Por Arturo Calderón Huapaya

Las pistas de baile están vacías pero el cerebro inevitablemente busca el ritmo edénico que logre estimularlo con diversos ingredientes, sin que este nunca se vuelva pesado o monótono. Carlos Mancha, guitarrista de Cholopower y Bluestuta parece haber encontrado la prescripción ideal para las mentes que han estado en cuarentena y sedientas de combinaciones multicolor para que el alma viaje a donde el cuerpo ya no puede danzar y la comparte con nuestros oídos en Flat Fill (Superspace Records, 2021)

El debut de Mancha como solista es un disco con dos estados de ánimo marcados y “Manifiesto deja claro en su declaración de intenciones lo que nos espera en la primera de estas:  hay melancolía por lo perdido pero la música está por encima de todo. “Chan Chan” ya nos hace entrar en calor; ese maximalismo de la movida post-dubstep británica (entiéndase Hudson Mohawke, Rustie o Jamie XX) se deja seducir por un punteo de guitarra que nos recuerda al mejor Brageiki, músicos hermanados por el cielo ayacuchano y el éter artístico.

“´Percutivo” abre la cabeza de quien la escucha tal y como se sugiere en el impresionante arte de la portada del álbum; los sonidos sintetizados de guitarras eléctricas alcanzan el cielo entrelazándose con unos beats casi venenosos. “Luz” es la energía hecha materia y quebrándose en miles de pedazos, todos sonando al unísono.  Ascenso Funky” nos pone los pies en la tierra de nuevo solo para poder moverlos siguiendo el ritmo y nos hace imaginar como hubiera evolucionado Chic & Nile Rodgers si hubieran entrado a las pistas de baile en el nuevo milenio con su originalidad intacta e “Intriga” podría ser incluida en una playlist de cópula romántica entre mamíferos en celo sin ningún esfuerzo, y toda una nueva generación podría ser concebida bajo esas pulsaciones.

“Fraccionado” sale de la mitad más “accesible/bailable” del álbum, preparándonos para este tramo final en donde el dancefloor es lo de menos; momentos tipo-IDM con atisbos de Aphex Twin y Autechre pero no tan cerebral sino que más emotivo. “La Pikota” es la pantalla de Game Over pero esta vez lejos de las consolas de 8-bits; el mundo real, más allá de la alta definición, y nos muestra el camino hacia el réquiem bliss out que cierra el disco, titulado “Formación”, el cual me llenó de memorias artificiales de VHS y Ataris cuyos recuerdos reales son bastante nebulosos: hauntología confortable, y se cierra así este círculo de las dos mitades: la pista de baile, del lado más pop, de nuevo vacía, dejando lugar a una contemplación casi ambient. Flat Fill (2021) deja en claro que Superspace Records sigue entendiendo que incluso dentro de la vanguardia musical hay música para todos los gustos y esta primera probada del trabajo de Carlos Mancha me deja con un muy agradable sabor de boca.

Escucha Flat Fill en el bandcamp de Superspace Records
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