
Una roca, un planeta, una bomba atómica. Un gol de media cancha. Las heridas permanecen con nosotros hoy, pero lo vivido ayer en San Marcos perdurará en nuestras cabezas por mucho, mucho tiempo. Una constante demostración de los cimientos de un género interpretados con la misma fuerza de siempre. Lo vivido el viernes por la noche ha sido una experiencia trascendente, explosiva. Bad Religion se apoderó de un escenario y ...
Seguir leyendo