Anoche Jungle dejó de ser caleta. Famosos por sus pulcrísimos videoclips de video danza, esta banda de neo-soul reventó, ayer 8 de mayo, el C.C. de Barranco. Nunca lo había visto tan lleno. Con un aforo de 1500 personas que parecían tres mil, los británicos liderados por Tom “T” McFarland y Josh “J” Lloyd-Watson dieron cátedra de lo que es hacer un excelente show.

Los conciertos son ritos mágicos y los músicos nuestros chamanes sanadores. No es raro sentir un antes y un después de experiencias como estas. En ellos volvemos a experimentar la conexión con nosotros, los otros y el universo en general, a través de su máxima arquitectura, la vibración musical.

La velada comenzó con Lara Nuh, cantautora y productora peruana. Nos conectó con nuestro sonido. Sus beats electrónicos, andinos pero urbanos, se encargaron de empilar a los visitantes. Da gusto ver proyectos nacionales que enfrentan el escenario con tanta valentía y solvencia, como lo hizo ella. Sin duda, le auguramos los mejores de los éxitos.

/Oh let the signs lead
Let the signs lead the way/

Comenzó el show estelar. Siete músicos sobre el escenario se proyectan hacia el público gracias a unas potentes luces traseras. Sus ritmos hipnóticos, su orquestación milimétrica, sus interminables falsetos coreados nos introdujeron en esa materia de la que está hecha la vida: contacto, verdad y belleza. «Smile«, tema que da inicio a su más reciente album For Ever, nos dió una pista de lo que sería la próxima hora y media: un constante fluir.

/Buy yourself a dream… Giving everything
Oh, to be a happy man too/

Los géneros musicales en nuestros tiempos suenan al mismo sonsonete rancio al que huele cualquier clase de sectarismo. Jungle es hija de su tiempo sin duda, pero ha sabido generar una identidad muy particular. El segundo tema de nuestro encuentro fue «Happy Man«, un reencontrarse con la esencia de cada individuo, con nuestros esfuerzos por llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos y vernos, finalmente, en paz viviendo nuestros sueños.

/Doing all that I can for you
To be a warm-blooded man
So I can treat you better/

El tercer tema fue uno de los hits que les dieran la fama, «The Heat«, del primer disco del 2014, Jungle. Son dos álbumes que compaginan bien, el primero muy arriba y el segundo un tanto más parsimonioso. Le siguieron «Heavy California«, «Julia«, «Beat 54 (All Good Now)» y «Cherry«. Para mí, este último tema es el hit del disco que vinieron a promocionar.

/You’re never gonna change me
I was already changing… Life won’t grow
If we never change/

«Drops» y «Crumble«, del primer disco, nos mantuvieron muy arriba. Mientras que, antes del encore, «Casio» finaliza climáticamente. La gente no se despega de su sitio. Sabemos que esto no se ha acabado. Faltan los mejores temas. Me acerco al escenario. La gente se opone. Somos muchos. La energía estalla.

/Never had plans for a normal life/

Realmente no pensé que a tanta gente le gustase Jungle. No es una banda particularmente tonera o “ravera”. Es deep, es darkside (aludiendo al nombre de otro bandón de la misma estirpe). Nos mueve, pero también nos conecta con nuestras angustias. Con «Busy Earnin» y «Time» sudamos las penas. Terminamos con contundencia el tránsito de la vanalidad a la esencia. No creo equivocarme cuando digo que ayer Jungle dejó de ser caleta.

/Saying
How I’m feelin’
Ain’t easy/

Crónica por Alonso La Hoz. Fotos por Sebastian Pesadilla.

Mira más fotos del concierto de Jungle en Lima desde nuestro Instagram.