- Entrevistas
- Emmanuel Horvilleur: una cosa es ser sexual en una canción y otra es hacer algo sexualizado para vender
Emmanuel Horvilleur: una cosa es ser sexual en una canción y otra es hacer algo sexualizado para vender
Conversamos con Emmanuel Horvilleur previo a su concierto con Illya Kuryaki and the Valderramas en Lima, más de 8 años después de su último concierto en Perú. Ellos se presentarán este sábado 28 de marzo en el Club Deportivo Lima de Chorrillos junto a Godwana, The Sacados, Los Mirlos y más. Últimas entradas en Joinnus.
Hace unos meses lanzaste tu último disco solista, Mi año gótico. Has dicho que el disco refleja tu capacidad de transformar lo oscuro en algo luminoso. En el contexto actual, ¿cómo se conecta eso con lo que estamos viviendo?
Emmanuel Horvilleur: Creo que es un poco un resumen de lo que hago con la música. No soy un músico que le escapa a la realidad, pero sí intento transformarla.
Siento que estamos viviendo una época muy oscura, de mucho caos, de poco entendimiento, de mucho pisotear al otro. También hay cosas que sentimos que ya eran parte del pasado —el racismo, las guerras, conflictos religiosos— y que hoy vuelven.
En ese contexto aparece el título Mi año gótico, que hace referencia a eso que estamos viviendo. Pero mi respuesta siempre es tratar de hacer música que a mí me haga feliz. Y si a mí me hace feliz, seguro a alguien más también.
¿Crees que la música tiene ese poder de transformar?
EH: A mí me transforma totalmente. Puedo tener un mal día, llegar cansado, y me pongo un disco que me gusta… y es como mi forma de meditar.
Escuchar música me cambia. Y hacerla también me permite canalizar muchas cosas.
Illya Kuryaki: sexualidad, identidad y expresión
Illya Kuryaki no era una banda política en el sentido clásico, pero sí abordaron temas como la sexualidad o la identidad desde muy temprano. ¿De dónde surge eso?
EH: No somos una banda política o de protesta, pero siempre hubo una intención de expresar cosas.
En nuestro primer disco, del 91, hay un tema que se llama Jubilados violentos. Y hoy la gente lo sigue compartiendo. Entonces, no éramos una banda política, pero sí expresábamos nuestro costado.
También fuimos una banda que probó muchas cosas. Lo sexual siempre estuvo, incluso antes de tener sexo (risas), porque éramos muy chicos.
Pero no era solo lo sexual desde la letra. También estaba en el ritmo, en el funk, en la mezcla de músicas. Esa cosa sensual está en la música misma.
Tal vez antes éramos más explícitos, incluso con humor. Hoy me sigue interesando, pero está más ligado a mi momento actual.
Hoy en día, esos temas siguen siendo relevantes. ¿Cómo los ves ahora?
EH: Me gusta cuando se tratan de manera natural y real.
Una cosa es ser sexual y expresarlo en una canción, y otra es hacer algo sexualizado para vender rápido. Ahí se banaliza.
Para mí, lo sexual puede ser incluso algo sagrado. Tiene que ver con el amor, los cuerpos, lo sensorial, lo lúdico. No es algo superficial. Hay que tratarlo con cuidado, como cualquier otro tema.
Los inicios: jugar a hacer música
Da la sensación de que ustedes se acercaron a la música como un juego. ¿Fue así?
EH: Sí, totalmente. Éramos chicos y veníamos de familias musicales. Había muchos discos en casa, mucha influencia.
Recuerdo agarrar de niño Sgt. Pepper y ver el arte, los colores… La música me entró también por los ojos.
Empezamos jugando, y con el tiempo se volvió algo más serio. Pero nunca dejamos de jugar, y eso sigue hasta hoy.
¿Desde el inicio querían ser músicos?
EH: También queríamos ser futbolistas (risas).
Pero sí, empezamos a ver músicos que eran muy buenos y entendimos que había que mejorar, aprender.
Al inicio escribíamos letras en cuadernos, como historias de personajes. Era casi como hacer cómics en forma de canciones.
No tocábamos instrumentos todavía, así que uno hacía ritmos con la boca y el otro cantaba encima. Era muy básico.
Después nos dijeron que eso era rap… y nos volvió locos. Porque lo que queríamos era expresarnos.
Chaco: intuición y quiebre
Cuando lanzan Chaco, ¿sentían que algo grande venía?
EH: Estábamos muy conectados con lo que hacíamos.
Nos dimos cuenta de que podíamos plasmar nuestro propio lenguaje, algo que era muy interno entre nosotros.
Frases que usábamos en broma entre amigos las metíamos en canciones. Era entender que teníamos libertad para jugar más.
¿Cómo surge el nombre Chaco?
EH: Fue algo muy casual. Estábamos en una fiesta y sonaba un tema de Ronnie Jordan donde parecía que decía “Chaco”.
Fuimos a preguntar el nombre y en realidad era «jackal» (chacál en inglés), pero nos quedamos con eso. Empezamos a asociarlo con muchas cosas: el arma, el club Chaco Forever…
Y de pronto todo empezó a cerrar. El concepto, la tapa, todo.
Industria musical: autenticidad vs. algoritmo
Hoy la música se consume en formatos muy distintos, como TikTok. ¿Cómo lo ves?
EH: Hay un costado que no me importa tanto.
Es como decirle a un escritor que ya no se venden libros. Va a seguir escribiendo igual.
Las cosas cambian, sí, pero lo importante es seguir creyendo en la obra.
El otro día hicimos shows con Illya Kuryaki con 11 músicos en escena. También hay artistas que salen solos con pistas. Todo convive.
Pero te aseguro que no es lo mismo. Hay algo en la música tocada, en vivo, con cuerpo, que sigue teniendo valor.
Legado, influencia y futuro
Hoy muchos artistas reconocen la influencia de Illya Kuryaki. ¿Cómo lo vives?
EH: Durante muchos años nos sentimos muy amados, pero también incomprendidos.
Tal vez ahora es más natural escuchar esa influencia en otros artistas. La mezcla de géneros, esa libertad, hoy está más aceptada.
Han pasado años sin nueva música juntos. ¿Qué viene?
EH: No componemos juntos hace unos 10 años.
Hoy estamos disfrutando mucho volver a tocar juntos. Es algo que se dio de forma natural.
También se está haciendo un documental, lento pero avanzando. Y cuando esté, veremos si se activa algo más: una gira más larga, quizás música nueva. Yo no lo sé y creo que Dante tampoco.
Después de tantos años de carrera, ¿qué te queda por hacer?
EH: Seguir.
Seguir disfrutando la música, seguir aprendiendo, explorando nuevos terrenos, compartiendo con otros músicos.
Eso es lo importante.
Ayúdanos a compartir música. Si te gustó esta nota, compártela en tus redes

