Por @danielefecto

En numerosas ocasiones he escuchado que se refieren a bandas como Interpol, The Strokes, The Killers, Sonic Youth e incluso locales como Mundaka, Kinder, Plug Plug como “bandas indie”.

Pero vale preguntarnos qué es indie. ¿Se trata de un sonido en particular? Porque de ser así, todas las que he mencionado sonarían igual o al menos parecido y no es así.

“Indie” es una etiqueta que deriva de “independiente”, lo cual es no es necesariamente un género, como el rock, la cumbia, la electrónica o cualquier otro. Independiente se refiere a la forma en que se edita una producción musical.

El término “indie” está asociado a los sellos independientes, es decir, todo lo que no sea editado por los tres gigantes de la industria musical: Sony, Warner y Universal.

Para entender este concepto debemos retroceder 100 años, a los años 20 del siglo pasado y al boom de la radio. Gracias a la radio se pudieron popularizar las primeras grabaciones y comenzó el negocio de la música grabada por los primeros sellos discográficos.  Ya desde aquel entonces se hablaba de “música independiente” para referirse a los artistas y bandas regionales, principalmente de artistas afroamericanos que no lograban insertarse en el mercado de música pop liderada por blancos.

Con el pasar de los años esta etiqueta adquirió distintas connotaciones, especialmente dentro del género del rock. La más conocida es aquella que tiene que ver con diferenciar a un artista o banda y dejar en claro que música no es mainstream o comercial.

Aquí me pueden refutar y decir que Two Door Cinema Club o artistas nuevos como Billie Eilish pertenecen a sellos grandes y aun así podrían ser considerados “indie”. Y sí, pero esta percepción parte del mismo público al romantizar con la narrativa de artista que vino desde abajo y llegó a la cima, de ver cómo creció desde sus orígenes en un garaje o en su habitación, cuando aún era puro e inocente.

Queremos ver a nuestros ídolos pasar de ser personas comunes hasta convertirse en héroes. La industria, que lógicamente busca vender a sus artistas, conoce bien este deseo del público y se aprovecha al llamar a sus artistas como “indie” a pesar de ser mainstream.

Podemos hacer un paralelo con el “cine independiente”, no es un género. Género es el terror, la comedia, el drama. Aquí cada género es trabajado con recursos limitados, sin un estudio de por medio que invierta recursos en la obra con el fin de ver su dinero crecer.

En resumen, esta etiqueta pasó a ser más un discurso que un género y ayudó a agrupar a las bandas en dos bloques:

Las “no comerciales” y que pertenecen a los sellos pequeños o medianos (y que podemos ver en circuitos locales, industrias periféricas o escenas musicales que orbitan lejos de la industria de la música pop).

Las que a pesar de ser comerciales buscan llegar a un público que intenta diferenciarse a través de música distinta a la que escucha “el montón”. Allí tienes a los fans de The Strokes, Two Door Cinema Club, Tame Impala y más.

Así que eso es. No hay mucha ciencia detrás de una banda “indie”, es solo un discurso para validar la originalidad, pureza o inocencia de las bandas que dicen estar en los márgenes de la música pop y la industria.