¿La falta de mujeres en los festivales es un tema de machismo? ¿Las mujeres tienen menos oportunidades que los hombres para hacer música? ¿Basta con hacer buena música para desarrollarte en la industria musical? Esta y muchas otras cuestiones desarrolló Claudia Maurtua en su más reciente publicación en Facebook.

Con más de 25 años de trayectoria haciendo rock en el Perú, la voz y guitarra de Ni Voz Ni Voto es un testimonio vivo de lo que es dedicarse a la música siendo mujer en nuestro país. A ella nadie se lo contó.

Su publicación se podría resumir en los siguientes cuatro puntos claves (lee la publicación completa aquí) que complementamos con otros testimonios y datos:

1. El ambiente del rock es intimidante y hay que ganarse el respeto

En su testimonio, la voz de Ni Voz Ni Voto cuenta cómo al principio cuando se subía al escenario escuchaba “cosas locas” como gente gritándole “mamacita”, “divórciate”, silbidos, y más camuflados en el mar de gente de los conciertos. También subían al escenario, pero esto nunca llegó a mayores y, con el tiempo, esas “cosas locas” se empezaron a convertir en gritos de afecto y pedidos de canciones. Más pesó la música y el rollo de la banda.

El respeto del público lo ganó a base de trabajo, música y conexión. Respeto mutuo. Claudia en la nota se pregunta si esto se debió a suerte, la construcción de ese respeto, su personalidad fuerte o el medio/sociedad.

Creemos que fue una mezcla de todo: suerte, respeto y personalidad. Lamentablemente, muchas mujeres no corren la misma suerte y esas “cosas locas” sí pasan a mayores con amenazas de violación y acosos que han llegado a generar cuadros de depresión a sus colegas (aquí alguno testimonios tomados por El Comercio la semana pasada). ¿No lograron ganarse el respeto? ¿Les faltó personalidad? ¿A los hombres también les pasa eso?

Pedir eso en un país como el Perú, tercero con más violaciones en todo el mundo, donde cada dos horas una mujer es abusada sexualmente, según cifras del Ministerio de la Mujer en el 2017, es difícil y no es justo. Una cosa es sentirte intimidada porque quizás no eres del agrado del público y te pifean, y otra es sentirte intimidada porque en tus conciertos, redes y videos te acosan constantemente por ser mujer (aquí más testimonios). Es ahí cuando decimos que las mujeres no tienen las mismas amenazas que los hombres para desarrollarse en la industria musical. Hagamos reflexionar a todos, no solo a las artistas.

2. Las mujeres y hombres tienen los mismos derechos y obligaciones

Claudia deja claro algo: los hombres y las mujeres son capaces de hacer las mismas tareas. Además, que así como compartimos derechos, también compartimos las mismas obligaciones. Entre estas menciona su apuesta por generar espacios, producir sus propios conciertos, instar al Ministerio de Cultura a hacer más eventos de música y generar proyectos de colaboración o ensambles como ella con Cantautoras Peruanas. No es fácil, pero nadie la tuvo fácil, concluye.

Claudia mujeres rock peru

3. La falta de mujeres en los festivales no es un tema de machismo

Los festivales son un negocio y tienen su fórmula. “Hay más hombres no porque tengan preferencia por ser hombres, sino porque sus propuestas musicales funcionan año tras año”, agrega. Al público no le interesa refrescarse, ¿por qué un promotor tendría que arriesgar la asistencia a su evento refrescando su cartel?, se pregunta. Al final concluye diciendo que el promotor tiene la responsabilidad de crear una escena diversa, pero ese es un tema más complejo.

Es verdad, no es un tema de machismo explícito, no hay más hombres porque los festivales tengan desprecio a las mujeres, es porque hay más bandas masculinas. Pero, ¿por qué hay menos artistas femeninas? La respuesta está en el primer punto: las mujeres no tienen las mismas amenazas que los hombres (sobran testimonios no solo en la música) y los referentes musicales siguen siendo mayoritariamente masculinos.

¿Hace esto que hayan menos niñas interesadas en subirse a un escenario y en un futuro dedicarse a la música? ¿De cuánto talento nos estamos perdiendo por vivir en una sociedad machista? Nosotros, el público, los artistas, los festivales, los medios de comunicación, todos, no solo las artistas mujeres, tenemos una responsabilidad de cambiar estas amenazas y referentes desiguales con las mujeres.

4. La pequeña escena peruana cuelga de un hilo que no debemos romper

“Hacer rock en este país, seas hombre o mujer, veterano o calichín, es de lo más difícil que hay”. Con esto hace un llamado a diversificar la escena pensando en qué propuestas nuevas, viejas, masculinas, femeninas, rock, metal, pop, punk, etc. pueden funcionar juntas o por separado. Con esto seguir creciendo y no romper un trabajo que ha costado años de esfuerzo.