Por Wilder Gonzales Agreda

Ah, los 90. Una década que dejó sentir su furor en todo el mundo. Si por un lado el grunge y el britpop ocupaban los espacios del sistema, por debajo de ellos se movían grupos como Slowdive, My Bloody Valentine o Aphex Twin influenciando a la juventud más inconforme y curiosa del planeta. En tal contexto surgiría en Lima una célula de grupos autobautizados como Crisálida Sónica.

Estos inconformes del rock hicieron sus pininos al amparo del shoegaze y el post-rock noventero. Nos referimos a formaciones como Espira, Catervas, Hipnoascensión y Fractal pero también a compañeros de vuelo y espacio-tiempo como Resplandor, Evamuss, Girálea o Labioxina. Esta escena se movía en los márgenes del under y por lo mismo tenían la libertad para volcarse completamente a la exploración musical a pesar de la gente y bandas que los tachaban de “loquitos vanguard” o presumidos por el hecho de consumir  y realizar sonidos ajenos al indie mainstream.

Es en marzo de 1997 que los Crisálida Sónica lanzaron ese histórico cassette compilatorio para quien quisiera escucharlos. Hoy en día su interés no es solo arqueológico sino que significa la piedra fundacional desde donde nacieron músicas y horizontes nuevos en la movida local. Vertientes como el noise pop, el ambient y la neo psicodelia tienen acá su año cero.

A pesar de las restricciones del sonido lo-fi y la tecnología del momento lo que el tape “Compilación I” entrega al oyente es plenitud y transgresión más allá de la pose hipster y subte hardcore. Para los enterados se trata de sonidos que remiten a My Bloody Valentine, Brian Eno y The Cure pero también a Kluster, Throbbing Gristle y Spacemen 3. No hay condescendencia sino para con el sonido y este es el motivo de su existencia. Las historias aseguran que fue precisamente esta característica la que terminó por minar la unidad en la cofradía y los separó en proyectos que como La Ira de Dios o Sajjra continuaron su discografía por separado.

La retromanía, el neo liberalismo y la gentrificación terminaron por adueñarse de todo y hoy en día nos parece irracional que una generación de artistas se dedique a la música exclusivamente por un afán innovador.  El ethos individualista emprendedor del capitalismo tardío desborda las mentes y los productos resultantes. Como diría Margaret Thatcher “la sociedad no existe”, y la cultura que se produce lo refleja.

Ahora los dejamos con el Compilación I de Crisálida Sónica, publicado en 1997 con temas de Catervas, Espira, Hipnoascensión, Fractal, Avalonia y Espira.