Por @danielefecto

La coyuntura que vivimos nos ha ayudado a cerrar muchos procesos, sobre todo los que exigen de tiempo y dedicación. Oliver Castillo es integrante de D’Mente Común, banda peruana que hemos visto en distintos escenarios desde los noventa. Él, tras varios años cocinando la idea de un disco solista, logró concretarla con la participación de músicos peruanos invitados.

Así vio la vida Laboratorio Vol 01 (2020), disco instrumental con baterías secuenciadas por el mismo Oliver y mejoradas por Kenneth Quiroz; los bajos, claro está, corrieron a cargo del creador de esta entrega.

En escencia, Laboratorio Vol 01 (2020) es un disco de rock. Encuentro muchísima influencia de Tool en los bajos de Oliver y baterías cuyas bases dejan que las cuerdas del disco se terminen de lucir.

A modo de apreciación personal (y subjetiva), por momentos lo siento como un disco hecho «entre patas» y creo que esto es un plus para el resultado final. Sobre todo por el entendimiento que hay con cada invitado al momento de construir las canciones, hay mucha libertad de por medio y nada suena igual.

Vamos con el desglose de cada canción y la lista de músicos:

  1. Ciempiés: bass & drum desde el arranque, esta es la base sobre la que encontrarán melodías en distintos colores y estilos. Alec Marambio (Zen) y todo el rock’n’roll de su guitarra.
  2. Zancudo: cuerdas enmarcadas en esa fina escuela rockera de los setenta que bien saben llevar Oliver Castillo y Daniel Willis (D’mente Común). Noten sutilmente el sonido del insecto en los graves.
  3. Grillo: una de mis favoritas del disco por las texturas y matices que aporta el teclado de Daniel López (Actitud Modulada), esperen a escuchar las melodías, increíbles.
  4. Tarántula: juego marcado entre bajo y guitarra, casi una conversación entre instrumentos llevada a progresiones brutales de la mano de Jesús Parra (Contracorriente) en la guitarra.
  5. Abejorro: cuando la creatividad y virtuosismo se unen. Charlie Parra (Difonía) marca la pauta en una canción con cuerdas desafiantes.
  6. Escarabajo: guitarra profunda, capaz de decir mucho sin una voz de por medio, típico de Walter Cobos (Ni Voz Ni Voto) para hacer de esta una de las más emocionales del disco.
  7. Libélula: la guitarra inteligente de Ricardo Mendez (Difonía), sabe manejar cuando explotar, cuando mantenerse y cuando explotar.
  8. Pájaros: toda la maestría de Tavo Castillo (Frágil) para construir una melodía de principio a fin, qué capo. Esta canción es como una pintura hecha por padre e hijo; el lienzo es Oliver, Tavo el pincel.
  9. Oruga: qué guitarra para más versátil, hace de todo un poco y lo hace bien. Hazael Abraham (Chaivers) es el responsable de tanta variedad en seis cuerdas.
  10. Luciérnaga: los armónicos que ofrecen las cuerdas dejan brillar al saxofón de Nataly Cubillas (ex Pochi Marambio & Tierra Sur) hasta llegar a una melodía llena de destreza que nos transporta al clímax de la canción.
  11. Moscas: los graves que maneja Oliver me hacen recordar a Tool. Encuentra cómo armonizar las cuerdas con efectos sutiles para darnos más colores.
  12. Polilla: cuánta clase en el violín de Faridde Caparó (BluQuartet) para llevarnos a distintas progresiones cargadas de sentimiento. Uno de los mejores contrastes frente al bajo de Oliver.
  13. Torito: el cierre del álbum con Vali Cáceres en la guitarra. Qué buenos cambios y arreglos tiene esta canción, podrían terminar haciendo headbanging.

Actualmente puedes escuchar este disco en las principales plataformas de streaming.