Por @danielefecto

Elegir discos que definan una década es complicado, pero la tercera producción de Smashing Pumpkins, Mellon Collie And The Infinite Sadness (1995), definitivamente estaría entre los principales de los noventa junto al Nevermind (1991) de Nirvana y al Ok Computer (1997) de Radiohead. Hoy recordamos su 25 aniversario.

Smashing Pumpkins es una banda de muchas idas y vueltas. Lo fueron así desde un comienzo con cambios de integrantes, separaciones, regresos. Aún hoy en día la banda se ha vuelto a «juntar» para el lanzamiento de un nuevo disco. Y digo «juntar» porque es más el esfuerzo de Billy Corgan por mantener a Jimmy Chamberlin (batería) y a James Iha (guitarra), la base de la banda; hasta volver a caer en algún conflicto para regresar al ruedo solista, limar asperezas en unos años, volver a reunirse y ya parece un círculo vicioso de nunca acabar.

Smashing Pumpkins ya había trabajado en dos discos: Gish (1991) y Siamese Dream (1993), ambos producidos por Butch Vig. Para el Mellon Collie And The Infinite Sadness la banda atravesaba algunos conflictos internos, conflictos creativos y no por falta de ideas, sí por imposición de ideas. Este álbum doble de 28 canciones tuvo a 26 bajo la autoría de Billy Corgan y dos más con autoría compartida junto a James Iha. Podríamos, de alguna manera, casi considerar a esta obra maestra como un trabajo solista del líder de la banda.

Imposible dejar de lado a singles emblemáticos y que, en lo particular, me generan mucha nostalgia como «1979«, «Tonight, Tonight«, «Bullet With Butterfly Wings«. Al mismo tiempo, debo remarcar que el álbum es mucho más que eso. Desde el inicio, con un teclado cargado de notas que definen el sonido triste, oscuro y cargado del disco, escuchamos el track «Mellon Collie and the Infinite Sadness«. Si avanzamos, encontramos otros más sofisticados como «Cupid de Locke» y tracks más contundentes como «Bodies» o «X.Y.U«.

En resumen, estamos ante una de las piezas más importantes del rock del siglo pasado y que continúa cautivando a miles de personas en el mundo que recién empiezan a escuchar a esta banda. En Perú, hemos tenido la fortuna de ver dos veces a Smashing Pumpkins y espero que haya una nueva oportunidad para hacerlo.