Cantautor peruano se afianza en la salsa y los ritmos latinos con particular visión cultural

El cajón, la guitarra y los timbales conviven en la memoria musical de Cyper. Le canta al Perú, promueve integración. Se afianza en la escena musical con una propia visión de identidad. Gestó sus primeros días creativos en la ciudad de Cajamarca y recientemente publicó “Somos libres” a manera de soundtrack del Bicentenario, sobre esa entrega ahondamos en esta entrevista en la que hay calle, sabor y una propuesta de aporte social.

Por @carloshuamanweb

¿Por qué le cantas al Perú?

Tengo un sentimiento especial al respecto, le canto al Perú inicialmente por sentido de pertenencia, me siento peruano y estoy muy orgulloso se serlo. Por otro lado, en lo musical pretendo que el Perú sea conocido fuera de nuestras fronteras. Veo por ejemplo artistas internacionales que no tienen ningún problema de publicar fuera de sus fronteras canciones que mencionan nombres, atributos, modismos muy específicos de sus países, por ejemplo: Miami, Medellín, “A comer arroz con gandul”, “Nasty”, “Aguanile” y que cualquier oyente fuera de su lugar de origen lo consuma sin mayor problema, haciendo suya la canción…

¿Cómo se origina en ti la necesidad por mezclar los ritmos y las sonoridades?

Es un rollo muy personal,  me considero un artista disruptivo, me jala más la onda de cambiar las cosas y para generar cambio hay que fusionar, criollamente le diríamos “hacer un pan con mango”, pero con “caña” o con estilo. Existen artistas más puristas que otros, si a alguien le gusta hacer salsa de inicio al final, yo estaría pensando en cómo meter dentro de la sonoridad de la salsa un ritmo de reggae o de ska, por poner un ejemplo. Hay un reto en la métrica de los ritmos que lo hace divertido, hace unos días exploraba como mezclar boogaloo con tondero, al momento ningún resultado, pero que es divertido y retador, siendo este un ejercicio de prueba error que forma parte del camino de la creatividad musical que busco.

Desde tu apreciación personal ¿Qué significa el Bicentenario del Perú?

Una pregunta amplia exige una respuesta extensa, sin embargo para resumir siento que el Bicentenario, los 200 años, llega a nuestros tiempos como una especie de “check point”, una especie de “parada para reflexionar”, para saber dónde estamos y adónde vamos, sin olvidar de dónde venimos, sobre todo esto último. Para generar una identidad musical, debemos ir siempre a lo básico, estudiar la historia musical del país, la procedencia de los sonidos (que por cierto fueron producto de fusiones también), cómo se gestaron, que sentían los músicos y artistas de esas épocas, qué vivían y qué sentían, todo esto para entender el origen de la música como parte de la cultura país y de la cultura de los países. Siento que hay responsabilidad en esto para quienes hacemos música narrativa.

“Somos libres”, tu nuevo single alude a la integración, desde tu punto de vista ¿Qué tanto hemos avanzado como sociedad en ello?

Mi canción intenta narrar algunas de las cosas por las que los peruanos nos sentimos orgullos, el hecho de hablar de una “nación”, “país”, “comida”, “bandera”, “orgullo”, efectivamente alude a la integración. Como sociedad nos vemos como un país dividido, norte, sur, sierra, selva costa, quechua, aymara, aguaruna, pasando por las razas, pisos altitudinales, etc. Esta división (natural o forzada), bien canalizada debería convertirse más en una fortaleza, mirar a nuestra sociedad por su gran diversidad más que por las cosas que la diferencian o la dividen. Acercarnos y entendernos, aún con nuestras diferencias, podemos lograr que suceda algo nuevo, algo propio, nuevas ideas y la música no se exceptúa de ello, la música siempre será un hilo conductor de lo que sentimos las personas con respecto a nuestro medio y eso es lo que finalmente genera cultura; en mi caso cultura musical.

Desde hace 20 años la estética musical conocida como “fusión” se ha venido asentando en el país y ahora ya podemos hablar de una escena ¿Qué crees que define que esa sea una tendencia en el Perú y en el mundo?

Definitivamente, todos fusionan todo, no solo en lo musical. La fusión es el presente y el futuro, es una estética nueva que es elegible por el consumidor musical. La música, desde la más sencilla hasta la más compleja, debe contener “alma”, creatividad, chispa, algo que enganche con el oyente, que por cierto es un público cada vez más exigente. Yo personalmente pondría en lo musical otra perspectiva adicional a la fusión, diría que ante la gran oferta musical que existe, veo una orientación hacia la generación de espacios o “nichos” musicales, hay un público cautivo que no sólo quiere consumir la oferta obligada de los medios, sino quiere sentirse feliz escuchando lo que le dé la gana, a su antojo y con el artista o artistas que le llenen el alma.

Tus inicios en el rock (fusión) fueron en Cajamarca ¿Qué recuerdos musicales importantes puedes destacar de esa ciudad?

Mis dos primeros discos se gestaron allá, tengo buenos recuerdos, buenos amigos, mucha bohemia y fusión por supuesto. Pero como se indica, “mis inicios”, siento que sigo explorando y creando con mucho gusto. He mutado de la fusión rock, a la fusión latina haciendo lo que más me gustar: cantar, narrar, componer y  fusionar.

¿Qué más hay que cantarle al Perú?

La lista es larga, desde la pileta del barrio pasado por los monumentos, la comida, hasta el último algarrobo del desierto… Hay mucho más, la música desde el punto de vista narrativo contribuye a consolidar la identidad sonora, fortaleciendo la cultura y el sentimiento de pertenencia que mencionaba anteriormente.