Tanto Napalm Death como Cannibal Corpse no tienen que demostrarte absolutamente nada. Durante más de tres décadas de trayectoria, ambas bandas han sido una presencia constante y perseverante en la música extrema, independientemente de sus variaciones de personal o de los vaivenes de la atención del público. La férrea tenacidad en su ética de trabajo, reflejada en el carácter inclemente de sus ciclos álbum/gira de soporte (cada banda tiene 15 LPs de estudio y ha venido a Perú al menos 4 veces), les ha generado formar parte del selecto grupo de músicos capaz de ganarse el pan haciendo música perennemente inaccesible para las masas.

Con puntualidad proletaria, “Multinational Corporations” suena por el PA a manera de intro, luego de lo cual Napalm Death reproducen dicha canción para empalmar con “Instinct of Survival”, díptico introductorio del seminal Scum, con un Barney Greenway que en todo el concierto no paró de hacer simiescas piruetas mientras ladraba con toda la virulencia de un pitbull víctima de un pelotazo en la nobleza. De todas las veces que he visto a Shane Embury, este fue el concierto en el cual su sonido característico de bajo, punto medio entre un abejorro molesto y una licuadora, pudo apreciarse con mayor claridad y semejanza a su sonido en estudio, equilibrio sónico que quizás resulte imputable a la sabia decisión de realizar el concierto en la parte exterior de Festiva.

Por su parte, Danny Herrera rompía records de velocidad sin que pareciera que estuviese sudando, carencia glandular compensada tanto por Greenway como por el suplente del guitarrista Mitch Harris, John Cooke. Esta vez su setlist fue más balanceado que en ocasiones anteriores, logrando una buena dinámica entre sus momentos más veloces contrastados con temas algo más distendidos en tempo, mas no en ferocidad. Así, la mayor elaboración compositiva de su trabajo más reciente era violentada por el frenesí de los temas de sus dos primeros discos, mezcla que sazonada con covers contundentes de Dead Kennedys y Anti Cimex hizo que la hora que tenían asignada pase más rápido que un blastbeat, con un público totalmente entregado al punto que vi dos pogos en simultáneo.

Luego del desmontaje de Napalm Death, el cual tuvo de fondo cosas como Accept y Helloween (¿es mucho pedir que la música antes de una banda guarde algo de relación con lo que viene?), Cannibal Corpse no tienen remordimiento en iniciar el concierto con la triada inicial de su último disco, Red Before Black. Usualmente, a mayor tiempo de actividad de una banda, menores son las intenciones de su público de tolerar material más reciente (Sepultura, los estoy mirando). Aparentemente nadie le pasó el memorándum a Cannibal Corpse, quienes dedicaron las dos terceras partes del concierto exclusivamente a sus últimos discos, dejando el tercio restante para los temas clave de la etapa con Chris Barnes, primer y para algunos definitivo vocalista de la banda.

Personalmente, el punto de dichos elitistas de sótano queda desbaratado al comparar sus respectivas presencias escénicas. Chris Barnes no se movía y era de los que tapan el micro para hacer guturales. Corpsegrinder no mueve mucho el cuerpo, pero los músculos de su cuello tienen más trabajo que obrero chino de Apple, haciendo el helicóptero con su pelo tantas veces que no entiendo cómo no se le sale el cerebro por las orejas. Asimismo, sus vocales me hacen pensar que para él la microfonía es opcional, ya que su capacidad torácica le permite tomar un lugar preponderante en el distorsionado ataque de Cannibal Corpse.

En la nota final de “Hammer Smashed Face” el sonidista empalmó con un tema del country más cliché posible, decisión que trajo una sonrisa a mi cara y a las que vi alrededor mío. Esta fugaz onda de positividad me hizo pensar en que, realmente, la catarsis que brinda la música extrema es una de las cosas más reafirmantes del impulso vital que una persona puede experimentar. Esta idea fue confirmada a lo largo del concierto, en las múltiples intervenciones de Greenway entre cada canción, hablando contundentemente sobre como todos los seres humanos merecemos una vida digna, como seres humanos y no como fuentes de consumo ni generadores de riqueza, así como también sobre lo idiota que es pensar que solo existen dos identidades de género. Corpsegrinder, por su parte, sonaba precisamente como el padre de familia adorable que aparece en su cuenta de Instagram paseando por Disneylandia con sus hijas, pidiéndole a la gente que empiece a darlo todo con un tono socarrón o haciendo ruidos infantiles que simbolizan el fracaso cuando sintió que la gente no lo dio todo. A su manera, ambos cantantes fueron capaces de conectar con el público alejándose por completo del estereotipo “Muerte-Satán-Misoginia” que la persona promedio asocia con este tipo de música, reforzando el núcleo de nobleza y bonhomía subyacente bajo su macabro exterior.

Crónica por Alfonso Vargas. Fotos por Samuel Girón.

Mira más fotos del concierto de Napalm Death y Cannibal Corpse en Lima 2018 desde nuestra cuenta de Instagram:

Setlist Napalm Death en Lima (27/09/2018):

1. Multinational Corporations
2. Instinct of Survival
3. When All Is Said and Done
4. Unchallenged Hate
5. Smash a Single Digit
6. The Wolf I Feed
7. Practice What You Preach
8. Standardization
9. Everyday Pox
10. Scum
11. Life?
12. Control
13. You Suffer
14. Dead
15. Narcoleptic
16. Victims of a Bomb Raid (Anti-Cimex)
17. Suffer the Children
18. Breed to Breathe
19. Silence is Deafening
20. How the Years Condemn
21. Nazi Punks Fuck Off (Dead Kennedys)
22. Siege of Power

Setlist de Cannibal Corpse en Lima (27/09/2018):

1. Code of the Slashers
2. Only One Will Die
3. Red before Black
4. Scourge of Iron
5. Evisceration Plague
6. Scavenger Consuming Death
7. The Wretched Spawn
8. Pounded into Dust
9. Kill or Become
10. Gutted
11. Corpus Delicti
12. Devoured by Vermin
13. A Skull Full of Maggots
14. I Cum Blood
15. Make Them Suffer
16. Stripped, Raped and Strangled
17. Hammer Smashed Face

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