Por Wilder Gonzales Agreda

1996 fue un año clave para la avanzada peruana. En pleno apogeo de la dictadura del japonés se gestaban proyectos como los de Crisálida Sónica, cercanos al post-rock y shoegaze del momento, así como disruptores sónicos v.g. Insumisión, Naiadra Muriática y K.I.L.L. Cruzando el Atlántico dos compatriotas que habían formado parte de la movida subterránea asombraban a una escena española mucho más afiatada y dispuesta a aceptar sus experimentos cósmicos. Ellos eran Silvania, la dupla formada por Mario Mendoza y Cocó Revilla, quienes habían publicado dos álbumes inconmensurables En Cielo de Océano (1993) y Paisaje III (1994) ideales para las almas flechadas por Slowdive, My Bloody Valentine, Brian Eno e Insides.

1996 fue la calenda que vio la publicación de Delay Tambor, el consabido disco de remixes de Silvania. Todo un acontecimiento no solo por el asalto etéreo al que te exponías pero por las estrellas que ponían mano a la obra de los peruanos. Artistas de primerísimo nivel como Autechre, Seefeel o Scorn que hoy mismo son considerados en el top de los tops de la vanguardia planetaria. Huelga decir que aquello es algo que marca una época y adelante. Todo puede ser ahora. Algo así como si Iannis Xenakis hubiera hecho un disco con César Bolaños o Popol Vuh con Manongo Mujica. Y nótese que no hablamos de sonidos refritos o pasteurizados por la cultura glocal: v.g. cumbia dub, chicha hipster, etc. No, esto es avanzada sónica experimental. “La Nueva Atlántida”. No una re-interpretación del folklore digitada por las think tanks del neo liberalismo.

“Recuerdo que con los Autechre terminamos bailando en el Sónar de ese año y ¿saben quién era el DJ?, Richie Hawtin, sí Plastikman. Momentos inolvidables de verdad”, Mario Silvania

Locust y su remix de “Oval” en plan pista de baile en Saturno aprovecha la voz de Cocó Revilla aka Cocó Ciëlo para insuflar las estrellas de poesía acuática. Scorn destruye “Raymi I” y nos lleva a a escalar las más abruptas cordilleras industribales. Autechre se lucen con su remezcla para “Un bosque en la memoria“, ninguneada por las mentes shoegazers de la época. Santa simplicidad para con el braindance a la vena. La re-versión de “Trilce por Seefeel resulta tan extraña y única como si Vallejo redactara una reseña del “Succour” para Amauta. Sub bajos dub, IDM y melodías diagonales.

Real lujo y galardón haberlo vivido en tiempo real. La cumbre de Silvania. Nadie había hecho algo así acá antes. Claro no estaban en Perú sino en Europa. Pero es casi lo mismo con los peruanos de los sesentas/setentas experimentales alumnos de los alumnos de Cage y Stockhausen. Mi favorita por siempre: “Eesal

Acá les dejamos el disco “Delay Tambor” de Silvania editado por Stereophonic Elefant Dance Recordings en 1996.