Por @danielefecto

Toda historia tiene un comienzo y «Born To Die» (2012) lo fue para Elizabeth Woolridge como Lana Del Rey, una de las artistas pop más importantes de la actualidad y que en años antes había incursionado en la música, pero bajo otros alias y sin mayor éxito.

En aquel entonces el mainstream estaba lleno de luces, de mucho color, de estadios abarrotados por ver a figuras como Sia, Rihanna, Lady Gaga, Beyoncé, Adele, entre otras; la aparición de Lana Del Rey fue un punto de quiebre en el pop de la última década, dejó todo lo descrito de lado y trajo consigo una propuesta con tintes más oscuros, alternativos, todo envuelto en una estética vintage; eran nuevos aires para este género, un sonido más estilizado, con piezas orquestales, líricas melancólicas, un aire mucho más «místico», casi intelectual.

Con el pasar del tiempo «Born To Die» (2012) fue ganando más y mejores críticas, la legión de seguidores de Lana Del Rey también fue en aumento y su popularidad fue inminente. Este álbum tuvo 8 productores y nos dejó una serie de tracks que se convirtieron en clásicos y que apelaron a instrumentos como el piano, guitarras acústicas, violines e incluso a bases electrónicas con mucha influencia hip hop. Así se volvieron un éxito canciones como su primer single «Video Games» y otras buenísimas como «Blue Jeans», «National Anthem» (una de mis favoritas) o la excelentísima «Summertime Sadness», relanzada en U.S.A este 2022 y que sigue sonando tan bien y tan fresca como en aquel entonces.

«Born To Die» (2012) es un disco con canciones llenas de drama, por momentos románticas, depresivas, es un álbum «sobre la pérdida del amor» como alguna vez comentó la misma Lana Del Rey; su voz se convirtió en un gran atractivo, está tan bien puesta y muy bien rodeada por armonías que dejan apreciar a detalle lo bien que encaja en graves y agudos.

Hoy en día a este álbum se le atribuye su influencia en artistas que vemos brillar con notoriedad actualmente en el mundo como Billie Eilish, Lorde e incluso Taylor Swift o Miley Cyrus. No cabe duda, el tiempo siempre es el mejor juez para la música y lo fue con «Born To Die» (2012) de Lana Del Rey.