Por @danielefecto

La constancia es clave para conseguir resultados. Algunos llegan rápido, otros toman más tiempo. Desde que supe de Ronieco (hace poco más de 10 años), siempre lo vi promoviendo el rock en San Miguel (distrito en donde vivo), dictando clases y haciendo música; sobreviviendo y siendo fiel a sus ideales, sin dejar el barco del rock’n’roll. El mismo en el que está desde los 90 en tiempos de Actitud Frenética.

Este año, bajo un contexto inesperado, decidió lanzar su nuevo y 12vo álbum: Ciudad Gaa (2020). Producido por el mismo Ronieco bajo la etiqueta de «sonido vintage» y con el rock’n’roll como esencia. Algunos pueden llamarlo lo-fi, estética que apela al uso de recursos no necesariamente sofisticados para realizar grabaciones y que llegan a conseguir una textura más natural.

Participa también Elmer Ríos (ex Vaselina y exPax) en las baterías y Marco Salas (teclados en «Apaga la puerta y cierra la luz» y «Siempre«). El arte estuvo a cargo de Christian Rosillo, a.k.a, «Pikachu«.

Este disco es vintage/lo-fi no solo por como fue producido, sino también por como fue lanzado, de la manera más empírica y natural. Tal vez sin una estrategia de promoción, pero sí con muchas ganas y haciendo uso de recursos como Youtube, las transmisiones por Facebook y aprovechando el alcance que Ronieco tiene en una comunidad construida a lo largo de muchos años.

Previo al lanzamiento del disco pudimos escuchar «Mr. Postman» y «Coronavirus Go-Gó«.

Vamos con un resumen canción por canción del Ciudad Gaa:

1. Coronavirus Go-Gó: rock’n’roll desde el primer segundo y una escala en ida y vuelta a través de las cuerdas. La letra ironiza llega a ser irónica y remarca esa especie de «actitud rockanrollera» frente al contexto actual.

2. Rock en Cuarentena: tiene ese típico y tan buen coro del rock’n’roll de antaño, lleno de optimismo para evocar esperanza en el oyente.

3. La Estrella: no hace falta ser románticos para hablar de amor y esta canción lo demuestra. Podemos escuchar a Ronieco a doble voz por momentos; estilo usado por Lennon y Cobain en varias grabaciones.

4. Don’t let me Gaa: qué excelente batería tiene esta canción, le da un aire de hard rock a todo. Esta es una de las más «achoradas» del disco.

5. Apaga la puerta y cierra la luz: un título curioso y una historia enmarcada por un blues que encuentra en el teclado al mejor aliado, un realce impecable e interesante.

6. El meme andante: «Aunque te alegre o te duela, estaré aquí». Los graves y la percusión en esta canción le dan un matiz más fuerte, es como «poner el parche» a tanto «valiente» tras una pantalla.

7. Siempre: el equilibrio del álbum, destaco el juego armónico con las voces de Ronieco, la progresión en la batería, las escalas en la guitarra eléctrica y el teclado cuando todo se ejecuta a la vez.

8. La balada de Ronieco y la musa loca: guitarras gruesas y una historia con la que podrías identificarte si tocas o tocaste en alguna banda.

9. Pobre ser infeliz: si algo caracteriza a este disco son los solos de guitarra como complemento emocional a la temática de cada canción. En este caso, percibo un mensaje directo a los detractores/trolls que aparecen en redes.

10. Pichanga Tántrica: ejemplo de cómo construir una melodía vintage en una canción instrumental. Un buen puente hacia la recta final.

11. Salir a rockear: guitarras y acordes acústicos. Un Ronieco sincero, sentimental y grato con lo que significa la música, el rock en su vida.

12. La Chica del Tilín Tilín: un timbre de voz un tanto cachoso para describir la percepción del autor sobre la generación millennial. El «tilín tilín» representa ese toque de guitarra del indie rock actual.

13. Mr. Podcast: es inevitable no mencionar a The Marveletts con «Mr. Postman», canción de 1961 y versionada por bandas como The Beatles y The Carpenters. En este caso, un cierre rocknrollero fiel al estilo y con el sello de Ronieco.

Por el momento puedes escuchar el disco en Youtube, SoundCloud y Spotify.