmente me más gustó: El pianista del ghetto de Varsovia que fue tocada casi a oscuras mientras tres linternas alumbraban en diferentes direcciones creando un ambiente genial. A esto le siguió Don de Fluir y Fusión para empezar a preparar el fin del la noche.

Seguía Disneylandia para terminar de rendir a todos con Todo se transforma. El público no podía más, los aplausos eran interminables y el concierto dentro de un rato también se volvió interminable para alegría de todos. El público que había permanecido sentado durante el concierto, se aproximó lo más cerca posible y todos parados al pie del escenario esperaron que Drexler vuelva a salir, y así ocurrió.

Los gritos no paraban, tanto que Drexler invitó a todos a tomar aire y luego de calmar a todos, contaba que cuando vio Madeinusa quedó muy impresionado para a los pocos minutos invitar a Magaly Solier al escenario para cantar juntos Ojos azules a cappella. Drexler agradecía y se retiraba del escenario despidiéndose del público que explotaba en aplausos y gritos infinitos. Tantos que lo “obligaron” a salir nuevamente para regalar la genial canción Sea. Nuevamente se retiraba y los gritos interminables regresaban pidiendo más.

Finalmente, Drexler volvía por última vez totalmente agradecido al público mencionando que esto era una locura. Así llegaron Salvapantalla y, para terminar, Gracias. Así terminó este gran concierto que mezclando poesía, música, sencillez, espontaneidad y una gran carga de sentimientos logró satisfacer a las miles de personas que se fueron retirando del polideportivo con una sonrisa en la cara.

Escrito por Santiago Silva (@santiagosv90)

Fotos: Martín Borda

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